Opinión

Mundial entre tomas y protestas

Por: Moisés Alvarez Palacio

El gobierno prometió que el Mundial sería de primer nivel en todos los aspectos. La realidad fue otra. Mientras México ganaba el partido inaugural en el estadio, la CNTE seguía instalada en el Zócalo. Medios de Inglaterra, Francia, India, Turquía, Polonia, Nigeria, Vietnam y Estados Unidos documentaron bloqueos, afectaciones logísticas y el uso de la visibilidad del torneo como presión social. La presidenta dijo el 11 de junio que la inauguración se llevaría a cabo sin problema. El mundo vio que no fue así.

Mientras se llevaba a cabo la inauguración en el Estadio Azteca, la CNTE, madres buscadoras, transportistas y campesinos eran contenidos por miles de elementos policiacos para impedir que llegaran al inmueble. Ojalá que así como se usaron todos esos recursos para contener, también los hubieran destinado para resolver los problemas que se han incrementado desde que llegó la supuesta transformación. Porque hoy vivimos cada vez más inseguros y la gobernabilidad va en decadencia.

Hasta ahora, el gobierno ha contenido las protestas sin recurrir a la fuerza pública de manera violenta. A 55 años del halconazo, esa decisión representa un cambio. Pero no es suficiente. Este gobierno lleva ocho años en el poder. Culpar al pasado ya no explica la falta de resultados. De haber cumplido sus compromisos de manera gradual, hoy existirían avances serios, como un esquema de jubilación más digno. La protesta actual es también un indicador de esa deuda acumulada.

La presidenta dice que el dinero de las pensiones está en cuentas individuales y no se puede tocar por decreto. El director del ISSSTE, Martí Batres, mencionó que revertir la reforma costaría 20% del PIB, más de 7 billones de pesos. Técnicamente, tienen razón. Pero la promesa la hicieron ellos. En el 2018, AMLO la llevó en su proyecto de nación. En el 2024, Sheinbaum prometió “echar para atrás” la reforma del ISSSTE cuando buscaba votos. Ocho años después, el gobierno debe decidir: ¿hace los ajustes necesarios para cumplir, aunque implique el 20% del PIB? ¿O explica por qué prometió algo que hoy dice que no se puede?

No se cree ese discurso de que no hay finanzas viables porque la opulencia gubernamental es muy visible ante los ojos del pueblo. Mientras se dice que no hay para jubilaciones dignas, los recursos que la Federación envía a los estados y municipios son cada vez más insuficientes. De hecho es de los más bajo en décadas. La austeridad, dicen, que es para todos, pero la realidad muestra otra cosa, el dinero existe, solo que se distribuye de manera distinta. Por eso la gente no se traga el cuento de que no hay presupuesto. Da la impresión que lo que falta no es dinero, es voluntad para priorizar.

Es lamentable que la presidenta no acudiera a la inauguración del Mundial en el Estadio Azteca y prefiriera ir a un Fan Fest en el Deportivo Hermanos Galeana, en la alcaldía Gustavo A. Madero, donde gobierna Clara Brugada. Allí no había riesgo de protestas. ¿Acaso fue temor a ser abucheada? Pero el pueblo es bueno y sabio. ¿Por qué habría de temer? No lo sabemos. Son solo suposiciones. O tal vez realidades. La protesta de la CNTE es justa. Es la factura de una promesa de campaña.