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Gasto en salud se mantiene por debajo de la mitad de la recomendación de la OMS.

El Economista

Por: 

Belén Saldívar

Para este año se plantea que sea de 2.6% del PIB, aún con el aumento anual de 4.7% en los recursos para salud.

México destina poco menos de 3% del Producto Interno Bruto (PIB) al gasto público en salud, la cifra está muy por debajo de los niveles observados en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y del recomendado por las organizaciones internacionales.

De acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), a pesar del incremento que hubo en el gasto en salud durante la pandemia del Covid-19 en México, éste se mantiene por debajo de la recomendación internacional, que es de 6% del PIB de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).Play Video

Al cierre del año pasado, los recursos que ejecutó el gobierno mexicano a la función salud representaron 2.7% del PIB. Sin embargo este año, aún con el incremento que se aprobó en los recursos para salud de 4.7% anual, el gasto como porcentaje del PIB quedará en 2.6 por ciento.

“El sector salud mantiene una brecha presupuestaria de más de tres puntos del PIB; para el 2026 se propone un gasto de 2.6% del PIB, cuando el mínimo sugerido es de 6 por ciento. Además de la brecha nacional, existen desigualdades en los recursos destinados a la atención de la salud de la población de acuerdo con su condición laboral. Una persona con seguridad social, IMSS o ISSSTE tiene 2.3 veces los recursos que tendría una persona con IMSS Bienestar (encargada a atender a la población sin seguridad social)”, señaló el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria en un análisis.

Por su parte, la dependencia a cargo de Édgar Amador Zamora señaló que “el financiamiento para el sistema de salud sigue siendo un reto, sin embargo, el Estado mexicano busca alcanzar un gasto en salud similar a países con un mayor nivel de desarrollo, con el fin de que todas y todos los habitantes de México reciban atención médica y hospitalaria gratuita”.

Gasto en salud se diluye

Entre enero y mayo pasados, el gobierno destinó a salud 13.5% del total del gasto programable, es decir, aquel que se emplea para proveer de bienes y servicios a la población mexicana, y así garantizar los derechos constitucionales.

Así, de los 2 billones 618,779 millones de pesos que el gobierno destinó al gasto programable, 385,545 millones de pesos fueron a parar a la función de salud.

De esta manera, los recursos para la salud crecieron 20.9% en comparación con el periodo de enero a mayo de hace un año.

Para este año, el gasto en salud aprobado por el Congreso es de 965,700 millones de pesos, un incremento de 5.9% en comparación con lo aprobado hace un año.

“El monto total de 965,700 millones de pesos representa un aumento de 5.9% respecto al 2025. Sin embargo, este crecimiento se diluye al analizarlo en relación con el tamaño de la economía, el gasto por persona y su prioridad dentro del gasto total del Gobierno. Lejos de fortalecer el sistema, el proyecto presupuestario consolida una tendencia preocupante: la salud ha perdido centralidad en la agenda pública”, aseveró la organización México Evalúa.

Gasto funcional avanza

En el documento de la secretaria de Hacienda: “Distribución del Pago de Impuestos y Recepción del Gasto Público por Deciles de Hogares y Personas”, se muestra que al cierre del 2024, el gasto público social en la función salud fue de 1% del Producto Interno Bruto (PIB). Este gasto considera solo los recursos que ejerce el gobierno central.

Y es que durante la pandemia del Covid-19, en el 2020, el gasto en salud aumentó como porcentaje del PIB para llegar a un nivel de 1.2%, para en el 2022 caer a 1.1% para un año después bajar a 1 por ciento.

En tanto, tomando el promedio de los países de la Cepal, el gasto en salud pasó de 2.3% del PIB en el 2019 a un nivel máximo de 3% en el 2022; sin embargo, al igual que en México, posterior a la pandemia del Covid-19 decreció.

En las últimas décadas, los países pertenecientes a la Cepal han incrementado el gasto público con el objetivo de avanzar hacia la cobertura sanitaria universal.

El nivel de gasto que un país destina a la salud, que cubre tanto las necesidades individuales como la salud de la población en su conjunto, depende de factores demográficos, sociales y económicos.

La pandemia de Covid-19 mostró la importancia de mantener una revisión constante de las asignaciones presupuestarias entre sectores, así como de continuar invirtiendo en el sector de la salud y asegurando que la población tenga acceso a los sistemas de salud que garanticen un tratamiento oportuno.

Por consiguiente, “es imperativo garantizar la disponibilidad de servicios de atención médica de alta calidad para toda la población que los requiera, sin que esto ponga en peligro su estabilidad económica”, señaló la SHCP.