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El negociazo de la FIFA: ¿Cuánto subieron sus expectativas de ingresos tras el Mundial 2026?.

El Financiero

Por Bloomberg

El Mundial 2026 tuvo varias controversias tanto en la organización como en los partidos; sin embargo, para la FIFA resultó ser un negocio multimillonario.

El Mundial 2026 difícilmente puede calificarse como un fracaso, incluso después de que la inédita intervención del presidente Donald Trump pusiera en entredicho la integridad del torneo.

Con España conquistando el domingo su segundo título mundial tras derrotar 1-0 a Argentina en el tiempo suplementario, el evento deportivo más lucrativo de la historia superó todos los obstáculos que enfrentó.

La FIFA elevó en unos 2 mil millones de dólares su proyección de ingresos para el ciclo de cuatro años, según un comunicado difundido al término del torneo, que se suman a una estimación previa de alrededor de 9 mil millones vinculada al Mundial.


Más de 15 millones de personas llenaron los estadios y las zonas para aficionados en total durante el torneo, convirtiendo el evento en el Mundial con mayor asistencia de público de la historia, pese a los altísimos precios de las entradas.


Los aficionados y las selecciones visitantes elogiaron la organización estadounidense, en un giro positivo para la imagen del país, deteriorada por los aranceles, la guerra con Irán y las políticas migratorias que impidieron la participación de un árbitro africano y de algunos aficionados con entradas.

La obsesión de la FIFA por dinero y poder


Sin embargo, la obsesión de la FIFA por el dinero y el poder empañó lo que, por lo demás, fue una fiesta del futbol. El principal episodio fue la intervención de Trump en favor de un futbolista estadounidense suspendido y el posterior proceso de decisión, poco transparente, que terminó satisfaciendo los deseos del mandatario.


El domingo, el capitán de España, Rodri, recibió el trofeo de campeón de manos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y de Trump. Ambos fueron objeto de silbidos y abucheos durante el partido, una condena que se vio amplificada por un hecho en particular.


Durante la fase eliminatoria, Trump llamó a Infantino para solicitar que Folarin Balogun, sancionado con un partido tras ser expulsado frente a Bosnia y Herzegovina, pudiera ser habilitado para disputar el encuentro de octavos de final entre EU y Bélgica.

No fue el único episodio político que generó polémica durante el torneo. Lionel Messi y otros jugadores argentinos celebraron la victoria en semifinales sobre Inglaterra junto a una bandera de un aficionado que apoyaba la reivindicación argentina sobre las islas Malvinas, lo que llevó al gobierno británico a solicitar una investigación de la FIFA. Ambos países libraron una guerra por el archipiélago en 1982.

El entrenador de Egipto fue visto levantando y agitando una bandera palestina tras la victoria sobre Australia en dieciseisavos de final, mientras que la selección iraní protestó porque, debido a las sanciones estadounidenses, tuvo que viajar desde su base en México hacia EU para disputar cada partido.

Más dinero, más problemas


Pese al enorme éxito comercial del torneo, la FIFA enfrenta importantes interrogantes sobre el futuro. El nuevo formato de 48 selecciones, considerado excesivo por muchos, dejó historias memorables de equipos revelación, con siete países clasificándose por primera vez a la fase eliminatoria. Aun así, Infantino ya ha planteado la posibilidad de ampliar el Mundial a 64 selecciones en 2030.

No está claro cuál es el tamaño adecuado para el torneo. El Mundial ya alcanzó dimensiones gigantescas, con 104 partidos disputados en 39 días. Los futbolistas critican cada vez más la sobrecarga de encuentros que les imponen la FIFA, las ligas y las confederaciones.


Los aficionados también muestran un creciente cansancio frente a la prioridad que el futbol parece otorgar a los ingresos económicos. Por primera vez, la FIFA aplicó precios dinámicos para las entradas del Mundial, un sistema que ajusta automáticamente los valores según la demanda y la disponibilidad. El resultado fueron precios récord.

La FIFA ha encontrado formas de monetizar prácticamente todos los aspectos del Mundial. Además de quedarse con una parte de las ventas de alimentos y bebidas y de la reventa de entradas, incluso comercializa fragmentos del césped donde se disputó la final entre Argentina y España.

Por 3 mil dólares, los aficionados pueden adquirir una pequeña sección del campo preservada en resina junto a una réplica de cristal del trofeo.

La organización también ha encontrado mecanismos para incrementar sus ingresos futuros. El público abucheó las controvertidas “pausas de hidratación” que interrumpieron los partidos. Aunque la FIFA sostiene que responden exclusivamente al bienestar de los jugadores en un torneo disputado bajo temperaturas extremas, esos intervalos también brindaron más espacio publicitario a cadenas como Fox en EU.


¿Cuánto dinero más ganaría la FIFA?


Algunas estimaciones indican que un anuncio televisivo de 30 segundos durante un partido del Mundial puede venderse entre 250,000 y 750.000 dólares, dependiendo de la instancia del torneo, el atractivo del encuentro y la audiencia prevista. Con dos pausas de hidratación por partido, las cadenas obtuvieron ocho nuevos espacios publicitarios de 30 segundos por encuentro, es decir, 832 anuncios adicionales durante un torneo de 104 partidos.

Ese inventario adicional podría generar cerca de 500 millones de dólares en ingresos publicitarios, compensando potencialmente más de la mitad de lo que Fox habría pagado por los derechos de transmisión.

Esto permitiría a la FIFA obtener sumas aún mayores en la próxima negociación de los derechos audiovisuales del Mundial de 2030, cuya comercialización ya comenzó discretamente.

Cada federación nacional dispone de un voto en asuntos como la reelección del presidente de la FIFA. Se espera que Infantino busque un nuevo mandato sin oposición en marzo de 2027.

Las 211 asociaciones miembro recibieron conjuntamente 2,250 millones de dólares de la FIFA durante los últimos tres años, y la clasificación al Mundial representa una fuente clave de recursos para muchas federaciones pequeñas.

Cabo Verde obtuvo cerca de 12 millones gracias a su participación en el torneo, una suma fundamental para un país de unos 530,000 habitantes que ni siquiera cuenta con una cancha de césped natural.