
Lo que antes era una postal de aguas turquesas y arenas blancas se ha convertido en un escenario casi desierto. Desde que Cuba anunció el 8 de febrero que se estaba quedando sin combustible para aviones, el turismo en la isla comenzó a paralizarse.
Una encuesta de Reuters entre hoteles, agencias de viajes y aerolíneas revela que todos los sectores del turismo se vieron afectados de inmediato. Air Canada, WestJet y Transat han suspendido vuelos, lo que implica hasta mil 709 cancelaciones hasta abril y la pérdida de cientos de miles de visitantes durante la temporada alta de invierno en el hemisferio norte.
Rusia, el tercer mayor grupo de turistas, suspenderá vuelos hasta que haya combustible, mientras cadenas como NH y Meliá cierran hoteles y concentran a los huéspedes en los más ocupados.
Hay una incertidumbre total, afirmó Alejandro Morejón, un guía turístico de 53 años que comenzó a trabajar en Varadero poco después de que Cuba reabrió al turismo internacional en la década de 1990. “Todo está empezando a desmoronarse.


