Opinión

Carta abierta al Lic. Sanitago De la Peña Grajeda.

CARTA ABIERTA AL LIC. SANTIAGO DE LA PEÑA GRAJEDA

Estimado Licenciado:

Hoy decidí escribirle esta carta públicamente porque hay momentos en la vida en los que uno siente que no debe quedarse callado.

Y este es uno de ellos.

No escribo estas palabras porque alguien me lo haya pedido. Tampoco porque pertenezca a un grupo político o porque tenga algún interés personal en hacerlo.

Escribo porque tengo algo que decirle y porque considero que también es importante que otras personas conozcan lo que yo he visto y vivido.

Soy una mujer, pequeña empresaria, chihuahuense, y tengo voz y voto.

Y también quiero decir algo que considero fundamental: los ciudadanos comunes y corrientes también podemos opinar y también somos importantes en una elección.

Si no fuera así, ¿por qué cuando llegan las campañas todos los candidatos, sin importar el partido, recorren las colonias, se acercan a la gente, escuchan sus necesidades, les dan la mano, los abrazan y hasta los besan?

En esos momentos nadie pregunta si pertenecen a una élite, si tienen un apellido importante, si tienen antigüedad en un partido o si forman parte de algún grupo.

Son ciudadanos y su voto cuenta.

Entonces, si nuestra voz y nuestro voto son importantes cuando llega el momento de elegir, también deberían ser importantes nuestras opiniones antes de que llegue ese momento.

Porque no somos ciudadanos solamente cuando necesitan nuestro voto.

Somos ciudadanos todos los días.

Trabajamos, pagamos impuestos, tenemos negocios, formamos familias, vivimos los problemas de nuestra ciudad y conocemos de primera mano lo que sucede en ella.

Por eso tenemos todo el derecho de decir a quién queremos, qué pensamos y qué esperamos de quienes aspiran a gobernarnos.

Y yo hoy estoy ejerciendo precisamente ese derecho.

Y como yo, somos muchos los ciudadanos que queremos que usted sea candidato a la Presidencia Municipal.

No necesitamos pertenecer a una élite, a un determinado grupo político ni tener derechos de antigüedad dentro de un partido para poder opinar.

Somos chihuahuenses.

Tenemos los mismos derechos de elegir, de pensar, de expresarnos y de decidir a quién queremos como nuestros gobernantes.

Por eso hoy quiero decirlo con absoluta claridad:

Usted tiene mi apoyo.

Y estoy convencida de que también tiene el apoyo de muchos ciudadanos que, como yo, hemos observado su trabajo y conocemos la manera en que ha respondido cuando se le necesita.

En mi caso particular, he tenido la oportunidad de acercarme a usted en diferentes momentos por situaciones relacionadas con un sector al que pertenezco: los salones de eventos.

En cada ocasión en que hemos acudido con alguna petición, algún problema, algún trámite o alguna situación que necesitamos resolver, hemos encontrado en usted disposición para escuchar y voluntad para ayudar.

Y eso no se olvida.

Quienes somos pequeños empresarios sabemos lo que significa luchar todos los días por nuestros negocios, generar empleos, cumplir con nuestras obligaciones y enfrentarnos a trámites y situaciones que muchas veces no son sencillas.

Por eso sabemos reconocer cuando encontramos a un funcionario que escucha, que atiende y que responde.

Yo lo he visto.

He visto su entrega al trabajo.

He visto su responsabilidad.

Y, sobre todo, he visto honestidad.

Por eso mi opinión sobre usted no nació de una campaña ni de una fotografía.

Nació de la experiencia.

También quiero decirle algo que he pensado mucho.

He visto los ataques que ha recibido últimamente.

Y quiero decirle algo al respecto.

Que alguien prefiera a otro candidato es completamente válido.

Todos tenemos derecho a tener preferencias, a defender nuestras ideas y a elegir a la persona en quien confiamos.

Lo que no considero correcto es pretender que esa preferencia nos da derecho a decidir por los demás.

Si alguien quiere a otro candidato, lo respeto.

Pero yo también tengo derecho a quererlo a usted.

Y nadie tiene derecho a decirme que mi opinión vale menos.

Porque yo también soy ciudadana.

Yo también trabajo.

Yo también pago mis impuestos.

Yo también conozco mi ciudad.

Y yo también tengo derecho a decir quién considero que puede gobernarla.

Por eso no escribo esta carta para atacar a quienes piensan diferente.

La escribo precisamente para ejercer el mismo derecho que ellos ejercen:

el derecho a expresar mi opinión.

Y quiero que usted sepa que no está solo.

Quizá muchas personas no quieran entrar en discusiones políticas.

Quizá algunas prefieran mantenerse calladas.

Pero eso no significa que no tengan una opinión.

Hay ciudadanos que observan.

Que escuchan.

Que comparan.

Que recuerdan.

Y que saben reconocer cuando una persona ha hecho bien su trabajo.

Por eso hoy doy la cara.

No me escondo detrás de un perfil.

No necesito insultar a nadie para defenderlo.

No necesito descalificar a ningún otro aspirante para decir que creo en usted.

Simplemente quiero decir:

Yo lo conozco por su trabajo y por la manera en que ha respondido cuando hemos necesitado de usted.

Y desde esa experiencia, tengo una convicción muy clara:

Yo quiero que usted sea candidato a la Presidencia Municipal.

Lo digo como mujer.

Lo digo como pequeña empresaria.

Lo digo como ciudadana.

Lo digo como chihuahuense.

Y lo digo con respeto, pero también con mucha firmeza.

No sé cuál será la decisión final.

Y si la decisión fuera diferente, como ciudadana sabré respetarla.

Pero mientras tenga la libertad de expresar lo que pienso, lo voy a hacer.

Porque creo que nuestras ciudades no se construyen únicamente desde los partidos políticos.

Se construyen desde las empresas.

Desde los comercios.

Desde las familias.

Desde los trabajadores.

Desde las mujeres que todos los días sacamos adelante nuestros proyectos.

Desde los ciudadanos que queremos vivir en una ciudad mejor.

Y todos nosotros tenemos algo que decir.

A usted solamente quiero pedirle una cosa:

No permita que los ataques le hagan olvidar por qué empezó.

Si usted tiene la convicción de servir, de trabajar y de hacer las cosas bien, siga adelante.

Porque mientras algunos pueden estar intentando decirle que se haga a un lado, otros estamos diciendo:

“Aquí estamos.”

Aquí estamos quienes hemos visto su trabajo.

Aquí estamos quienes reconocemos su honestidad.

Aquí estamos quienes creemos en su capacidad.

Aquí estamos quienes pensamos que Chihuahua merece servidores públicos que conozcan las necesidades de la gente y que estén dispuestos a escucharla.

Y aquí estoy yo.

Una mujer, una pequeña empresaria, una ciudadana más.

No pertenezco a una élite.

No pretendo hablar por todos.

Pero sí puedo hablar por mí.

Y por mí puedo decirlo con absoluta claridad:

Yo quiero que usted sea el candidato.

No porque alguien me lo pidió.

No porque alguien me lo impuso.

No porque pertenezca a un grupo.

Porque lo he visto trabajar.

Porque cuando hemos necesitado de usted, ha respondido.

Porque he conocido su manera de desempeñar su responsabilidad.

Y porque, con base en lo que yo he vivido, confío en usted.

Quizá mi voz sea solamente una entre muchas.

Pero estoy convencida de que muchas voces que hoy permanecen en silencio también tienen algo que decir.

Por eso hoy decidí hablar.

Sin miedo.

Sin confrontaciones.

Sin atacar a nadie.

Simplemente ejerciendo un derecho que nos pertenece a todos:

el derecho a elegir.

Y si algún día usted llega a ocupar la Presidencia Municipal, espero poder decir que fui una de las muchas personas que creyó en usted desde antes.

Que lo apoyó no por lo que prometió, sino por lo que ya había visto hacer.

Que levantó la voz cuando otros intentaban callarla.

Y que, desde su pequeña trinchera, hizo lo que estaba en sus manos para decir:

“Yo creo en esta persona.”

Esta es mi voz.

Esta es mi decisión.

Y este es mi apoyo.

Con respeto, con gratitud y con absoluta convicción.

Porque Chihuahua nos pertenece a todos.

Beatriz Arzaga

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