Por. Moisés Alvarez Palacio.
El INEGI publicó la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) correspondiente al segundo trimestre de 2026. La percepción de inseguridad en México bajó de 63.2% (junio 2025) a 59.8% (junio 2026). Pero 6 de cada 10 mexicanos siguen sintiendo que vivir en su ciudad es inseguro. Las mujeres reportan 65.6%, frente a 52.6% de los hombres. Estos datos nos muestran la realidad que vive el país. Se debe dejar de culpar al pasado y asumir la responsabilidad. Más allá de encuestas y números, la realidad es que México sigue siendo inseguro desde hace muchos años. Hace 8 años se prometió un cambio y esperanza, pero parece que la esperanza se está difuminando.
En cuanto a la percepción de inseguridad en espacios físicos, 70.3% de la población manifestó sentirse insegura en los cajeros automáticos localizados en la vía pública; 63.4%, en la calle; 62.4%, en el transporte público; y 56.3%, en la carretera. Los espacios que deberían ser de uso cotidiano se han convertido en lugares de riesgo. Más allá de la percepción, es una realidad que los mexicanos ya no estamos seguros ni en lo urbano ni en lo rural, y menos en las carreteras. Más que celebrar supuestas disminuciones que arrojan encuestas y estadísticas, se debe trabajar para que los mexicanos podamos transitar de forma segura por el país.
Un dato interesante no es la percepción, sino que: 42% dejó de portar objetos de valor; 38.2% no permite que menores salgan solos; 35.9% ya no camina de noche cerca de su casa. Debido a la inseguridad, la población se ve en la necesidad de cambiar de hábitos. El miedo transforma la vida cotidiana.
Durante el segundo trimestre de 2026, 40.2% de la población de 18 años y más tuvo algún conflicto o enfrentamiento directo con familiares, vecinos, compañeros de trabajo o escuela, personal de establecimientos o autoridades de gobierno. La convivencia social se ha deteriorado.
Ocho años después de la llegada de la Cuarta Transformación, el gobierno dice que vamos mejor en números. Pero el sábado 18 de julio, Zacatecas tuvo una jornada violenta en la que se registraron 10 homicidios en los municipios de Morelos, Pánuco y Sain Alto. Cinco de los cuerpos fueron hallados colgando de un puente. Entre las víctimas había un exalcalde, funcionarios públicos y empresarios de la región.
Mientras el gobierno presume cifras, la gente sigue viviendo con miedo. La distancia entre el discurso y la realidad es cada vez más grande. Los hechos registrados en Zacatecas, no son un hecho aislado, como a veces pretende el gobierno dar a conocer. Este tipo de situaciones ocurren a lo largo y ancho del país, así sean estados panistas, priistas o morenistas.
Los datos de la ENSU y lo ocurrido en Zacatecas reflejan que México sigue siendo inseguro para todos. Y esto tiene como consecuencia: por ejemplo, el temor de una madre al dejar salir a su hijo; el miedo de una persona al caminar por la calle; la angustia de no saber si regresará a casa.
La inseguridad no es solo problema del gobierno. Por más dinero que se invierta en policías, patrullas y tecnología, si en el hogar no se enseñan valores, códigos morales y éticos, el esfuerzo será insuficiente. Los hijos aprenden lo que ven en casa. Un niño que crece sin límites, sin respeto, sin conciencia de lo que está bien y lo que está mal, difícilmente será un adulto que respete la ley. El gobierno puede instalar cámaras, pero no puede instalar valores. La transformación del país empieza en la familia.



