Internacional

Los graves efectos que los científicos temen en América Latina por el fenómeno del “Súper El Niño”.

Darío Brooks – BBC News Mundo

Los gobiernos de otros países de América Latina, como Colombia, México y Ecuador, ya han anunciado algunas medidas para responder a las posibles emergencias climáticas fruto de El Niño.

Según el último reporte del Centro para la Predicción del Clima (CPC), un organismo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA), “existe un 81% de probabilidad de que se presente un El Niño muy fuerte durante el período de octubre a diciembre” de este año.

Y hay indicios de que estaría “entre los eventos de El Niño más importantes en el registro histórico” que llevan los científicos desde la década de 1950.

Por su potencial, algunos expertos lo han bautizado como un “Súper El Niño”.

“Los impactos se van a seguir sintiendo en 2027. Incluso, los peores impactos van a ser el próximo año”, explica a BBC Mundo el doctor Ángel Adames, profesor del departamento de Ciencias Atmosféricas y Oceánicas de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU).

“Hablaremos de aquí en delante de los riesgos de calor y los cambios en los patrones de lluvia que ya se están notando”, añade.

Norte y Centroamérica

Es probable que México experimente un invierno con tormentas invernales más intensas en el norte a finales de año, pero más calor y sequías en el sureste en los próximos meses, así como presencia de huracanes más fuertes en el Pacífico sur.

Centroamérica también registrará más calor y sequías en el denominado “corredor seco” de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua. Pero también Costa Rica y Panamá experimentarán olas más intensas de este tipo que las que suelen tener en otros años.

En el Caribe también tiende a haber más sequías durante El Niño, lo que supone altas temperaturas para la población y falta de agua para la agricultura y ganadería.

“Las olas de calor tienden a ser el fenómeno meteorológico más letal. Aunque no se habla mucho sobre eso, más gente muere de calor que de cualquier otro evento meteorológico”, advierte Adames.

Un campo en Guatemala con cultivos secos
El “corredor seco” de Centroamérica podría registrar sequías severas que afecten a la agricultura. [Getty Images]

La temporada de huracanes

Otro cambio destacado se registra en la temporada de huracanes.

En el Atlántico, El Niño tiende a debilitar la formación de ciclones, por lo que en cierta forma es un “alivio” para las regiones del Caribe, este de México y Estados Unidos.

Todo lo contrario ocurre en las costas del Pacífico en Centroamérica y México. Este año podría ver más huracanes y más potentes. Así ocurrió en el evento de El Niño de 1997, con huracanes como Pauline, que arrasó una franja costera del sur mexicano.

Adames añade que hay factores adicionales que este año y el siguiente podrían agravar la situación de la agricultura, como la guerra en Medio Oriente que afecta el precio y disponibilidad de los fertilizantes.

“Eso va a impactar las cosechas, sumado a las olas de calor y sequías. Si los gobiernos no prestan atención, habrá impactos mayores en la producción de comida y la generación de electricidad”, advierte.

Gráfico de efectos de El Niño en el mundo
[BBC]

En México, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que se están pronosticando lluvias muy intensas por El Niño, por lo que a inicios de julio ordenó que haya alertas disponibles para enviar a los celulares de los residentes de localidades específicas que corran riesgos.

Sheinbaum dijo que la oficina de Protección Civil instalará “puestos de comando en todos los estados, primero los que tienen costa, particularmente en el Pacífico, y después ya irá hacia el centro del país” para monitorear constantemente la situación.

Las labores preventivas también incluyen la limpieza de cauces de ríos y presas, y la colocación de barreras, entre otros. En México se espera que el punto álgido del fenómeno llegue en diciembre, según las previsiones del gobierno.