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Se opone Iglesia a iniciativa de eutanasia y pide priorizar cuidados paliativos.

Diario de México


Israel Campos Montes

Mientras el Senado debate la eutanasia, la Iglesia la tacha de ‘engaño’ y activistas presionan por la ayuda médica para morir.

La Arquidiócesis de México manifestó su firme desacuerdo ante la propuesta legislativa que se analiza en el Senado de la República para redefinir el concepto de “muerte digna”.

A través de su semanario dominical “Desde la fe”, la institución calificó como un razonamiento engañoso la idea de que una vida marcada por el sufrimiento pierda su valor, sosteniendo que la dignidad humana es una cualidad intrínseca que no varía según las condiciones de salud de la persona.

Para la Iglesia, el enfoque del Estado debería centrarse en garantizar una vida digna hasta el último momento, en lugar de facilitar la muerte.

En este sentido, recordaron que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha interpretado el término “muerte digna” no como un suicidio asistido, sino como el derecho al “bien morir”, lo cual implica el acompañamiento médico adecuado y no necesariamente una muerte provocada.

EL PANORAMA LEGISLATIVO

La iniciativa, denominada “Ley Trasciende”, es promovida por la activista Samara Martínez, quien padece una enfermedad terminal.

El proyecto busca que la ayuda médica para morir sea despenalizada en casos de padecimientos que no tienen marcha atrás.

El calendario legislativo contempla un diálogo liderado por Martínez el 16 de abril, seguido de un conversatorio con especialistas médicos y jurídicos el 23 de abril, con la intención de que el dictamen sea aprobado antes de que termine el mes.

DEFICIENCIAS EN CUIDADOS PALIATIVOS

Un punto crítico en este debate es el acceso a la atención médica especializada. La Comisión Nacional de Bioética subraya que el proceso de morir con dignidad debe incluir cuidados paliativos que eliminen el dolor.

No obstante, las estadísticas revelan una carencia severa en el sistema de salud mexicano: apenas el 5% de los pacientes en etapa terminal tienen acceso a este tipo de atenciones.

Actualmente, 20 estados de la República cuentan con leyes de voluntad anticipada, que permiten a los pacientes rechazar tratamientos que prolonguen su vida de forma artificial, una práctica conocida como eutanasia pasiva.

Sin embargo, la Iglesia insiste en que, si se lograra suprimir eficazmente el dolor de los enfermos, la demanda por terminar con la vida disminuiría drásticamente, concluyendo que la lucha debe ser para “eliminar el dolor, no al doliente”.