Según la dependencia federal, las cinco entidades con más caminos averiados están en el sur de la República y requieren programas de reparación inmediatos.
El sector empresarial de México y algunos gobiernos estatales de oposición han cuestionado, desde que Andrés Manuel López Obrador asumió la Presidencia de la República y hasta ahora, en la administración de Claudia Sheinbaum Pardo, la insuficiencia de la inversión para la infraestructura carretera federal.
Un diagnóstico elaborado por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) evidencia que las malas condiciones de las carreteras federales están distribuidas de manera desigual. Hay entidades federativas que tienen una gran proporción de sus vialidades federales en grado deficiente, mientras que otras disponen de vías de esta índole mucho mejor conservadas.
Se trata de un estudio detallado que arroja cuáles son las regiones que requieren más reparación en sus vialidades.
Proporcionado por la Secretaría vía Transparencia, el documento expone que las cinco entidades federativas del país con mayores rezagos son Oaxaca, en el primer lugar, pues cuenta con 3 mil 056.443 kilómetros de carreteras federales, pero el 67 por ciento está en malas condiciones; el segundo escaño es para el Estado de México, con mil 287.230 kilómetros de carreteras federales, pero el 56 por ciento presenta malas condiciones; el tercer puesto es para Guerrero, que dispone de 2 mil 044.139 kilómetros de carreteras federales, pero el 51 por ciento también se encuentra en unmal estatus; después aparece Michoacán, con prácticamente la mitad de su infraestructura carretera federal en malas condiciones: el 49 por ciento de 2 mil 232.183 kilómetros; y seguido en el quinto sitio por Jalisco, con un panorama similar al michoacano, pues el 47 por ciento de su red carretera federal, con una extensión de 2 mil 209.745 kilómetros, está catalogado de igual manera en mal estado.
Con base en el indicador que muestra la proporción de las carreteras federales que se encuentran en mal estado en las entidades federativas, el resto del país ocuparía el siguiente orden descendente: Hidalgo (42 por ciento), Tlaxcala (41 por ciento), Veracruz (40 por ciento), Morelos (39 por ciento), Chihuahua (37 por ciento), Puebla (36 por ciento), Chiapas (35 por ciento), Sonora (34 por ciento), Querétaro (32 por ciento), Durango (31 por ciento), Nayarit (31 por ciento), Coahuila (28 por ciento), Colima (27 por ciento), Tamaulipas (27 por ciento), Campeche (26 por ciento), Aguascalientes (22 por ciento), Sinaloa (20 por ciento), Zacatecas (20 por ciento), Baja California Sur (17 por ciento), Guanajuato (16 por ciento), Baja California (15 por ciento), Nuevo León (15 por ciento), Yucatán (13 por ciento), Tabasco (12 por ciento), San Luis Potosí (10 por ciento) y Quintana Roo (4 por ciento).
La presidenta Sheinbaum heredó una red carretera federal con rezagos históricos
El gobierno que encabeza la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha anunciado que durante este sexenio se tiene considerada una inversión muy importante para la rehabilitación y mejoramiento de la infraestructura carretera federal en el país; sin embargo, hasta ahora las evaluaciones que han realizado las autoridades competentes indican que alrededor de un tercio de esta red vial continúa clasificado en malas condiciones.
En específico, el diagnóstico que proporcionó la SICT arroja una extensión total de 48 mil 927.696 kilómetros de carreteras federales en el territorio nacional, de los cuales el 30 por ciento se encuentra en mal estado; mientras que un 35 por ciento se hallaría en condiciones regulares; y apenas un 34 por ciento restante estaría presentando un estatus bueno, lo que evidencia los grandes rezagos que enfrenta el país en esta materia.
El 7 de mayo de 2025, el Gobierno de México, a través de la SICT, informó los avances del Programa de Infraestructura Carretera, que en 2025 contempla una inversión de 56 mil 549 millones de pesos y la generación de 162 mil 93 empleos directos e indirectos. Para todo el sexenio se destinarán 369 mil 814 millones de pesos para la construcción y modernización de carreteras, puentes, distribuciones viales, caminos artesanales, así como acciones de bacheo y repavimentación, lo que creará 1 millón 109 mil 442 empleos directos e indirectos.
Aquel día, la presidenta de México declaró:
No les gusta que haya regresado la obra pública en México, no les gusta que estemos construyendo tantas carreteras con recursos públicos, porque ellos creen que todo debería ser privado, que las carreteras deberían concesionarse todas; bueno, a eso se dedicaron”.
La primera mandataria destacó también que a diferencia de los gobiernos de los periodos neoliberales, la llamada Cuarta Transformación apuesta por utilizar los recursos de la nación para la construcción de obras públicas en beneficio de todo el país, como las carreteras, el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, entre otras.