
Fuente: La Razón
Reportero: Carlos Aguiñón
El boricua protagonizó la entrega de la edición 68 de los premios Grammy en una ceremonia marcada por la defensa de los migrantes y el rechazo a la violenta cruzada del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) contra esa población en Estados Unidos.
El rapero Kendrick Lamar se adueñó de cinco estatuillas, mientras que el puertorriqueño se alzó con tres premios, entre ellos la máxima categoría al Mejor Álbum del Año por Debí tirar más fotos. Bunny fue una de las principales estrellas en alzar la voz en el Crypto.com Arena de Los Ángeles, California, anoche.
“Fuera Ice”, exclamó el cantante al subir al escenario a recibir el galardón por Mejor Álbum de Música Urbana por ese mismo disco. “No somos salvajes, no somos animales; somos humanos, somos estadounidenses”, añadió el reguetonero en un discurso que fue celebrado de pie y con largos aplausos y ovaciones por la audiencia del recinto.
El artista, que era el tercero en la lista con más nominaciones, también llamó a combatir el odio con amor: “Sé que es difícil no odiar en estos tiempos, a veces nos contaminamos, pero el odio es lo que les da más poder. Lo único que es más poderoso que el odio es el amor, nuestra lucha tenemos que hacerla con amor”, dijo.
Más tarde, al recibir el premio de Mejor álbum del año, Bad Bunny se dirigió a la audiencia en español para elogiar la grandeza de su país natal: “Puerto Rico, créeme cuando te digo que somos mucho más grande que 100 x 35 y no existe nada que no podamos lograr”.
