
Reporte Índigo
Diego Aguilar Jimenez
En décadas recientes, el peso ha destacado, más allá del tema económico, como un indicador político que respalda las buenas o malas decisiones que el gobierno en turno está tomando. Si se aprecia, la administración celebra, si se deprecia, hay algo que no se está haciendo bien y la percepción social hacia los gobernantes se modifica.
En lo que va de 2026, el peso llegó a cotizar en 16.85 pesos por dólar, su mejor nivel en dos años. Pero ahora se encuentra alrededor de los 18.30 pesos por moneda estadounidense. La explicación de los expertos sobre este movimiento va más allá de las decisiones internas del país.
En ese sentido, la depreciación tiene como origen, principalmente, factores internacionales tales como un efecto rezagado del efecto positivo del carry trade o el diferencial de tasas de interés de referencia de los bancos centrales, por mencionar.
Una vez que la Reserva Federal (Fed) alzó su tasa de interés, se cerró el diferencial con Banco de México (Banxico), lo que provocó mayor volatilidad en el mercado cambiario”, explicó en entrevista con Reporte Índigo Paulina Anciola, subdirectora de Estudios Económicos en Banamex.
Ambos bancos centrales manejan tasas de interés de referencia para sus respectivas bancas comerciales, lo que significa que si una entidad eleva su tasa, encarece el crédito pero premia el ahorro de dinero en las cuentas bancarias. Por el contrario, un recorte abarata los financiamientos pero también provoca que los rendimientos al dinero ahorrado sean menores.
Tras la crisis sanitaria de 2020, la inflación en México llegó hasta un 8% anual a finales de 2022, la consecuencia fue que Banxico elevó su tasa de referencia hasta un histórico de 11.25% en 2024. El dinero mexicano se encareció para que así el banco central pudiera mitigar la inflación general del país.
En aquel entonces, la Fed llevó a su tasa a un rango entre 5.25-5.50%. La diferencia entre ambas era de 5.75 puntos porcentuales.
El carry trade funciona a partir de que inversionistas solicitan financiamiento en países donde las tasas de interés son negativas, luego lo invierten en países donde las tasas son muy altas, como en el caso de México que llegaron hasta 11.25 %”, acotó Anciola.
Las inversiones en México daban más rendimientos en comparación a los que se dieron en el mercado estadounidense. Sin embargo, la inflación general disminuyó hasta un nivel actual de 3.45% a septiembre de 2026, por lo que una tasa de interés alta ya no funciona como herramienta monetaria para mitigar el alza en los precios.
A partir de marzo de 2024, Banxico inició un ciclo de recortes, para estacionar la tasa en 6.50%. La Fed realizó recortes para colocar la suya en 3.50-3.75%.
Ante las nuevas presiones inflacionarias generadas por el aumento en los precios del petróleo y la energía a nivel mundial, la Fed decidió aumentar su tasa en 25 puntos base, para dejarla en un rango entre 3.75-4.00%, cuestión que redujo el diferencial entre los bancos centrales mencionados.
Incluso, se generó una depreciación del peso mexicano cuando en la minuta de la última reunión de Banxico, tres miembros de la Junta de Gobierno expresaron que observan condiciones para disminuir la tasa de interés mexicana en 25 puntos base. Además, la Fed analiza un próximo movimiento al alza. De concretarse, la diferencia entre las tasas sería todavía menor.
No obstante, el escenario podría cambiar, de acuerdo con Paulina Anciola, ya que la propia depreciación del peso podría derivar en que Banxico no eleve su tasa en su próxima reunión de política monetaria, aunque no descarte que la Fed sí incremente la suya.
“El riesgo es muy alto, consideramos que no habrá aumentos”, mencionó la entrevistada.
Otros de los factores que están debilitando a la moneda mexicana derivan de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, que está inyectando incertidumbre en las inversiones de la región.
Sin embargo, también existen condiciones internas que afectan a la moneda mexicana, como es el caso del manejo de las finanzas públicas nacionales y del reciente cambio en la perspectiva y calificación crediticia de soberano mexicano por parte de dos calificadoras internacionales, cuestión que daña la reputación del país en términos de atracción de capital y de financiamiento.
De cara al cierre de año, Banamex estimó un tipo de cambio en 18.10 pesos por dólar.
El comportamiento de la moneda nacional
En un informe independiente, Banamex calificó al tipo de cambio como un indicador “casi sagrado”, pues se observa todos los días y cada movimiento suele interpretarse como una calificación inmediata sobre la economía y el gobierno.
No es una obsesión inexplicable. Durante cuatro décadas, las devaluaciones significaron el abandono de un compromiso oficial y estuvieron acompañadas por inflación, contracción y crisis. Pero el régimen cambió”, aseguró Rodolfo Osteloza, subdirector de Análisis Económico de Banamex.
En ese sentido, el experto explicó que con la libre flotación y los objetivos de inflación, el peso dejó de ser el ancla de los precios y pasó a funcionar como un activo financiero que a través de sus fluctuaciones ayuda a absorber choques.
Y añadió que actualmente los factores internacionales se asocian con alrededor de 41 % de sus variaciones mensuales. Dijo que “desacralizarlo” no significa minimizar la importancia para la economía, sino dejar de leer cada movimiento, al alza o a la baja, como un veredicto sobre México.



