Sin infraestructura para almacenamiento de gas y generación del agua, el fracking será promesa de humo.

Expansión Política
Diana Zavala @DianaZavalaIb
La discusión entorno al desarrollo de gas no convencional se traslada a la dependencia de una red de soporte en superficie que aún no se construye.
México tiene gas en el subsuelo, pero no la infraestructura para sostener su aprovechamiento. La discusión sobre la fracturación hidráulica dejó de centrarse únicamente en la técnica de extracción y se trasladó a lo que ocurre después: cómo mover, almacenar y sostener el recurso en superficie.
Durante una sesión del Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) , especialistas coincidieron en que la viabilidad del fracking no depende solo del subsuelo, sino de una red paralela de infraestructura que hoy no existe o es limitada.
El país enfrenta una dependencia estructural. Actualmente, cerca del 75% del gas natural se importa desde Estados Unidos, lo que expone a interrupciones de suministro. A esto se suma una capacidad de almacenamiento reducida. “Tenemos almacenamiento solamente por tres días de gas”, señaló Rubén Chávez Guillén, Coordinador del Subcomité de Aguas Subterráneas del Comité del Agua del CICM.
El gas necesita dónde guardarse
El primer cuello de botella está en el almacenamiento. Sin capacidad para guardar el gas extraído, la producción no se traduce en seguridad energética.
“Si no lo complementamos con capacidades de almacenamiento, seguiremos siendo muy vulnerables”, advirtió el especialista.
La falta de reservas operativas limita la capacidad del sistema energético para responder a interrupciones, incluso si el país logra aumentar su producción interna.

Agua y energía, dos infraestructuras que avanzan juntas
El segundo componente es el agua . El fracking requiere entre 14,000 y 30,000 metros cúbicos por pozo durante la perforación, un consumo que ocurre una sola vez en su vida útil.
Aunque el volumen puede parecer elevado, los especialistas insistieron en contextualizarlo frente al uso total del recurso. “El consumo ocurre una sola vez durante la vida del pozo”, explicó el expresidente de la Asociación Geohidrológica Mexicana (AGM).
Más allá del volumen, el reto está en el origen y manejo del agua. La infraestructura hídrica no se limita a la extracción, sino que incluye transporte, tratamiento y reutilización.
Ascensión Medina Nieves, presidente de la Junta de Honor del CICM, planteó que ambos sistemas deben avanzar de forma coordinada. “La inversión en infraestructura para la extracción de gas y la inversión en la infraestructura hídrica son igualmente indispensables y deben avanzar de manera simultánea”, señaló.

Entre las opciones planteadas están el uso de agua residual, agua salobre o incluso trasvases entre regiones, lo que implicaría obras adicionales de conducción y tratamiento.
Transporte, caminos y operación en superficie
Antes de extraer gas, la infraestructura comienza en tierra. La operación requiere caminos, tránsito de maquinaria pesada y logística para transportar materiales y fluidos.
En superficie, el manejo del gas y del agua implica instalaciones para separación, almacenamiento temporal y recirculación. También se requiere infraestructura para el manejo de fluidos de retorno, que pueden contener alta salinidad.
El proceso no termina en el pozo. La infraestructura asociada incluye redes para movilizar el gas, así como sistemas de monitoreo y control operativo.
Monitoreo y regulación, parte de la infraestructura
La conferencia también ubicó al monitoreo como parte de la infraestructura necesaria. No se trata solo de obra física, sino de sistemas de información.
Entre los elementos señalados están el monitoreo sísmico, el seguimiento de acuíferos y la transparencia de datos operativos. “La regulación sin supervisión es letra muerta”.
Esto implica inversión en capacidades técnicas, equipos de medición y personal especializado para supervisar cada etapa del proyecto.
Una red para el fracking que no existe
El diagnóstico del CICM apunta a que el fracking no es un proyecto aislado, sino un sistema que requiere múltiples capas de infraestructura: hídrica, energética, logística y regulatoria.
Sin almacenamiento, el gas no se puede aprovechar. Sin agua, no se puede extraer. Sin monitoreo, no se puede controlar.
La discusión, plantearon los especialistas, no es solo si el fracking es viable, sino si el país puede construir la infraestructura que lo haga operable en conjunto.


