Opinión

Cuando perdimos la democracia.

Por: Francisco Flores Legarda

“Dictadura: un mundo donde te prohiben hablar…

Democracia: un mundo donde lo puedes decir todo,

pero no te escucha.”

Jodorowsky

La pérdida del estado de derecho ocurre mediante la erosión institucional, la impunidad y la concentración del poder, donde las leyes dejan de aplicarse por igual a todos. Factores clave incluyen el debilitamiento de organismos autónomos, la politización de la justicia, la corrupción, la inseguridad y la opacidad.

La idea de que la democracia ha entrado en una crisis terminal o ha fracasado en el siglo XXI es el tema central de diversas reflexiones políticas contemporáneas. Algunos autores sostienen que la democracia moderna, tal como se conoció, ha llegado a su fin y hemos entrado en una era posdemocrática, caracterizada por la desintegración de la libertad política y la transformación del Estado. 

El Fracaso Histórico de la Democracia en el Siglo XXI.

Posdemocraciay Totalitarismo: Se argumenta que, a principios del siglo XXI, la democracia ha fracasado en Occidente, derivando en un régimen “posdemocrático” que a menudo actúa de forma totalitaria, donde los derechos ciudadanos se equiparan a derechos de consumidor.

Pérdida de la Libertad: Las sociedades actuales luchan por la libertad de expresión, pero esta no se amplía con el tiempo, sino que se articula de manera diferente, convirtiéndose en un conflicto constante similar al de épocas antiguas.

El Fin de una Época: Se sostiene que la democracia moderna fue un fenómeno histórico cuyo contexto desapareció, especialmente tras eventos como las elecciones de 2016 en EE. UU., marcando un declive en la legitimidad de las instituciones.

El Retroceso Democrático (Backsliding)

Causas del Deterioro: La erosión de la democracia no ocurre necesariamente de golpe, sino mediante un “retroceso” gradual impulsado por desigualdad económica, polarización, auge del populismo y reacciones conservadoras a cambios sociales

Democracia Iliberal: Las democracias se vuelven “defectuosas” cuando los funcionarios electos ignoran las restricciones constitucionales y dañan el estado de derecho, incluso si mantienen elecciones

La Situación en México

Captura del Poder Judicial: Especialistas han señalado que, con la captura del poder judicial por parte del gobierno, México ha perdido su estatus de democracia para convertirse en un régimen autoritario electoral.

Pérdida de Legitimidad: Se argumenta que la falta de una verdadera división de poderes y la erosión de las autoridades electorales independientes han puesto fin a la democracia liberal en el país.

Causas y Características del Declive

Crisis de los Valores: La pérdida de valores democráticos como la libertad, la justicia y la igualdad ha facilitado la entrada de nuevos patrones políticos.

Nuevas Tendencias: El declive ha fragmentado la política en diversas ideologías (feminismos, ecologismos, nacionalismos) que a menudo se agrupan en dos tendencias: derecha conservadora y progresismo.

Optimismo a Pesimismo: Se ha pasado de un optimismo democrático a un pesimismo profundo, donde las dificultades actuales eran previsibles al analizar la historia de la estabilidad democrática

A pesar de las alertas, la percepción de la democracia en México es compleja. Algunos análisis históricos sugieren que la consolidación democrática ha sido un proceso continuo desde 1996, mientras que otros estudios de opinión pública han reflejado, incluso en años anteriores, una insatisfacción o indiferencia ciudadana hacia la democracia como sistema. Sin embargo, la narrativa actual más fuerte de analistas internacionales y locales insiste en la erosión de las libertades y controles democráticos

En resumen, los ensayos actuales sugieren que la pérdida de la democracia no es un evento único, sino un proceso de degradación estructural que ha transformado la libertad y el poder en el siglo XXI.

Lejos de representar un avance democrático, las ultimas elecciones y las reformas a las Constitución significan el golpe final al equilibrio de poderes, pilar esencial de toda república, marcando un retroceso sin precedentes para la democracia, la independencia judicial y el Estado de Derecho en el país.

México ya no es una democracia. Así de claro y contundente lo establece el Informe de Democracia 2026 del Instituto V-Dem, que desde 2024 clasifica al país como una autocracia electoral. Esto implica que, aunque se mantienen elecciones formales, el sistema ha perdido las condiciones esenciales de competencia genuina, independencia institucional y libertades que definen una democracia real. Países como India, Perú, Hungría, Serbia y Senegal —a pesar de sus propias limitaciones— presentan hoy niveles democráticos superiores a los de México.

El V-Dem, instituto sueco de referencia mundial, evalúa más de 600 indicadores con la participación de miles de expertos internacionales. México cae en la categoría de autocracias electorales, junto a regímenes donde el poder se concentra en el ejecutivo y las instituciones quedan subordinadas al partido en el gobierno. El reporte describe el caso mexicano como un ejemplo singular de autocratización impulsada desde la izquierda en el marco de la llamada “tercera ola” política.

El gobierno mantiene un discurso de “democracia participativa” y “transformación”, pero el diagnóstico internacional es inequívoco: la democracia en México se ha derrumbado. Celebrar elecciones no es suficiente. Sin contrapesos reales, sin independencia judicial, sin prensa libre y sin pluralismo efectivo, lo que queda es una fachada autocrática. La presidenta Claudia Sheinbaum no inició este proceso; lo consolida y lo profundiza como continuación directa del desmantelamiento institucional acelerado en el sexenio anterior.

En el panorama global, el mundo atraviesa una “epidemia de autocratización”: más países retroceden que avanzan, las autocracias ya superan en número a las democracias y el nivel promedio de democracia mundial ha regresado al de 1978. México no es un caso aislado, pero sí uno de los más graves por su tamaño, su peso regional y la velocidad del colapso.

Negar esta realidad o minimizarla solo acelera la consolidación de un régimen donde el poder se ejerce sin límites reales ni rendición de cuentas efectiva. México ya no es una democracia.

Salud y larga vida

Profesor por Oposicìon de la Facultad de Derecho de la UACH

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