La CDMX encabeza por segundo año consecutivo la lista de las ciudades con más tráfico del mundo. Ante este panorama, especialistas, legisladores y organismos de movilidad plantean la posibilidad de aplicar un cargo por congestión vial.
Los habitantes de las principales ciudades de México pierden, al año, entre siete y 10 días completos atrapados en el tráfico. En otras palabras, pasan hasta una semana y media de su vida al año detenidos entre filas de automóviles, avenidas saturadas y traslados que se siguen haciéndose cada vez más largos.
Y es que la Ciudad de México se ha convertido en el epicentro de la congestión vehicular, no solo del país, sino de todo el mundo. De acuerdo con el Índice de Tráfico de TomTom 2025, la capital mexicana ocupó por segundo año consecutivo el primer lugar global entre las ciudades con mayores problemas de movilidad.
Ante este escenario, académicos y especialistas en movilidad y desarrollo urbano consideran viable la implementación de un cargo por congestión vehicular para los automovilistas que ingresen a las zonas con mayor saturación vial de las principales ciudades del país.
Se trata de una especie de peaje urbano que ya se aplica en diversas ciudades del mundo, como Singapur, Estocolmo, Suecia , Milán, Italia, Londres, Inglaterra y, más recientemente, Nueva York, en Estados Unidos que lo implementó en 2024.
Mientras que, en la ciudad de Cali, Colombia, se aplica una tasa por congestión que ha permitido mejorar la movilidad de esta zona. Todas estas ciudades comparten algo en común: presentaron en su momento altos índices de tráfico, por lo que se aplicó este tipo de medida.
Se busca reducir el uso de automóviles
Bernardo Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), advierte que la situación difícilmente mejorará por sí sola, por lo que se requieren medidas más estrictas que desincentiven el uso del coche.
“El problema de la congestión vial no va a mejorar por sí solo. Cada vez hay más personas que necesitan desplazarse y, con ello, más vehículos en circulación. Por eso, es indispensable contar con un transporte público eficiente que incentive a los ciudadanos a dejar el automóvil”, aclara.
Para Baranda, la puesta en marcha de un cargo por congestión vial es completamente viable en la Ciudad de México. Sin embargo, considera que su aplicación debería realizarse mediante pruebas piloto en zonas con altos niveles de tráfico.
Esto, detalla el especialista en movilidad, es con el fin de que la capital avance gradualmente hacia este esquema de cobro, tal como ocurrió en Nueva York, que enfrentó críticas por esta medida y que gradualmente ha sido bien aceptada.
“Es factible pensar que en algún momento puedan aplicarse cargos por congestión vial en la Ciudad de México, como ya ocurre en otras ciudades del mundo. Lo que se necesita es una política pública sólida para implementarlos. La capital puede explorar este mecanismo, que ha demostrado múltiples beneficios, como sucedió en Nueva York”.
Según el estudio de la empresa tecnológica TomTom, los habitantes de la capital mexicana pasan más de 184 horas al año atrapados en congestionamientos viales. La cifra se proyecta a que siga creciendo en los próximos años.
En términos prácticos, esto significa que una persona puede destinar más de una semana completa de su vida únicamente a esperar que los vehículos avancen, independientemente si va en automóvil o en transporte público.
De acuerdo con el especialista del ITDP, cada vez más personas intentan llegar a los mismos destinos utilizando una infraestructura vial que ya se encuentra saturada desde hace décadas.
Según el estudio de TomTom, la velocidad promedio de circulación de los automovilistas en la Ciudad de México es de apenas 17.4 kilómetros por hora. En otras palabras, una bicicleta o incluso un scooter eléctrico pueden desplazarse más rápido que un automóvil en diferentes trayectos urbanos.
El costo económico y social de pasar horas atrapado en el tráfico
Nicolás Rosales Pallares, presidente de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), considera que los ciudadanos están pagando el costo de años de malas decisiones en materia de planeación urbana y transporte.
En entrevista con la Unidad de Investigación de Reporte Índigo, el transportista asegura que cada minuto perdido en el tráfico representa una pérdida económica para trabajadores, empresas y comercios de todo el país.
Rosales explica que científicamente está comprobado que los largos tiempos de traslado generan estrés, reducen la competitividad de las ciudades y limitan las oportunidades de desarrollo personal y profesional.
“Una persona que pasa tres o cuatro horas diarias trasladándose dispone de menos tiempo para convivir con su familia, estudiar, descansar o realizar actividades recreativas, por eso es importante mejorar el transporte público”, precisa.
Rosales Pallares reconoce que la implementación de un cargo por congestión vial en la CDMX dependerá de la voluntad política que se tenga para mejorar la movilidad de todos los ciudadanos.
“Debemos construir modelos exitosos, teniendo claro que las políticas públicas suelen generar resistencia cuando afectan el bolsillo de las personas o modifican la dinámica vial, tal como ocurrió cuando se anunció la primera Línea del Metrobús. Sin embargo, con el tiempo quedaron en evidencia los grandes beneficios de este proyecto”.
(Arte: Minoz)
Datos del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) revelan que únicamente el 22 por ciento de los mexicanos se mueve principalmente en automóvil. El resto utiliza transporte público, camina o se desplaza en bicicleta. Aun así, todos terminan padeciendo las consecuencias del tráfico.
Mientras que en las 20 ciudades más grandes del país la congestión provoca que las personas pierdan en promedio 187 horas al año durante sus traslados. Esto ocurre independientemente del medio de transporte utilizado.
Por ello, expertos en movilidad consideran que la congestión vial debe entenderse como un problema colectivo y no únicamente como una situación que afecta a los automovilistas. En ese sentido, sostienen que un cargo por congestión podría contribuir a reducir los cuellos de botella que se registran en diversas ciudades de la República mexicana.
¿Cómo funciona el cargo por tráfico vehicular?
El llamado Impuesto por Congestión Vial que se cobra en varias ciudades del mundo es un mecanismo que consiste en aplicar una tarifa a los automovilistas que ingresen a zonas específicas de alta demanda vehicular.
De acuerdo con las autoridades y especialistas de estas ciudades, el objetivo principal no ha sido solamente recaudar dinero, sino también desincentivar el uso “indiscriminado” del automóvil y promover alternativas de transporte más eficientes.
Es así que quien decide ingresar con su vehículo a una zona altamente congestionada debe pagar una contribución adicional, por lo que la medida busca reducir el número de automóviles circulando al mismo tiempo en determinados corredores urbanos.
Consultada sobre qué tan viable es este impuesto, Laura Ballesteros, diputada federal de Movimiento Ciudadano, insiste que el término “impuesto” resulta inadecuado de inicio.
A su juicio, debería entenderse como una “contribución” destinada a mejorar la movilidad urbana y no simplemente como una carga fiscal, tal como se ha demostrado a través de estudios en urbes donde ya opera este esquema de cobro.
El aumento del parque vehicular en las principales ciudades del país ha generado un problema creciente de congestionamiento vial. (Foto: Cuartoscuro)
“No solo lo veo imperante, lo veo urgente. La Ciudad de México estaba lista para asumir esta medida desde hace diez años, pero ocurrieron muchas cosas que retrasaron su discusión. El objetivo es reducir la circulación de automóviles, porque ya estamos viviendo las consecuencias de la congestión vehicular”.
Uno de los casos de mayor éxito es la ciudad de Londres. Y es que la capital británica estableció una zona de cobro para los vehículos que ingresan al centro de la ciudad durante determinados horarios. Los resultados arrojaron una reducción de la congestión de forma inmediata y con el dinero recaudado se ha fortalecido el transporte público.
La ciudad de Singapur fue incluso más lejos al implementar sistemas tecnológicos capaces de ajustar las tarifas dependiendo de la demanda vehicular, mejor conocido como Peaje Electrónico de Carreteras (ERP).
Mientras que Nueva York ha sido la ciudad que recientemente se unió a este esquema de cobro por congestión para acceder a algunas de sus zonas más transitadas.
Los resultados superaron las expectativas: se generó una reducción del 11% en el tráfico, es decir unos 27 millones menos de vehículos al año, así como un aumento del 23 por ciento en la velocidad de las zonas.
Mayra Merida, académica de la FES Acatlán de la UNAM, señala que una tarifa por congestión implica beneficios, pero también posibles desventajas que deben analizarse cuidadosamente.
En entrevista con este diario, la profesora sostiene que se deben proyectar todos los escenarios posibles como el impacto económico para determinados sectores de la población.
Merida aclara que para llegar a esta medida se requiere construir consensos políticos, fortalecer el transporte público y explicar claramente sus objetivos a la ciudadanía, pues de lo contrario, advierte se corre el riesgo de que se piense que es solamente una medida para recaudar dinero.
La prueba piloto para CDMX
La propuesta de diseñar un impuesto exclusivo en la Ciudad de México ha sido bien recibida por varias instituciones como el ITDP que incluso han presentado un estudio sobre los beneficios que traería esta medida.
En tanto, en el Congreso de la Ciudad de México se planteó un una prueba piloto en el primer cuadro del Centro Histórico con la idea central de mejorar la movilidad en esta zona de la capital mexicana.
Al exterior del recinto legislativo, Federico Chávez, diputado local del PAN, revela a la Unidad de Investigación de Reporte Índigo que existen iniciativas relacionadas con la regulación del acceso vehicular a determinadas zonas de la ciudad.
El panista incluso aseguró que se ha planteado la posibilidad de desarrollar pruebas piloto que permitan evaluar la viabilidad de estas medidas como en el Centro Histórico, Polanco o Santa Fe.
Para el legislador, diversos estudios muestran que reducir la congestión puede generar beneficios que van más allá de la movilidad, incluyendo impactos positivos en la salud mental.
No obstante, reconoce que se trata de un debate complejo que requiere analizar tanto ventajas como posibles efectos negativos.
“La implementación de un cargo por congestión implicaría definir múltiples aspectos: zonas de aplicación, tarifas, horarios, exenciones, mecanismos de cobro y destino de los recursos obtenidos”
Ya se paga impuesto indirecto
Si bien aplicar un cargo por congestión vehicular generaría resistencia entre algunos sectores de la población, para Fabiola Jiménez Navarro, Country Manager de Infobip México, expresa que los ciudadanos ya están pagando un costo por el tráfico, solo que de manera indirecta y sin percibirlo como un impuesto.
La directiva detalla que la discusión no debe centrarse únicamente en la idea de realizar un pago para circular por determinadas zonas de la ciudad, sino en reconocer cuánto dinero, tiempo y calidad de vida se pierde actualmente debido a la saturación vial.
La especialista señala que en las ciudades donde se ha diseñado un cargo por congestión, el principio es sencillo: quien decide ingresar con su vehículo a una zona altamente congestionada debe asumir un costo por el impacto que genera en la movilidad colectiva.
“Tienes que pagar si quieres transitar”, explica al referirse a los modelos que actualmente operan en distintas partes del mundo.
Sin embargo, advierte que la percepción de que esta medida representa una nueva carga económica puede ser engañosa, ya que la congestión vehicular genera costos que diariamente absorben ciudadanos, empresas y gobiernos.