Opinión

Dijo mi mamá que siempre no

Por. Moisés Alvarez Palacio

Según el Diario Oficial de la Federación del 9 de junio del 2025, se definió en el calendario escolar el término de las clases para el 15 de julio del 2026. Pero sorpresivamente el jueves 7 de mayo, el secretario de la SEP, Mario Delgado Carrillo, anunció por video que, debido al calor extremo y al Mundial, las clases terminarían el 5 de junio y las tareas administrativas el 12 de junio.

Ante tal situación fue inminente el rechazo de asociaciones de padres de familia, políticos de oposición e incluso del mismo partido, y la propia presidenta Claudia Sheinbaum desmintió el anuncio al calificarlo sólo como una propuesta, por lo cual el 11 de mayo se reunieron nuevamente Mario Delgado con los 32 secretarios estatales de educación y finalmente decidieron respetar el calendario original.

Es lamentable que se emita un comunicado para luego recular. Esta situación representó falta de profesionalismo, de capacidad o tal vez había intereses políticos detrás de esa decisión, juzgue usted.Derivado de lo anterior se generaron dimes y diretes entre distintos sectores.

Por una parte, se comentó que no era justo porque se argumentaba que se verían afectados los procesos educativos, pero muchos más bien respondieron que esto obedecía más a que los padres de familia mucho no tienen un lugar donde dejar a sus hijos, y se le dio el enfoque de que quieren a la escuela como guardería, pero más allá de eso, se debe reconocer que la situación económica obliga a trabajar a papá y mamá y se les complicaría cuidarlos en casa, hay que tomar en cuenta que muchos no tienen quien los apoye en el cuidado de sus hijos.

Por otra parte, los docentes estaban sumidos en la incertidumbre sobre la reorganización de aprendizajes y eventos ya agendados para junio y julio.

Es importante mencionar que a los maestros no se les consideró para tal decisión, lo que evidencia una vez más la verticalidad con la que se toman estas decisiones.

Ciertamente muchas escuelas no cuentan con las condiciones adecuadas para sobrellevar el calor, principalmente en regiones donde se alcanzan temperaturas por encima de los 40 e inclusive 45 grados, y eso no debe seguir ignorándose.

Más bien deben destinar los recursos necesarios para que todas las escuelas del país estén en condiciones óptimas y con ello poder responder ante las diversas situaciones que se presenten.

Es fácil que la sociedad exprese que el magisterio es flojo, que tienen muchas vacaciones, que los padres solo ven a la escuela como guarderías, que son desobligados y un sinfín de comentarios.

Pero lo que sí debe manifestar es que no podemos generalizar, hay padres de familias muy responsables y otros no.

Se debe reconocer que el magisterio a pesar de no contar con todas las condiciones adecuadas ha sabido sacar adelante la educación en la medida de lo posible. Y lo ha hecho sin que se le corresponda como merece.

La educación en valores se da primero en el hogar; la escuela solo la refuerza. Los padres de familia deben asumir su responsabilidad y no dejársela toda al magisterio.

El gobierno debe proporcionar todas las condiciones para que los alumnos y docentes puedan llevar a cabo los procesos de enseñanza y aprendizaje de una forma más eficiente, más allá de los planes y programas de estudio, se debe considerar:

mejorar la infraestructura en las escuelas, mejorar salarios al magisterio, mejores condiciones de jubilación, empleos mejor remunerados que les permitan a las familias satisfacer más allá de las necesidades básicas, brindar seguridad, salud y una serie de aspectos que son fundamentales para que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes puedan aspirar a tener mejores oportunidades de mejorar, adquirir y desarrollarse de forma integral.

Sin esas condiciones básicas, cualquier calendario, por más días que tenga, será insuficiente. Es muy factible que algunos estados de la República sí hagan ajustes al calendario.