
Con la mirada puesta más allá de los límites de la capital, Marco Antonio Bonilla Mendoza cerró su Quinto Informe de Gobierno con un mensaje de fuerza política y una declaración que encendió los reflectores: “Estoy listo para la batalla”.
Después de presumir cinco años de resultados en seguridad, obra pública, empleo y finanzas, el alcalde planteó que el siguiente paso es continuar sirviendo y llevar la experiencia acumulada en Chihuahua capital a cada región del estado. Sin mencionar cargos ni aspiraciones, habló de recorrer la sierra, el desierto, la frontera y los campos para escuchar a sus habitantes.
Bonilla aseguró que su administración deja una ciudad fuerte, ordenada y con rumbo, y sostuvo que los resultados obtenidos demuestran que es posible gobernar con planeación, seguridad y responsabilidad en el manejo de los recursos públicos.
El mensaje adquirió mayor fuerza cuando advirtió que Chihuahua no puede darse el lujo de retroceder ni permitir gobiernos “de ocurrencias y pretextos”. También defendió al sector productivo, el agua, la seguridad de las familias y la libertad de quienes trabajan y generan riqueza en el estado.
“Tenemos resultados. Tenemos experiencia. Tenemos rumbo”, afirmó el alcalde, en una de las frases que sintetizaron el cierre de su discurso. Luego habló de un Chihuahua que, dijo, no se dobla y que ha aprendido a abrirse camino en el desierto y la sierra.
Y entonces llegó el remate. Frente a su familia, invitados y representantes políticos, Bonilla retomó una frase bíblica sobre esforzarse y ser valiente, para después elevar el tono: “Estoy listo para la batalla”. Acto seguido, lanzó su consigna final: “¡Vamos por Chihuahua!”.




