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Cruz Azul le dice adiós a su último campeón titular del 2021.

ESPN

Omar Flores Aldana

Ignacio Rivero se convirtió en una pieza clave en la conquista de la novena estrella para la escuadra cementera.

 Ignacio Rivero se marcha del Cruz Azul y con él se va el último jugador titular del reciente título de los celestes, una de las figuras que conquistó la novena estrella. El uruguayo se va, para abrir una plaza de extranjero y con rumbo a los Xolos de Tijuana, el club que le abrió la puerta en México.

“Hoy me toca cerrar una etapa muy importante de mi vida. Fueron cinco años y medio intensos, de crecimiento, de aprendizaje y de muchísimas emociones que me marcaron para siempre. Llegué con ilusión y me voy con el corazón lleno, orgulloso de haber defendido estos colores y de haber sido parte de una historia tan grande”, escribió Nacho Rivero, en sus redes sociales, a modo de despedida del Cruz Azul.

La noche del 30 de mayo del 2021, Cruz Azul formó con José de Jesús Corona, que ya se retiró. En la defensa estaba el ‘Cata’ Domínguez, que está en el Atlético San Luis, y Pablo Aguilar, que ya radica en Paraguay.

En un lado derecho, estaba Juan Escobar, quien juega en Argentina. En el otro lado estaba Ignacio Rivero, habilitado como lateral por Juan Reynoso, el técnico que le dió el último título al Cruz Azul.

En el mediocampo estaba Baca, que le ganó un pleito legal al Cruz Azul. En el mediocampo estaba Luis Romo, ahora en Chivas, junto con el extremo Roberto Alvarado, también vestido de rojiblanco.

En el ataque jugaba Guillermo Fernández, que dejó el club seducido por Boca Juniors. Orbelín Pineda, que se fue a Europa, y Jonathan Rodríguez, que juega en el Portland Timbers de la MLS.

El único que queda en el plantel es Gudiño, portero que estaba registrado en el primer equipo, pero se pasó el 2021 jugando con la Sub-20. El suplente de Corona era Sebastián Jurado.

El último en marcharse fue Ignacio Rivero, que se había ganado la capitanía y terminó saliendo del club. Eligió como foto de despedida, una en la que sale besando la novena, la que terminó la sequía del Cruz Azul y colocó al uruguayo como una de las figuras del club.

“Juntos vivimos noches inolvidables, celebramos títulos, superamos momentos difíciles y construimos recuerdos que quedarán para siempre. Nada de eso hubiera sido posible sin el apoyo incondicional de la gente, ese aliento que se siente en cada partido y que empuja incluso cuando las fuerzas parecen faltar”, dice en la despedida de Nacho Rivero.