Opinión

No traiciones a la estirpe.

Por: Manuel Narváez Narváez

Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com

Vaya semana tan intensa vivimos la pasada. Gobernantes y políticos no dejan de sorprendernos, para mal.

Que Dios nos agarre confesados porque si desde hace dos años padecemos las peores miseras del régimen y la partidocracia mexicana, no quiero imaginarme lo que se viene en los siguientes ocho meses que faltan para las elecciones de 2027.

Nada ni nadie se salva de la funa política. Tan peores los guindas, azules, tricolores, rojos, verdes y anaranjados, todos por igual compiten por sacar de sus cloacas lo más vil que los haga parecer más temible que los demás.

Los villanos de esta macabra y siniestra telenovela son los mismos de siempre, quizás cambia el reparto, pero el guion es el mismo.

Es la misma historia de los lobos vestidos de oveja buscando engatusar a los débiles para ganarse su confianza y después clavarle los colmillos causándoles un dolor tan profundo hasta que pidan clemencia, o se pongan patas arriba en señal de sometimiento.

Hace mucho tiempo que en este país la clase política perdió la capacidad de practicar la ética, la razón, la justicia, la lealtad, la humildad, la empatía, la compasión y el valor de la palabra, si es alguna vez la tuvieron.

Somos testigos, muchos silentes, la mayoría cómplices de las miserias que a diario exhiben desde cualquier tribuna del orden público algún gobernante, legislador o juzgador.

Mientras en otras latitudes el servicio público es un honor, un privilegio ser líder de una nación que, a cambio de poco dinero, construyen sociedades con elevada conciencia de respeto a la familia, a los demás, sin importar su forma de ser y de pensar, donde no se preocupan por la salud, la educación, la seguridad y el empleo; en mi México querido somos espectadores de cómo unos cuántos destrozan instituciones y la vida de millones de personas.

Lo menciono porque existen naciones donde los recursos naturales son escasos o abundantes, pero bien aprovechados para repartir las ganancias entre sus habitantes. Y no son pocos, hay muchos en todos los continentes.

Y nosotros con tanto regalo de la naturaleza como los 11 mil kilómetros de costas, bendición que pocos países pueden presumir. Petróleo y gas que en otros gobiernos son muy bien aprovechados y repartida sus ganancias a los legítimos propietarios de la nación: sus ciudadanos, sin importar su origen.

En cambio, y lo digo enfáticamente para ver si así somos capaces de escapar del letargo anodino y de apartarnos del somnífero mortal de la verborrea arcaica y prosaica que, como anestesia envenenada nos aplica todos los días la clase política; nuestro país se ha alejado de toda posibilidad de rendir tributo a quienes se la partieron en dramáticas y sangrientas gestas en busca de libertad y democracia.

Desearía que toda la parvada de aves negras, de mal agüero y carroñeras que cobran como gobernantes, sean del ejecutivo, del legislativo o del judicial tuvieran un poquito de madre e hicieran acopio de vergüenza para redimirle algo de dignidad a la encomienda que tan generosamente les dimos en las urnas.

Pero no, mayorías y minorías prefieren los privilegios del poder, la seducción de mandar y de servirse golosamente del erario. Les importa un carajo la carta magna, las leyes secundarias o cualquier ordenamiento que les recuerde los límites de sus atribuciones.

Hemos visto tantas veces como es la metamorfosis de la candidatura con esa sonrisa Colgate hasta convertirse en Caligulas o Nerones. Parecen que todos provienen del mismo árbol genealógico.

Ta’madre, en serio, cómo permitimos que los políticos, consejeros, comisionados, diputados, senadores, auditores, alcaldes, regidores, gobernadores, presidentes, jueces, magistrados y ministros sean los mejor pagados de la OCDE.

Contar con un sistema de salud aceptable se ha convertido en una pesadilla, lo mismo que decepcionante son las pensiones para quienes trabajaron por décadas. Se supone que el petróleo, el gas y la abundante agua en el sur del país nos deberían garantizar una renta para tener salud, educación y seguridad de primera, pero no, en cambio tenemos a PEMEX, IMSS, ISSSTE y CFE quebrados.

Además del descomunal costo que representa la burocracia dorada de los tres poderes y los tres órdenes de gobierno, el régimen tiene que pedir prestado para pagar billones de pesos en intereses y deuda.

Por culpa de sirenas con canto seductor y lobos disfrazados de ovejas es que todo aquel ciudadano mexicano menor de 50 años de edad le espera un porvenir negro, horrible y con tendencia a empeorar.

Entre más sigan dando crédito a la demagogia y permitiendo que les doren la píldora, los tres doritos del terror sabrán a desesperanza.

Si continúas tragando el sapo de culpar al pasado, más temprano que tarde conocerás lo que es amar a Dios en tierra ajena.

Y déjenme decirles, si por fin deciden despertar y sacudirse a los mitómanos la recuperación, si es que la hay, llegará al mediano plazo, con fuertes, muy fuertes agruras. Ya ha pasado.

Under Armour

Colección Día De Muertos. Una colección que transforma la tradición en estilo

Diseñada para rendir. Creada para destacar. Hecha para trascender

Ver más

Las y los paganos de hoy practican la deslealtad, no conocen la ética, su tarjeta de presentación es la soberbia, la hipocresía, la arrogancia; su ADN está infestado de traiciones y son doctos en la verborrea. Joden por las mañanas, por las tardes, por las noches y en cualquier lugar.

Si no te la sabes agárrate y prepárate para lo peor. Para ese entonces los hijos y nietos de las generaciones actuales pagarán el elevadísimo costo de haber consumido tanto atole con el dedo.

Es cuanto.