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Baja cobertura de vacunación, la causa de que México pierda estatus de libre de sarampión.

Expansión Política

Dulce Soto @dulceanahisoto

El brote actual en Norteamérica evidencia las insuficiencias que arrastran los sistemas de salud de los países en un complejo panorama epidemiológico.

En los dos sexenios pasados se registraron las caídas más profundas en las coberturas de vacunación de las últimas dos décadas. En 2013, 2017, 2019, 2022, 2023 y 2024, menos del 90% de los niños recibieron una dosis contra el sarampión.

Fueron seis años de acumular personas sin la protección adecuada y esto se convirtió en una bomba de tiempo, que estalló el año pasado con el resurgimiento del sarampión en Norteamérica.

Este virus, uno de los más contagiosos, se había eliminado del continente americano en 2016, siendo el único virus en lograrlo a nivel global.

Pero la baja inmunización mundial, el avance de los grupos antivacunas y la creciente movilidad humana han contribuido a su diseminación en zonas donde antes se había controlado.

Ese es el caso de México. Tras cinco años sin brotes, México volvió a confirmar contagios en febrero de 2025. El primero fue importado de Texas, Estados Unidos. Sin embargo, por la vacunación insuficiente, fue imposible contener su avance.

Casos de sarampión en México por año

Ahora, a 10 años de haber sido declarado país libre de sarampión, México está en riesgo de perder esta certificación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), retirada a los países que registran transmisión sostenida del virus durante un año.

El próximo 13 de abril se evaluará la situación del país. Las autoridades mexicanas tienen dos meses para controlar el brote y conjuntar la evidencia que analizará la OPS. Posteriormente, el organismo tomará una decisión sobre el estatus de México.

“Estamos en riesgo de perder una certificación internacional del sarampión, pero estamos haciendo acciones multidisciplinarias”, dijo Samantha Gaertner, directora general del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (Censia) en una conferencia la semana pasada.

La importancia de la certificación libre de sarampión

Ser un país libre de sarampión representa un gran avance en materia de salud. Porque esta certificación no toma en cuenta solo los contagios, sino ciertas capacidades del sistema sanitario de un país.

Por ejemplo, una capacidad de respuesta rápida y organizada para detener la transmisión del virus en cuanto se detecte un caso importado; el acceso suficiente a vacunas y un sistema de vigilancia epidemiológica robusto desde los niveles locales, capaz de detectar todos los casos sospechosos de sarampión y rubéola, según destaca la OPS.

Un brote tan grande como el actual en Norteamérica, con 7,188 casos acumulados, responde a un panorama epidemiológico complejo, porque, al no eliminarse el sarampión en todo el mundo, América siempre estuvo en riesgo de reintroducirlo.

Esta eclosión también pone sobre la mesa las insuficiencias de los países y sus sistemas de salud. En el caso de México, el brote evidencia que en años anteriores se descuidó la vacunación.

Con tantas personas sin esquemas de vacunación completos desde 2013, el brote ya lleva casi un año. En 2026 se han detectado 760 casos, sobre todo en Jalisco, Chiapas, Sinaloa, Ciudad de México y Colima.

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Por eso, Jabas Barbosa, director de la OPS, consideró que perder el estatus representa un retroceso en salud, aunque reversible. Eso declaró en noviembre pasado, cuando anunció que Canadá ya perdía la certificación.

La peor consecuencia es que el sarampión se convierta de nuevo en un virus endémico y esté presente durante varios años, afectando a un mayor número de personas.

En una entrevista reciente, Rosa María Wong, jefa de la subdivisión de investigación clínica de la Facultad de Medicina de la UNAM, dijo a Expansión Política que perder la certificación representa una alerta para corregir el rumbo.

“Entre mayor cantidad de gente tenga la vacuna y anticuerpos, eso hace que el virus deje de circular”, explicó.

Es como un llamado de atención a nuestras autoridades, para que reforcemos las acciones de vacunación”,

Rosa Wong, infectóloga de la UNAM.

Los retos de México ante el brote y el Mundial

David Kershenobich, secretario de Salud, descartó que el brote signifique un riesgo de cara al Mundial de Futbol 2026, a celebrarse justo en México, Estados Unidos y Canadá.

Pero adelantó este martes que en la evaluación de abril ante la OPS se decidirá si se solicita a todos los visitantes viajar vacunados contra el sarampión, pues la movilidad de personas por el evento deportivo podría contribuir a la expansión del virus.

“No debe afectar a la Copa Mundial. Lo que se decidirá en esa reunión de abril es si será necesario vacunarse o no”, explicó en la conferencia matutina.

Si el país pierde el estatus de libre de sarampión, podría tardar varios años en recuperarlo, porque debe demostrar que no tiene casos durante 12 meses. Venezuela quedó fuera de la certificación en 2018 y Brasil en 2019, pero la recuperaron en 2024.

México debe lograr, primero, controlar el brote actual y documentar su cierre; fortalecer la vigilancia, vacunación y respuesta rápida ante cada caso sospechoso.

Recuperar la cobertura de vacunación

También debe mejorar la vacunación. Desde el 2000 hasta el 2012, se había mantenido por arriba del 95% la cobertura de la primera dosis de sarampión.

En 2013 se registró la primera caída en ese periodo, con una cobertura de 88%. Pero en 2017 y 2019 cayó aún más, a 76% y 73%, respectivamente. Durante los siguientes dos años se recuperó y bajó de nuevo a 76% en 2023 y en 2024 subió solo a 79%.

La actual administración heredó esta problemática y corre contra el tiempo para recuperar las coberturas. De 2025 a la fecha aplicó 11.8 millones de vacunas y tiene disponibles otros 23.5 millones de dosis para 2026.

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Ha logrado incrementar la cobertura de la primera dosis a 84% a nivel nacional y a 94% para la tercera dosis. Pero la meta es llegar al 95% en todos los estados e instituciones de salud.

“Tenemos el número suficiente de vacunas para los próximos dos años”, dijo el secretario de Salud.

La OPS solicita que también se consoliden los registros electrónicos de vacunación; se asignen más recursos a la vigilancia por laboratorio y se realicen pruebas de PCR para confirmar o descartar la infección.

“No nos vamos a detener y vamos a seguir vacunando lo que sea necesario”, agregó la directora del Censia, centro encargado del programa de vacunación.