Las mafias respondieron con una violenta embestida que incluyó el secuestro de más de 200 policías y guardias penitenciarios, ataques con explosivos y la toma armada de una canal de televisión en Guayaquil.
En un discurso pronunciado desde un lugar secreto que fue visto por miles de personas en una manifestación en Beirut, la capital de Líbano, Nasrallah culpó a Estados Unidos del conflicto.