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Historia de Ulrike Schulze
Un megaproyecto de infraestructura
El Tren Maya, en México, es un megaproyecto de infraestructura. Con más de 1.500 kilómetros de extensión, las vías férreas recién construidas atraviesan paisajes pintorescos y ecosistemas frágiles. La línea del Tren Maya fue concebida para estimular la economía y el turismo, a la vez que mejoraba la infraestructura en las empobrecidas regiones del sur del país.
El tren tiene electricidad, las escuelas no
En Vida y Esperanza, una pequeña comunidad en el estado sureño de Quintana Roo, Lidia Patricia Chan Us continúa dando clases a sus alumnos sin luz eléctrica, cerca de una de las estaciones del Tren Maya. A pesar de la expansión masiva de las líneas eléctricas para el ferrocarril, los pueblos y comunidades a lo largo de la ruta se quejan de que los nuevos servicios no han llegado a sus localidades.

Expectativas frustradas
“Al principio, cuando surgió el proyecto, estábamos contentos”, dijo Chan Us, quien esperaba que el megaproyecto impulsara el progreso y el desarrollo, como se había prometido. Durante años, esta maestra de 35 años ha luchado para que la escuela se conecte a la red eléctrica, a pesar de los obstáculos burocráticos.

Crecimiento fugaz
Aún no se ha materializado un auge económico sostenido. La construcción del ferrocarril impulsó un crecimiento del 13,2 % en Quintana Roo, pero la tendencia no se mantuvo. En 2025, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó una fuerte caída. Más de la mitad de la fuerza laboral de Yucatán aún trabaja en la economía informal, sin seguridad social.

El Tren Maya como atracción turística
La ruta circular del tren Maya alrededor de la península de Yucatán conecta sitios arqueológicos de fama mundial con balnearios como Cancún. Sin embargo, persisten algunos problemas. Los desafíos legales y la protección del medio ambiente provocaron cambios en la ruta. Muchas estaciones se encuentran lejos de los centros urbanos y aeropuertos, lo que dificulta el acceso a los viajeros.

Siguen faltando pasajeros
La ocupación también está por debajo de las expectativas. Originalmente, se esperaba que este ambicioso proyecto transportara hasta 3 millones de pasajeros al año, pero la cifra real es finalmente la mitad. Los ingresos actuales cubren menos del 13 % de los costos operativos. Los hoteles de lujo a lo largo de la ruta también operan regularmente a solo un 25 % de su capacidad.

Tradiciones en riesgo
Para muchos grupos indígenas del sur de México, el proyecto ferroviario representa una gran intrusión en tierras sagradas. La densa selva tropical es parte fundamental de su identidad. Las comunidades, decepcionadas, denuncian la fragmentación de los bosques y la explotación de tierras comunales.

¿Esperanza para el futuro?
Los cambios no se van a dar de la noche a la mañana, afirmó la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en defensa del proyecto. Se espera que la línea ferroviaria sea más rentable en el futuro gracias también al tráfico de mercancías. Sin embargo, el crecimiento y la conectividad a través de regiones económicamente débiles que se esperaba aún no se han materializado. (lgc/dzc)



