Opinión

Craso error, revivieron al Bárbaro.

Por; Manuel Narváez Narváez

Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com

La marcha convocada por Morena para impulsar juicio político en contra de la gobernadora Maru Campos fracasó rotundamente. Así de simple.

El partido oficialista conjetura que las marrullerías del Gobierno estatal impidieron que patriotas y soberanos llegaran de todas partes, incluso de otras entidades -eso no lo dijeron-, para que el clamor del pueblo fuera se escuchara.

Desde la madrugada del sábado personas que se dijeron productores afectados por las políticas centralistas del régimen crearon un cedazo a la altura de Lázaro Cárdenas, municipio de Meoqui, para impedir la llegada de “acarreados” a la marcha.

Otra acción similar se presentó a la altura de la caseta de Villa Ahumada, de norte a sur.

Estas acciones constituyen una violación a la Constitución y leyes secundarias, sin lugar a dudas. Sin justificarlos, “el pueblo se cansa de tanta transa”, por eso se levanta; así lo hacen comunidades como en Chilapa, Guerrero, que imploran la presencia de los “gringos” porque ya no soportan el asedio del narco.

En el último años miles de transportistas han paralizado medio país con sus bloqueos a importantes carreteras del sur, occidente y norte de México para presionar el Ejecutivo federal y que éste detenga los asaltos -muchos violentos y mortales- que sufren por el crimen organizado.

Grave es el delito, sí, bloquear las vías de comunicación vulnera el precepto constitucional de la libertad de tránsito. Igual de grave fue haber ordenado la liberación del Ovidio Guzmán, hijo del célebre narcotraficante y líder del cártel de Sinaloa, “El Chapo” Guzmán.

Sí es cuestionable impedir el libre tránsito, amén de los daños en demoras a los automovilistas y pasajeros, como también al comercio que transita por las carreteras de Chihuahua, todavía una de las últimas fronteras con los Estados Unidos.

Igual de criminal fue el bloqueo en avenida Reforma en 2006, cuando miles de empleos se perdieron en esa emblemática vialidad venida de la CDMX, debido a cuestiones políticas.

Sin ir tan lejos, este año los capitalinos hemos padecido el infame bloqueo de la calle Aldama por una decena de quejosos, impulsados y financiados por un senador juarense del partido en el poder, para exigir cualquier cantidad de incoherencias, pero que han dañado al comercio del primer cuadro de la ciudad y retrasado citas y atención médica a pacientes de hospitales y clínicas enclavados en el sector.

Ahora bien, la convocatoria legítima y legal por parte de la dirigente nacional de Morena dejó de manifiesto que, de los estandartes de no mentir, no robar y no engañar, sólo queda la proclama.

De los mil y tantos que marcharon en apoyo al partido oficialista, la mayoría eran personas de pueblos originarios de la Sierra. Decenas de videos dieron cuenta de que fueron engañados y desconocían el motivo de su traslado a Chihuahua capital.

Se requiere ser ruin para aprovecharse de la generosidad, buena fe e ingenuidad -ignorancia la califican algunos- de estas personas que, dada su condición de vulnerabilidad, son manipuladas con fines estrictamente políticos.

Los orígenes de los que asistieron -con asistencia- deja al descubierto que los beneficiados de los programas sociales que se cuentan por cientos de miles en el estado no acudieron al llamado, y contrasta con las “fifís” que en meses pasados abarrotaron el Centro de Convenciones de Chihuahua para “arropar” a un precandidato adelantado. Así lo consignó entonces un pregonero en su columna.

De hecho, las cabezas visibles del movimiento soberano llegaron por avión desde El Altiplano, y otros probaron el polvo en el bloqueo de Villa Ahumada, como lo evidenció el imponente convoy de Suburban en las que viajaban autoridades municipales de la frontera número uno de México.

La escasa concurrencia fue justificada por la senadora gestante de Juárez y por la presidenta nacional de Morena y exsecretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, por los actos arbitrarios ordenados por la gobernadora del estado Maru Campos.

Seguramente si las vías de comunicación no hubiesen sido bloqueadas, por lo menos 40 autobuses con otros mil 500 patriotas habrían llegado a la cita en la glorieta del Centauro del Norte.

Lo triste es que esos compatriotas pagaron de su bolsa la renta de decenas de autobuses y sus propios alimentos para quedarse lejos de la fallida marcha.

Pero esto no terminó el sábado 16 de mayo, ya que Montiel amenazó con levantar firmas en todo el estado para robustecer la demanda de juicio político a la gobernadora “vendepatrias”, a la “agente de la CIA”.

Un estado que se precie de ser soberano, democrático, libre de corrupción y con vigencia del Estado de derecho agotaría las instancias constitucionales para juzgar a la gobernadora del ¿estado libre y soberano de Chihuahua?, no en las calles frente a la mano alzada del vulgo.

La advertencia con tufo a amenaza por parte de Ariadna Montiel sólo alimenta el odio y contribuye a escalar el conflicto partidista con ánimo de eclipsar las elecciones de 2027.

Es sabido que los malos perdedores cuando tienen el orgullo y el ego herido hacen acopio de las entrañas para cobrar venganza.

En medio del soberano desgaste que padece el régimen por las terribles acusaciones de narcogobierno y narcoestado como los ha tildado el presidente estadounidense, el escenario a corto plazo es de pronóstico reservado.

Si aún no le queda claro al movimiento de la 4T que la raza de acá no es dejada, hagan memoria de que dos veces han mordido el polvo. Y si piensan que la tercera es la vencida, nomás no olviden que no hay quinto malo.

“Pa’ los toros del jaral, los caballos de allá mesmo”.

Es cuanto.