Sheinbaum y Morena censuran a la vocera que aseguró que el crimen organizado es empleador del país.

El País
Elia Castillo Jiménez
La presidenta, Claudia Sheinbaum, y Morena, el partido más poderoso de México, han dado un giro de tuerca en su posición sobre el papel del crimen organizado que rompe con el discurso de “abrazos no balazos” del expresidente Andrés Manuel López Obrador. En medio de la polémica por las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que insiste en que los carteles del narcotráfico controlan el territorio mexicano, una integrante de las filas morenistas ha inyectado gasolina al tema. Adriana Marín, encargada de comunicación de la bancada guinda en el Congreso de Ciudad de México, ha reconocido en una entrevista que erradicar el crimen organizado es complejo debido a que el narco crea entre 160.000 y 185.000 empleos al año, puestos “que el sector privado y el Estado no se han encargado de generar”. La mandataria y la agrupación política han salido a apagar a toda prisa el conato de incendio que ha ocasionado uno de los suyos. “Muy desafortunadas las declaraciones de esta joven”, ha lanzado este viernes la presidenta mexicana en su conferencia matutina y de paso ha desmentido las cifras.
La descalificación presidencial ha llegado dos días después de que se difundieran las declaraciones de la morenista que han escalado a las altas esferas del partido gobernante. La dirigencia de Morena de Luisa María Alcalde ha sido la primera en salir al paso para atajar la incipiente crisis que ha generado una de sus integrantes. “El narcotráfico es un fenómeno criminal que se combate con la ley, inteligencia y una política social que atienda las causas para quitarle base de reclutamiento al crimen organizado”, ha lanzado el partido mediante un mensaje en redes sociales. La respuesta vino acompañada, minutos después, de una defensa férrea a su colaboradora que se mantiene en el foco de la oposición y de los detractores del Gobierno. “Estas agresiones son inaceptables y buscan intimidar a quienes trabajan desde la transformación por una ciudad más justa y segura, sobre todo a las juventudes, a quienes hasta hace unas semanas fingían defender”, ha dicho la dirigencia local.
El desatino ha dado tela de donde cortar a la oposición, que ha acusado recurrentemente al partido gobernante de tolerar al crimen organizado, con la estrategia de seguridad instaurada desde el sexenio pasado, cuyo eje se basa en la atención a las causas que va de la mano con la política de “abrazos no balazos”, aupada por López Obrador. “Al menos ya reconocen que son un narcogobierno”, ha dicho Adriana Dávila, una de las voces críticas del PAN. Las descalificaciones han llegado de todos los frentes. “Muy desafortunadas las declaraciones de esta joven. Segundo, no es el dato; por supuesto que hay trabajo del Centro Nacional de Inteligencia, y tercero, no es deseable”, ha sostenido Sheinbaum, quien además ha defendido su estrategia para evitar el reclutamiento de las células delincuenciales. “Trabajamos para que esto no ocurra, para que ningún joven se acerque a la delincuencia, suponiendo que es una opción de vida, cuando en realidad es una opción de muerte o de encarcelamiento porque ese es el destino de cualquiera que entre a un grupo delincuencial”, ha zanjado.
Desde el frente partidista, la dirigencia ha tirado de la vieja retórica que pone como responsables a los gobiernos de la hoy oposición. “Con el PRIAN ocurrió lo contrario: abrieron las puertas del Estado al crimen y después culparon a jóvenes a quienes negaron empleo y oportunidades educativas”, ha rematado el partido Morena para atajar el embate. Marín no ha dado nuevas declaraciones después de la oleada de críticas que ocasionó su participación en una mesa de debate en un medio nacional.


