
Rafael Márquez busca ser el espejo en el que el futbol mexicano anhela mirarse. El ex defensor central, designado para conducir a la selección nacional hacia la Copa del Mundo de 2030, pasó los últimos dos años descifrando los laberintos del circuito profesional. “Quizá muy poca gente se identificaba con la selección.
Se decía que no había ni jugadores ni líderes, pero en la Copa demostramos tener una identidad. Ahora es momento de llevar al equipo a otro nivel”, señala durante su presentación oficial en el Centro de Alto Rendimiento, flanqueado por su nuevo cuerpo técnico -con el español Juan Manuel Lillo y Andrés Guardado como piezas clave- y decenas de cámaras y micrófonos.
“No parto de cero. Conozco a los jugadores, el entorno y existe una base del proceso anterior. Me he rodeado de gente con experiencia, que ha estado en la máxima élite, y he aprendido del mejor entrenador que ha tenido México, como es Javier Aguirre”, agrega el cinco veces mundialista y único mexicano capaz de alzar la Liga de Campeones en dos ocasiones con el Barcelona. “Lo primordial es afianzar una identidad, que la afición se sienta orgullosa y representada sin importar el rival que esté enfrente; transmitir a los jóvenes el peso real de vestir esta camiseta”.
Durante el ciclo anterior, Márquez actuó como un segundo estratega, enfocado en el accionar defensivo. Sus correcciones permitieron que México alcanzara los octavos de final del Mundial con la portería en cero, compartiendo registro únicamente con España. Aquel liderazgo silencioso, cimentado en la jerarquía y no en los gritos, fue su sello durante su época en los terrenos de juego. Sin embargo, detrás de la coraza del mito, el ex futbolista michoacano prefiere poner el foco en la travesía: “La gente no sabe lo que sufrimos para llegar hasta aquí, lo que nos cuesta. Las adversidades, en realidad, son las que nos han moldeado”.
El nuevo proyecto nacional echará a andar durante la Fecha FIFA de septiembre y octubre con una gira de cuatro amistosos en Estados Unidos: contra Colombia, el 26 de septiembre, en Baltimore; Perú (el 29, en Nueva Jersey), Estados Unidos (el 3 de octubre, en Glendale) y Chile (el 6 de octubre, en Los Ángeles). Para el encuentro contra los colombianos, el nuevo seleccionador nacional estará limitado a convocar únicamente a dos futbolistas por club, debido a que el partido coincide con la jornada 10 de la Liga Mx.
“Tenemos un radar de 60 futbolistas, además de una buena hornada de jóvenes que viene apretando con fuerza”, explicó Márquez. “Queremos potenciar no solo a los internacionales, sino al fútbol mexicano en su conjunto. Hay un margen de mejora importantísimo y no puedo estar más satisfecho con este grupo de trabajo”.
En la misma comparecencia, el director deportivo del combinado nacional, Duilio Davino, delimita las exigencias institucionales del nuevo ciclo: “Queremos liderar la zona de Concacaf, competir en las finales y consolidarnos entre las diez mejores potencias del ranking FIFA. Pero, por encima de todo, el objetivo es que la afición se reconozca en lo que ve sobre el césped”.



