
Arturo Limón
El certero trabajo, “ Irán y su resistencia como victoria” escrito por Oleg Yasinsky, el cual fue publicado originalmente en RT y reproducido en Rebelión con fecha 6 de marzo recién, es sin duda un necesario documento a valorar en el contexto de la terrible realidad dela desinformación que permea promovida por la prensa corporativa que encubre y aun secunda las acciones de Donald Trump DT y – Benjamín Netanyahu BN, los dos activadores del caos que llamamos guerra y que ya planetariamente comenzamos a padecer, esta guerra que a manera de holocausto masacra en su hora de origen a la niñez en la escuela primaria Shajareh Tayebeh en Minab, ofrendando ¿a quién? Solo ellos sabrán, a más de 170 niñas víctimas , como las de los archivos Epstein que es causalmente el eslabón que articula a los dos perpetradores de esta barbarie, ya está confirmado que fue el ejército estadounidense quien abrió al menos dos veces fuego contra la escuela según fotos satelitales.
Según informes de la prensa corporativa que busca con ello lavar la cara a estos personajes DT BN , había un error por la colindancia de la escuela al complejo adyacente del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI). No cabe esta explicación cuando fotos satelitales dejan ver la precisión y eficiencia en el artero asesinato. Reiterado apenas un día después al extinguir su vida mortal y su familia en pleno, en su propio hogar al Ayatola martirizándolo con todo lo que ello implica en la tradición iraní, de ah un elemento de dignidad y resistencia a su pueblo que DT y BN jamás consideraron..
Reitero la importancia de tratar de entender y atender a lo que aquí expresa Yasinsky en su trabajo por su profundidad y valor.
“La nueva guerra contra Irán no es nueva y no es solo contra Irán. El monstruo, enloquecido por la impunidad y la sangre, no se detendrá por sí mismo. La verdadera dimensión del mal que va por nosotros supera la capacidad de nuestra imaginación. Esperar a llegar a algún acuerdo con él es una locura o una traición.
La pregunta es una sola: ¿todas las demás víctimas que inevitablemente seguirán a Irán harán algo o esperarán pacientemente su turno para convertirse en polvo y cenizas? Es importante comprender que detrás de los misiles de Estados Unidos e Israel actúa toda una civilización que durante décadas se nos ha impuesto como un referente de valores humanistas. Es precisamente esta civilización la que ha creado una cultura de ignorancia, una simbiosis entre el culto al poder y el desprecio por la vida, con su muy peculiar sentido del humor basado en el mal de los otros, por ejemplo, se ríen cuando alguien tropieza y cae.
Vemos cómo los visitantes de las fiestas de Epstein con sus amigos y socios, ante los ojos del mundo entero, con saña y carcajadas de enfermos mentales, violan un país tras otro, mientras que los demás gobiernos guardan un silencio cómplice, eligiendo la guerra y la vergüenza.
La pregunta de hoy no es si Irán resistirá o cuánto tiempo resistirá, sino ¿queda alguien en el mundo que no comprenda que esta guerra es desde hace tiempo mundial y no es solo contra Irán?
Para las multitudes que, gracias a la democracia digital, están a punto de perder la capacidad de distinguir entre Epstein y Einstein, hablar de memoria histórica o ética es una tarea bastante ingrata. Para mantener a flote la esperanza, necesitamos anclas internas de mucho peso. Por eso el sistema con tanta insistencia intenta sintonizarnos con frecuencias de vulgaridad y estupidez para impedir que nuestra mirada se fije en las verdades prohibidas, capaces de cambiar el mundo.
El panorama actual es el reflejo del sol negro de esta civilización que se inclina hacia el ocaso. Para salvar la diversidad de colores, matices, sombras, notas, letras y figuras, debemos comprender que hay momentos en la historia en los que solo nos quedan dos colores: el blanco y el negro. La vida y la muerte, la luz y la oscuridad, y cualquier ilusión de ubicarnos “fuera de esto” es una trampa.
Occidente tiene la obsesión de mostrar coquetamente a los demás que sus crímenes son relativos, lo que debe suponer que cualquier lucha contra ellos es totalmente opcional. Por eso, la fábrica de su pseudoarte contemporáneo crea modas y tendencias en las que se excluyen por completo cualquier elemento de ética o sentido. La defensa de la justicia y la dignidad ha sido declarada tácitamente como algo anticuado y aburrido, con el fin de liberar las estanterías del megamercado planetario para la oferta renovada de toda una variedad de asesinatos y suicidios.
El 15 de octubre de 2010, Fidel Castro escribió en sus ‘Reflexiones’: “No albergo la menor duda de que un ataque de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán se tornaría inevitablemente en un conflicto nuclear global”. Hoy está cada vez más claro que si Estados Unidos no logra un resultado militar en Irán con armas convencionales, estaría dispuesto a utilizar otras. Por supuesto, su prensa democrática mundial, como hace 80 años, escribirá que se trata de “una medida necesaria para acercar la paz y salvar las vidas de soldados estadounidenses”, y el ejército mercenario de los “líderes de opinión pública” le contaría al mundo sobre ese “enemigo tan vil y peligroso” contra el cual se vieron obligadas a luchar “las fuerzas del bien”.
Un asco especial provocan hoy las “condenas a la agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán”, si están acompañadas de comentarios políticamente correctos sobre la “condena del reaccionario régimen clerical de Teherán”. Es similar a que alguien estuviera observando el asesinato de una persona por delincuentes y comentara lo mala persona que es la víctima.
El asesinado Ayatolá Jameneí declaró en repetidas ocasiones que la fabricación, almacenamiento y uso de armas nucleares eran ‘haram’, es decir, algo prohibido por el islam. Estas declaraciones se presentaron como su ‘fatwa’, o sea, una ley religiosa de obligatorio cumplimiento. Los iraníes se han referido a ella en numerosas ocasiones en las negociaciones internacionales, las que, como vemos, para EE.UU. nunca fueron negociaciones. Es lógico suponer que el nuevo Gobierno iraní, en las nuevas circunstancias actuales, podría cambiar radicalmente su postura al respecto.
La actual dirección iraní, tras el asesinato de sus predecesores, será más decidida y radical. También resulta evidente que el principal y por ahora único beneficiario de esta guerra sea Netanyahu, cuya carrera política se salva, una vez más, gracias a un nuevo genocidio. Sin duda, aprovechará al máximo esta situación, prendiendo fuego y avivando todos los materiales inflamables de la región.
El principal e indiscutible logro de Trump y Netanyahu es el crecimiento sin precedentes del odio en el mundo contra sus Estados y el gran deseo de la gente de diferentes continentes y credos de ver arder sus bases militares, naves y aviones. Occidente e Israel realizan un acto público de humillación demostrativa de los musulmanes para avivar las llamas infernales del odio religioso, dando clases al mundo sobre “la amenaza terrorista para la democracia”.
COROLARIO
No sabemos hasta cuándo y hasta donde recorrernos esa ruta que ha sido trazada esencialmente por la irresponsabilidad de Trump y Netanyahu, si quede claro que un pueblo patrimonio de la Humanidad como es el Persa hoy encarado en su rostro Iraní, juega a un ajedrez genial con lo que tiene como recursos y lo preparo para enfrentar este desafío, manteniendo en esta semana interacción bélica, no contra más de 10 naciones vecinas sino contra los enclaves llámese bases embajadas e intereses, de Estados Unidos e Israel en la zona del Pérsico, mismos que empiezan a enceguecer en la zona sin sus radares y ya ven mermadas sus capacidades sin sus bases, hace falta solidaridad del mudo para con Irán y valorar que es equivalente por su condición de sociedad antigua, igual que como China lo dijera hace poco; “ Estados Unidos es una tormenta, pero nosotros somos el Mar”.
