
La Razón
En 5 años aumentan por becas; bajan remesas.
PROGRAMAS sociales pasaron a cubrir 40% de familias desde un 25% previo, reporta Inegi; también sube por pensiones; pasa de 13% a 16.6%.
Los programas de Gobierno ganaron un peso inédito en la economía cotidiana de los hogares mexicanos durante el último quinquenio. La Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestra que en cuatro de cada 10 al menos un integrante recibió recursos mediante algún apoyo federal o estatal, frente a una cuarta parte de las viviendas un lustro antes.
Referencia geográfica
Ese salto, equivalente a 16.4 puntos porcentuales, convirtió a estas transferencias en la fuente monetaria ajena al trabajo con mayor expansión del periodo. Ninguna de las demás vías consideradas por el organismo avanzó a un ritmo comparable con el señalado.
Más allá de los apoyos públicos, el Inegi encontró una expansión general de los ingresos ajenos al empleo. La proporción de hogares donde algún integrante recibió dinero por cualquiera de las fuentes consideradas subió de 38.5 a 50.1 por ciento en el mismo periodo, una diferencia de 11.6 puntos.
- El Dato: En un millón de hogares se registró falta de acceso a los alimentos o al menos una persona adulta presentó alguna restricción en la alimentación, de acuerdo con el Inegi.
Para esa medición, el organismo tomó en cuenta recursos enviados por personas que viven en otro lugar dentro de México: remesas procedentes del extranjero, programas gubernamentales, así como pensiones y jubilaciones.
Referencia geográfica
El indicador permite saber si algún miembro obtuvo dinero de esas vías, pero no cuánto representó dentro del presupuesto familiar.
Otra fuente que ganó presencia fueron las pensiones y jubilaciones, que avanzaron de 13 a 16.6 por ciento. El movimiento, de 3.6 puntos, quedó muy por debajo del incremento registrado por los apoyos oficiales. En sentido contrario caminaron las transferencias entre viviendas y los recursos procedentes del exterior.
El dinero enviado desde otro hogar dentro del país disminuyó de 6.1 a 5.2 por ciento, mientras las remesas internacionales pasaron de 5.1 a 4.7.
Ese cambio ocurre después de varios años de ampliación de la política de transferencias. José Nabor Cruz Marcelo, especialista que ha analizado la evolución de la política social, ha señalado que desde 2018 México avanzó hacia una mayor universalización de distintos programas y atribuyó parte de la reducción de la pobreza entre 2018 y 2022 tanto al incremento del salario mínimo como a los apoyos federales.
Cruz Marcelo también ha advertido que el análisis no puede limitarse al ingreso y debe incorporar el acceso efectivo a educación, alimentación, seguridad social, salud y vivienda en todo el país.
Pero una mayor cobertura no equivale por sí misma a resolver las carencias. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reconoció en su evaluación de 2024 la ampliación del alcance de los programas sociales, al tiempo que advirtió sobre brechas persistentes entre personas con discapacidad, jóvenes y otros grupos, además de señalar retos para sostener financieramente esa política en el mediano y largo plazo.
Jessica Cruz puso una dimensión cotidiana a esas cifras. Madre de dos adolescentes con discapacidad, explicó que su familia ya recibía una pensión para una de sus hijas y esperaba incorporar a la segunda. “Esto nos ayuda con las principales necesidades, como la alimentación, las terapias y medicamentos”, relató.
Entre universitarios de la Ciudad de México, el transporte aparece como uno de los gastos que absorben estos apoyos. Wendy Rubí Hernández Tavira, estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Rosario Castellanos, relató que la beca capitalina de mil 500 pesos bimestrales le permite cubrir parte de sus traslados. “De verdad me está ayudando a poder tener una mejor calidad de vida”, señaló.
Guías locales y de ciudades
La beca también puede marcar la diferencia entre absorber por completo los gastos escolares o repartirlos a lo largo del mes. Mariana López, alumna de una universidad pública de Iztapalapa, cuenta que destina parte de este apoyo al transporte, copias y materiales. “Hay semanas en que sólo de pasajes se va una parte importante del dinero. No cubre todo, pero me permite seguir estudiando sin pedirle a mi mamá para todo”, afirmó.
Guerrero encabezó la presencia de programas de gobierno, con 57 por ciento de sus hogares, seguido de Oaxaca, con 56.9, y Chiapas, con 53. Las tres entidades rebasaron así la barrera de la mitad, mientras el promedio nacional permaneció más de 10 puntos por debajo.
Baja California, Nuevo León y Quintana Roo ocuparon el extremo contrario. El reporte señaló que la mayoría de las entidades registró un incremento frente a 2020, por lo que la expansión alcanzó buena parte del territorio, aunque con diferencias relevantes entre regiones.
La comparación requiere una precisión. El Inegi define como programas de gobierno los ingresos monetarios obtenidos mediante esquemas sociales federales o estatales, de modo que el 41.4 por ciento no corresponde a una sola política ni permite determinar cuántos beneficios distintos confluyeron dentro de una misma familia.
Además, las categorías pueden coincidir. Un mismo hogar pudo reportar una pensión, recursos gubernamentales, transferencias nacionales o dinero enviado desde otro país, por lo que los porcentajes de cada fuente no deben sumarse para calcular el número de beneficiarios.




