
fuente: excelsior
Irene de Grecia, hermana menor de la reina Sofía y tía del rey Felipe VI, murió este jueves 15 de enero a los 83 años en el Palacio de la Zarzuela, en Madrid. La noticia fue confirmada por la Casa Real mediante un comunicado.
“Sus Majestades los Reyes y Su Majestad la Reina Doña Sofía lamentan comunicar el fallecimiento de Su Alteza Real la Princesa Irene de Grecia a las 11:40 de hoy en el Palacio de la Zarzuela de Madrid”.
En los últimos días, su estado de salud se había agravado, lo que llevó a doña Sofía a suspender todos sus compromisos oficiales para acompañarla. La princesa arrastraba desde hace tiempo problemas cognitivos, y su deterioro se había hecho más evidente con el paso de los años.
¿Quién fue Irene de Grecia?
A lo largo de su vida, Irene fue mucho más que una princesa. Su carácter reservado, su estilo de vida modesto y su fuerte vínculo con sus hermanos la convirtieron en una figura muy querida por su entorno. Nunca se casó ni tuvo descendencia, pero mantenía una relación cercana con sus sobrinos, quienes la llamaban con cariño “tía Pecu” por su forma de ser tan especial.
Compartió su día a día con la reina Sofía, con quien vivió en el Palacio de la Zarzuela. Ambas tenían una relación inseparable, basada en la confianza y el apoyo mutuo. Irene de Grecia dedicó gran parte de su vida a causas solidarias y tenía un profundo interés por la espiritualidad, la música y la cultura hindú. Además, fue una apasionada de la arqueología y la ufología, y llegó a ser concertista de piano profesional.
Fue el 11 de mayo de 1942, Irene vino al mundo en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, durante el exilio de sus padres, los reyes Pablo y Federica de Grecia. Su infancia se desarrolló entre distintos países como Egipto y Grecia, a donde la familia regresó en 1946.
Cuando su padre asumió el trono en 1947, Irene tenía apenas cuatro años. La muerte del rey Pablo fue un golpe profundo para ella. Su hermano Constantino pasó entonces a ser jefe de Estado, pero años más tarde, en 1967, la familia real griega fue forzada a abandonar el país tras el ascenso de la junta militar.
A partir de ahí, Irene vivió en distintas ciudades, como Roma y más tarde Madrás, en la India, donde encontró una conexión con la espiritualidad oriental.
Su llegada a España y una vida sin lujos
En 1981, tras el fallecimiento de su madre, Irene decidió mudarse a Madrid. Desde entonces vivió con sencillez en una habitación del Palacio de la Zarzuela. A pesar de su origen real, nunca mostró apego por los lujos ni las joyas.
En 1986 fundó la ONG Mundo en Armonía, organización a la que dedicó con entusiasmo su vida adulta. El objetivo era mejorar el bienestar espiritual, material y moral de las personas.
La entidad cerró sus actividades en 2024, tras décadas de acción solidaria en distintos rincones del mundo. Irene donó toda su herencia a esta organización, sin conservar patrimonio personal.
Durante su estancia en España, el vínculo con su hermana Sofía se fortaleció aún más. Compartieron vacaciones, viajes y actos públicos. Mantuvo una relación cercana con los hijos de sus hermanos, especialmente con la infanta Cristina, quien estuvo muy pendiente de ella durante el funeral del rey Constantino.
Tanto era el cariño que le tenían que la infanta Cristina llamó Irene a su única hija. Por otro lado, muchos ven un gran parecido físico entre Irene de Grecia y la infanta Sofía, la hija menor de los reyes Felipe y Letizia.
En marzo de 2018, Irene obtuvo la nacionalidad española por carta de naturaleza, una vía especial concedida por el Gobierno a través de un Real Decreto. Fue un gesto simbólico que reflejaba los muchos años que llevaba integrada en la vida española.
El estado de salud de Irene de Grecia
Durante la mayor parte de su vida gozó de buena salud, gracias en parte a su apego por la alimentación sin carne, la práctica del yoga y su interés por los hábitos orientales. En 2002 fue diagnosticada con cáncer, una situación que vivió con discreción.
En los últimos años, su salud fue empeorando debido a un deterioro cognitivo, lo que hizo que la reina Sofía estuviera aún más pendiente de ella.
Aun con estas limitaciones, la princesa participó en actos familiares importantes, como el cumpleaños 60 de la infanta Elena, o las bodas de sus sobrinos nietos Teodora y Nicolás, celebradas en 2024 y 2025 en Atenas, ciudad que siempre consideró especial. Su última aparición pública tuvo lugar durante estas celebraciones.


