Opinión

Chihuahua, capital del turismo nacional.

Por: Manuel Narváez Narváez

Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com

Y sí, es el turismo uno de los pilares del desarrollo, por eso la apuesta debe ser prioritaria.

La semana pasada la comisión permanente del congreso del estado sesionó en H. del Parral, Chihuahua como parte de los festejos de la cabalgata villista que llegó a su fin en esta edición.

La localidad y la celebración sirvieron de marco para que la diputada de Movimiento Ciudadano, Alma Portillo, presentara una iniciativa para declarar a la hermosa “capital del mundo” como capital turística del estado.

Razones no le faltan a la legisladora, incluso la exposición de motivos es sólida para respaldar dicha iniciativa. Nadie en su sano juicio desentonaría como los argumentos históricos, culturales y arquitectónicos que la acompañan.

Por supuesto que coincido plenamente con los atributos y la fama bien ganada de los parralenses y sus gestas. Y confieso que es uno de mis lugares favoritos.

La historia que dentro de su territorio han escrito pueblos originarios, misioneros que trajeron el evangelio, mineros, emprendedores, insurgentes y revolucionarios, se reparten a lo largo y ancho de esta tierra vibrante, desafiante y acogedora como herencia de gente noble, valiente y leal.

Por más de 43 años he recorrido 61 de los 67 municipios, y he sido testigo de las costumbres variadas como diversa es la geografía. Además de las mujeres y hombres que hacen honor a la grandeza de Chihuahua, las historias, vestigios y monumentos dan testimonio de la forja y fama que nos enorgullece.

Otorgar un reconocimiento único a un pueblo, una región, una historia o un acontecimiento sería injusto porque dentro de sus más de 247 mil metros cuadrados de la superficie del estado existen razones suficientes para declarar heroico a todo su pueblo, no solo por razones históricas, sino también por razones culturales, arquitectónicas, belleza natural, gastronomía, vocación productiva y resiliencia.

Por donde le rasquen, como dicen coloquialmente en la llanura, en la montaña, en los bosques, en los barrancos, en el desierto, en los cañones, en las riberas de los ríos y en las ciudades hay con qué para sentirse orgullosos de ser chihuahuenses, por nacencia o por adopción.

Como la capital del mundo, en Juárez u Ojinaga hay mucho que ofrecer al turismo. Las barrancas del cobre, la alta y la baja babícora, la región de Paquimé, Cuauhtémoc con sus tres culturas; Urique, Batopilas con sus ríos y bellos paisajes y los vencedores del Desierto levantan la mano para lo que se ofrezca.

Publicidad

Chihuahua capital, como varias localidades en el estado cuentan historias insurgentes y revolucionarias, igual que Sacramento y Tomochi, Tres Castillos y Cuchillo Parado.

Aldama, Coyame, Camargo y Jiménez tienen mucho para compartir a los visitantes. Su riqueza natural se acompaña con sotol, balnearios y haciendas.

Allende, Coronado y Santa Bárbara cuentan historias fundacionales, mineras y misioneras. Dar la vuelta por esos rumbos se corre el riesgo de que se enchine la piel al escuchar de los locales cómo se forjó el espíritu gambusino y la Fe.

En Carichí, Matachí, Ocampo y Bocoyna se conjugan pueblos originarios, paisajes de ensueño y calidez de sus moradores. Situriachi, Basaseachi y Creel certifican maravillas naturales.

Guachochi, Madera y San Francisco de Borja abrazan con vistas espectaculares, cocina local, clima y caprichos monumentales pincelados por la madre naturaleza y mano celestial.

Y así me puedo expresar de los 67 municipios que dan vida al estado grande.

Por donde se le rasque, sea por belleza natural, historia, cultura, batallas, arquitectura, vocación productiva, gastronomía o su gente, cualquier lugar es digno para ser reconocido como patrimonio turístico regional, nacional o de la humanidad.

Secundo el amor por la tierra y la determinación para llevar a Chihuahua al lugar que le corresponde en el ranking turístico que le corresponde.

Pero se requiere adecuar profundamente la legislación en la materia, que las autoridades ejecutivas (municipios, estado y federación) se comprometan en serio a apostarle a la diversidad de la promoción para no favorecer solo los que tienen destino con intereses fácticos.

El turismo es tan noble como fuente de ingreso que, para Francia, la primera nación que recibe 102 millones de turistas anualmente y le representan ingresos por 105 mil millones de euros anuales. España, segunda en el ranking, recibe 97 millones de visitantes que le dejan una derrama económica de 98 mil millones de euros al año.

México está dentro de los diez países más visitados del planeta. 48 millones de personas nos visitan cada año y dejan una derrama económica de 36 mil millones de dólares.

De esa tajada, más de 8 millones de turistas vienen a Chihuahua y desparraman más de 4 mil quinientos millones de pesos al año.

Estoy convencido que, con transparencia y ganas de aprovechar el potencial del estado, las cifras se duplicarían en el mediano plazo.

Es cuestión de apostarle primero que nada a garantizar la seguridad en las carreteras, arreglarlas. Invertir en infraestructura hotelera y de alojamiento por parejo en todas las regiones del estado.

Es imperativo la participación de los locales en sociedades cooperativas para que se beneficien mayoritariamente de la derrama económica.

Y contar con una guía completa, completa, completa secretario de turismo, de los atractivos turísticos en el estado, y construir una guía gastronómica por regiones.

Saludo con gusto los esfuerzos de la diputada Alam Portillo (MC) y del diputado José Luis Villalobos (PRI).

Por mi tierra bendita que es Chihuahua.

Es cuanto.

P.D. Conozco un poco del tema. Con humildad y sin interés particular comparto que, con este servidor, en la LXI legislatura local se creó la primera comisión de turismo del estado. Presidí los trabajos para la primera propuesta de ley de turismo en 2006 que, posteriormente, fue enriquecida y aprobada en 2012.