Opinión

La humanidad, su duro ascenso a encontrar caminos.

Arturo  Limón

A la memoria de Francisco Javier, Félix  Muñoz, el hombre que cual la canción dice marchó…  

Un hombre marchó

El paso cansado

Triste mirar, sin parpadear

Un hombre marchó

Dejó la casa, dejó la ciudad

Así de súbito los amigos se van y el jardín de los afectos se va despoblando, desde aquí va un recuerdo para Francisco Javier y un brazo a su familia toda.

DECIAMOS SOBRE LA HUMANIDAD

El largo ascenso de la humanidad es evidente. pero mayormente viene a serlo sus alcances y  un momento de este alcance evidente es en la que quiero detenerme hoy, en uno de eso momentos cumbre, no de la inteligencia artificial, sino de la que realmente vale la inteligencia humana, que para conservarse como tal, ha de mantener el asombro, la lucidez, la creatividad y la sensatez que hoy parece ser un valor en olvido, sin embargo hare un esfuerzo por referir en una breves líneas como un artículo periodístico lo impone. Ese devenir que nos lleva desde el inicio,  cualquiera que aceptemos o entendamos este haya sido como he comentado antes, hay quienes hablan del creacionismo y el toque divino representad por la genial pintura titulada “la creación de Adán”  en la capilla Sixtina  de la autoría de Miguel Ángel Bounarroti, que pareciera que en 1512 daba con su termino de pintar se fresco un punto nodal al epicentro del eurocentrismo colonizador y evangelizados que traería primordialmente a las colonias del mundo.

En contraparte con lo anterior otros pensamientos que abonaban  todo su capital a la ciencia señalaban y señalan que el ser humano deviene de un proceso evolutivo de otro

“El pensamiento evolucionista o transformista, la concepción de que las especies cambian a lo largo del tiempo, tiene sus orígenes en la antigüedad, en las ideas de los griegos, romanos, chinos y musulmanes. Sin embargo, hasta el siglo XVIII, el pensamiento biológico occidental estaba dominado por el esencialismo, la idea de que las formas de vida permanecen inmutables. Esta idea comenzó a cambiar, durante la Ilustración, una vez que la cosmología evolutiva y la filosofía mecánica se extendieron de las ciencias físicas a la historia natural. Los propios naturalistas comenzaron a concentrarse en la variabilidad de las especies; el surgimiento de la paleontología con el concepto de extinción, minó aún más la concepción estática de la naturaleza. A principios del siglo XIX, Jean-Baptiste Lamarck postuló su teoría de la transmutación de las especies, que fue la primera teoría científica de la evolución completamente formada.

En 1858, Charles Darwin y Alfred Russel Wallace publicaron una nueva teoría evolutiva, que fue explicada en detalle en la obra de Darwin El origen de las especies (1859). A diferencia de Lamarck, Darwin proponía la idea de una ascendencia común y un árbol de la vida compuesto por muchas ramificaciones. Esta teoría se basaba en la idea de la selección natural y sintetizaba una gran variedad de hallazgos en varias disciplinas como la crianza de animales, la biogeografía, la geología, la morfología y la embriología. El debate en torno a la obra de Darwin llevó a la rápida aceptación de la evolución, pero el mecanismo que proponía, la selección natural, no fue ampliamente aceptado hasta la década de 1940. La mayoría de biólogos argumentaban que otros factores impulsaban la evolución como la herencia de caracteres adquiridos (neolamarquismo), un impulso innato hacia el cambio (ortogénesis), o grandes mutaciones repentinas (saltacionismo). La síntesis de la selección natural con la genética mendeliana en las décadas de 1920 y 1930 fundaron la nueva disciplina de la genética de poblaciones. Durante las décadas de 1930 y 1940, la genética de poblaciones se integró con otros campos de la biología, resultando en una teoría evolutiva ampliamente aplicable que comprendía gran parte de la biología; la síntesis evolutiva moderna.

Tras el establecimiento de la biología evolutiva, los estudios de las mutaciones y las variaciones en poblaciones naturales, en combinación con la biogeografía y la sistemática, condujeron a sofisticados modelos evolutivos matemáticos y causales. Asimismo, se mantuvieron vigentes los movimientos y corrientes creacionistas que rechazaron la selección natural y mantuvieron la idea del diseño inteligente, según la cual el ser humano y el universo fueron creados ya sea por uno o varios entes divinos. La paleontología y la anatomía comparada permitieron reconstrucciones más detalladas de la historia de la vida. Tras la aparición de la genética molecular en la década de 1950, se desarrolló el campo de la evolución molecular, basado en secuencias proteicas y pruebas inmunológicas, incorporando más tarde estudios del ARN y del ADN. La visión genocéntrica de la evolución se hizo prominente en la década de 1960, seguida por la teoría neutralista de la evolución molecular, acalorando los debates sobre el adaptacionismo, las unidades de selección y la importancia relativa de la deriva genética y de la selección natural. A finales del siglo XX, la secuenciación de ADN condujo a la filogenia molecular y la reorganización del árbol de la vida en el sistema de tres dominios. Asimismo, los factores recientemente reconocidos de la simbiogénesis y la transferencia horizontal de genes introdujeron aún más complejidad a la historia evolutiva.”

Este análisis seria la resultante de un largo y millonario proceso, en términos de años de evolución, así que vale la pena referirlo y agregaré para reforzarle  dos hechos, el primero en términos de la creación, señalare el Heliocentrismo o Geocentrismo, que decía que la tierra era el centro del universo cabe señalar que hombres de la talla e inteligencia de Aristóteles (384-322 a.C.)  lo creyera y asi fijaron postura sobre el hecho el creacionismo y dejando sentado que la tierra había sido creada para el hombre.

Tuvo que llegar una nueva generación que incluía a hombre como  tuvo que llegar Kepler Copernico con  la publicación en 1543 de su libro,(Sobre las revoluciones de las orbes celestes) —, fue uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la ciencia.

Johannes Kepler27 de diciembre de 1571-15 de noviembre de 1630), figura clave en la revolución científica, fue un astrónomo y matemático alemán, conocido fundamentalmente por sus leyes sobre el movimiento de los planetas en su órbita alrededor del Sol. Fue colaborador de Tycho Brahe, a quien sustituyó como matemático imperial.

Cierra la trilogía Galileo Galilei a quien se atribuye la frase  “Eppur si muove” (“Y sin embargo, se mueve”) en 1633, después de abjurar forzosamente ante la Inquisición de su defensa del modelo heliocéntrico, murmurando que la Tierra se mueve alrededor del Sol a pesar de su retractación oficial, se dice que la retirarse asi lo  indico es  por eso madamas y nada menos por su actitud que llame a mi primer libro publicado “Y SIN EMBARGO SE MUEVE…”  asi porque coincido con el que es  una frase que representa la verdad científica frente a la autoridad que impone un dogma…

Y la humanidad avanzó

CONTINUARÁ….