
24 HORAS
por Karina Aguilar
En menos de 24 horas de aprobarse por la Cámara de Diputados, y dispensando trámites parlamentarios, Morena y sus aliados del Partido Verde (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT) aprobaron, en lo general, con 85 votos a favor y 36 en contra la nueva Ley de Aguas.
Al aplicar su mayoría, Morena y aliados en el Senado de la República lograron que la minuta enviada por los diputados federales, se discutiera directamente en el Pleno y con ello se evitó el trámite parlamentario de aprobarse en comisiones, lo que ocasionó un nuevo enfrentamiento entre el oficialismo y la oposición.
La minuta llegó al Senado y de inmediato se subió al pleno para su discusión y aprobación pues el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara Alta, Adán Augusto López, aseguró que estaban “conformes” con lo que aprobaron sus compañeros diputados en San Lázaro.
Oposición critica la Ley de Aguas
Mientras en los escaños de Morena se leían carteles con la consigna “El agua es vida, no mercancía”, la bancada priista respondió con un sin número de frases: “Morena traiciona a los campesinos”, “No a la reforma del agua”, “¡Aguas con el agua!” e incluso un provocador “Si Zapata viviera… con esta pinche ley no estuviera”.
Mientras que el PAN, colgó una manta en el Pleno en la que se leía:
“Expropiar el agua, es condenar al campo a la pobreza y a la falta de alimentos para el pueblo”.
En el artículo 22, la reforma fija que el otorgamiento de una concesión o asignación se sujetará a lo dispuesto a la Ley y sus reglamentos y tomará en cuenta la disponibilidad media anual del agua, que se revisará al menos cada dos años.
Por ello, el PAN a través de su coordinador, Ricardo Anaya intentó frenar el proceso con una moción suspensiva pero la rechazó la mayoría morenista.
“Ahora quieren el control del agua, quieren tener de rodillas a cualquier campesino que tenga una concesión de agua”, acusó.
Alertó que ahora el campesino ya no podrá vender su parcela con una concesión de agua, pues podía transmitir esa concesión.
“Ahora, si el campesino quiere vender su tierra y tiene una concesión de agua, se inventaron ustedes un nuevo procedimiento. Ahora hay una reasignación siempre y cuando se le pegue la gana a la autoridad de Morena. En otras palabras, podrás vender tu tierra, pero el agua, el agua regresa al gobierno”, alertó
El PRI a través de la senadora Claudia Anaya evidenció “incongruencias” de esta Ley de Aguas al considerar recursos para la inversión hidráulica por lo cual dijo, es mentira la narrativa de Morena de que con esta ley habrá acceso al agua para todos los mexicanos.
“Es perverso echar a pelear a la gente del campo con la de la ciudad porque no tendrán acceso al agua sin inversión en infraestructura”, acusó.
La nueva legislación elimina la transmisión de concesiones entre particulares, endurece sanciones y refuerza el control del Estado; oposición, especialistas y productores alertan riesgos para el campo, discrecionalidad y falta de consulta indígena.
Además, replantea el régimen hídrico del país con cuatro ejes principales: Fin a la transmisión libre de concesiones: se elimina la venta o transferencia directa de derechos de agua entre particulares.


