
Diario de México
Por Noemí López
Una auditoría oficial ha puesto al descubierto el robo de 22 toneladas de mango ataulfo que estaban bajo resguardo de la Secretaría de Marina (Semar) en predios del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec en Chiapas, lo que desató fuertes señalamientos sobre el control y la vigilancia de recursos naturales gestionados por esta dependencia.
De acuerdo con el informe “Captación de Ingresos por Ventas de Bienes del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT)”, el incidente ocurrió el 20 de mayo de 2025 en el Polo de Desarrollo Tapachula II, cuando civiles ingresaron sin autorización a la zona resguardada por personal naval para cortar y cargar mango de primera calidad.
Según el documento, Brenda Elizabeth Meza Sandoval, regidora del municipio de Cacahoatán, se presentó como supuesta funcionaria de la Secretaría de Bienestar y lideró la acción junto con un grupo de alrededor de 100 personas, tres vehículos y dos camiones tipo Torton para sacar el fruto. En un lapso de aproximadamente dos horas, el grupo cortó y cargó cerca de mil rejas llenas de mango en los camiones.
DAÑOS AL ERARIO
La Secretaría Anticorrupción y de Buen Gobierno señaló que este hecho es muestra de un “inadecuado control para la captación y resguardo de ingresos propios” por parte de la Marina, que tenía a su cargo la custodia de los recursos adjudicados con motivo de la construcción del Tren Interoceánico.
La auditoría detalla que 22 toneladas de mango, valuadas en aproximadamente 143 mil pesos, desaparecieron durante la jornada. El documento también indica que, de haberse comercializado correctamente esa producción —junto con otros bienes como palma de aceite, limón, café y agave— las ganancias podrían haber ascendido hasta 3.6 millones de pesos.
Tras el incidente, la Marina reportó que únicamente se obtuvo una ganancia mínima de unos 5 mil pesos por mango de menor calidad que quedó tras la sustracción.
VERSIONES ENCONTRADAS Y DEFENSA DE LA REGIDORA
Ante los señalamientos, Meza Sandoval negó haber sustraído las 22 toneladas de mango, argumentando que la producción no fue cosechada a tiempo y que el fruto que quedó en los árboles fue recolectado por la propia Marina. Según su versión, ella estaba supervisando labores de apoyo técnico y no organizó ni encabezó la extracción masiva denunciada en la auditoría.
La regidora afirmó también que las personas que participaron eran trabajadores contratados por la propia Secretaría de Bienestar para realizar cosechas rutinarias, y que solo permitió el acceso tras verificar la identidad de quienes ingresaron.
El caso ha generado críticas sobre la vigilancia y manejo de recursos naturales asignados a dependencias federales, así como cuestionamientos sobre la transparencia en la explotación de bienes producto de proyectos públicos como el Tren Interoceánico.


