
Infobae
Por Víctor Ingrassia
Por primera vez, una cápsula espacial tiene uno propio. “Es el único lugar en el que podemos estar solos”, sostienen sus tripulantes. Qué pasa con la orina y la materia fecal a 400.000 kilómetros de la Tierra.
A diferencia de lo que ocurría en los transbordadores espaciales o Space Shuttle de la NASA y lo que pasa hoy en la Estación Espacial Internacional, que sí cuentan con baño privado, las cápsulas Apolo carecían de este vital espacio de uso diario en misiones de semanas y meses fuera de la Tierra.
Pero los ingenieros de la NASA rompieron la incómoda situación que debieron atravesar los astronautas del programa Apolo y construyeron la nueva cápsula Orión con un pequeño baño privado, muy similar al que se usa en los aviones comerciales.
El despegue de la misión Artemis II desde Cabo Cañaveral en los Estados Unidos marcó este miércoles un hito para la exploración lunar y también para la vida cotidiana de los astronautas. La cápsula Orión incorporó por primera vez un sistema sanitario permanente más allá de la órbita terrestre, el inodoro como pieza clave para el bienestar de los cuatro astronautas que vuelven a protagonizar un viaje a nuestro satélite natural después de 53 años.
Los astronautas de Artemis II usaron un sistema de gestión de residuos diseñado tanto para hombres como para mujeres en microgravedad (NASA)
La instalación de un baño de uso permanente en la nave Orión representa una transformación fundamental respecto a las soluciones implementadas en la era Apolo.
En ese entonces, las tripulaciones utilizaban bolsas de plástico y tubos para gestionar los residuos, una práctica que el propio informe técnico de la NASA calificó como “objetable” y “desagradable”.
El avance técnico que se vivió en las últimas décadas permitió el desarrollo del Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS en inglés), un módulo de higiene diseñado tanto para hombres como para mujeres, y dotado de una puerta que otorga privacidad.
Innovación, historia y desafíos técnicos de la higiene espacial
Durante la misión Apolo, los astronautas solo contaban con bolsas y tubos, mientras que Artemis II estrenó un baño avanzado y seguro (NASA)
La historia del baño en el espacio refleja la evolución de la ingeniería y la atención a las necesidades humanas. Los sistemas rudimentarios de los años 60 y 70 fueron motivo de incomodidad, fugas y quejas constantes de los astronautas. Durante la misión Apolo 10, los tripulantes vieron “un excremento flotando en el aire” y en Apolo 8 debieron perseguir manchas de vómito y heces en la cabina.
“Antes quería ser el primer hombre en llegar a Marte, pero si tenemos que ir allá en el Apolo, no me interesa por su sistema de baño”, comentó el astronauta Ken Mattingly durante Apolo 16, según documentos citados por la NASA.
De hecho, se sabe que en la superficie de la Luna hay depositadas 96 bolsas de orina, heces y hasta vómito que las seis misiones de la NASA llevaron allí
.
Una de las 96 bolsas con residuos biológicos que permanecen en la Luna tras las misiones Apolo (NASA)
Con el tiempo, la NASA desarrolló inodoros más sofisticados para el transbordador espacial y la Estación Espacial Internacional (EEI). Estos sistemas, aunque más avanzados, todavía tenían limitaciones: no contemplaban la anatomía femenina, no podían procesar residuos simultáneamente y solo ofrecían privacidad parcial con cortinas.
El UWMS fue creado para superar estas barreras. “Considero la gestión de residuos como una evolución del diseño. El inodoro se basa en diseños del programa Apolo, el transbordador espacial e incluso la Estación Espacial Internacional… Hay muchísimo aprendizaje detrás de ello”, explicó Melissa McKinley, jefa de proyecto del UWMS en la NASA.
El diseño del UWMS llevó más de una década y estuvo a cargo de la empresa Collins Aerospace, que firmó contrato con la NASA en 2015. Fabricado en titanio con impresión 3D, su estructura ligera y modular permite instalarlo tanto en la EEI como en la cápsula Orión de las misiones Artemis.
El sistema de higiene espacial utilizó flujo de aire y embudos personalizados para la recolección segura de desechos en condiciones de ingravidez (NASA)
La primera versión fue probada en la EEI en 2020 y la instalación definitiva se completó en 2021. En Artemis II, una versión adaptada permitió a los astronautas utilizar un baño con dimensiones similares a las de un avión comercial, equipado con asas para los pies, un sistema de vacío para residuos sólidos y un embudo personal para orina, además de una puerta sólida para privacidad.
El desarrollo de este módulo respondió a la necesidad de proteger la salud y la moral de la tripulación durante misiones largas. La astronauta Christina Koch advirtió que el sistema es muy ruidoso por la cercanía a los motores operativos, lo que obliga a los tripulantes a protegerse la audición durante su uso.
El canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, agregó en un video oficial: “Este es el único lugar al que podemos ir durante nuestra misión donde podemos sentirnos solos por un momento”. La privacidad, incluso en pocos minutos por día, se tornó un recurso valioso en las condiciones de confinamiento extremo del espacio.
El debut del inodoro en Artemis II, problemas, soluciones y expectativas futuras
Un fallo en el ventilador del inodoro obligó a la tripulación a emplear bolsas de emergencia hasta que el equipo de Houston resolvió el problema (NASA)
A pesar de los avances, la primera experiencia del baño en la misión Artemis II no estuvo exenta de complicaciones técnicas. Apenas horas después del lanzamiento, la tripulación reportó una luz de advertencia parpadeante y el inodoro quedó fuera de servicio.
El portavoz de la NASA, Gary Jordan, explicó: “El ventilador del baño se ha atascado. Ahora los equipos desde la Tierra están elaborando instrucciones sobre cómo acceder al ventilador y despejar esa zona para que el baño vuelva a funcionar”.
Durante el inconveniente, los astronautas solo pudieron utilizar el sistema para residuos sólidos, mientras que la función urinaria quedó inhabilitada. La tripulante Christina Koch informó que al menos uno de ellos debió emplear una bolsa de emergencia, un urinario plegable que fue vaciado al espacio tras llenarse.
El nuevo baño de la nave Orión ofreció privacidad gracias a una puerta sólida, una mejora respecto de los sistemas con cortinas de misiones anteriores (NASA)
El episodio recordó los desafíos históricos de la higiene en misiones anteriores y puso a prueba la capacidad de respuesta del equipo de control en Houston. La comunicación con la tripulación fue constante hasta que los especialistas en tierra lograron enviar instrucciones precisas para reparar el ventilador.
Amy Dill, encargada de las comunicaciones con los astronautas, anunció la solución por radio: “Me complace informar que el baño ya está listo para su uso”. Las recomendaciones finales fueron claras: “Recomendamos dejar que el sistema alcance su velocidad de funcionamiento antes de orinar y, a continuación, dejarlo funcionar un rato más después de hacerlo”.
El restablecimiento rápido del inodoro demostró la importancia del trabajo coordinado entre la tripulación y el centro de control. El baño, considerado por algunos como un componente menor, resultó esencial para la vida diaria a bordo y la moral del grupo. La NASA subrayó que un fallo en este sistema puede afectar el éxito de toda la misión.
El Sistema Universal de Gestión de Residuos instalado en la cápsula Orión fue diseñado para minimizar riesgos de contaminación y facilitar la manipulación segura de los residuos en microgravedad.
La cápsula Orión fue equipada con el Sistema Universal de Gestión de Residuos tras años de desarrollo y pruebas en la Estación Espacial Internacional (NASA)
¿Cómo se usa el inodoro en el espacio?
Para usar el inodoro, los astronautas deben sujetarse con agarraderas para los pies, mientras el sistema genera un flujo de aire que transporta los desechos sólidos a un compartimiento especial. Para la orina, cada tripulante dispone de un embudo personal con ventilador que la dirige a un depósito, evitando escapes y facilitando la higiene.
Cuando se llena el depósito de orina, se abre una compuerta y se tira al espacio, donde luego se evapora. Pero con la materia fecal, no ocurre lo mismo. Es por ello que las heces son depositadas en un contenedor con distintos filtros y extractores de aire, pero siempre son guardadas en la cápsula y vuelven a la Tierra.
La gestión de residuos en el espacio es una preocupación permanente para los ingenieros y médicos de la NASA. Los antecedentes recientes lo confirman: en 2021, una tripulación regresó de la EEI utilizando pañales improvisados por una avería en el baño de la cápsula Crew Dragon. El UWMS busca evitar ese tipo de contingencias y ofrecer una experiencia lo más parecida posible a la vida en la Tierra.
La reparación remota del sanitario de Artemis II demostró la importancia del trabajo coordinado entre la tripulación y los ingenieros en tierra (NASA)
La cápsula Orión de Artemis II fue bautizada como “Integridad” por los astronautas, y su misión tiene una duración prevista de diez días, con un amerizaje programado en el Océano Pacífico. El cierre de la expedición supondrá no solo el regreso a la órbita lunar, sino la validación de innovaciones técnicas que marcarán el rumbo de futuras misiones a la Luna y Marte.
“Estoy muy entusiasmado de que la tripulación pueda usar esto”, expresó Melissa McKinley, responsable del equipo UWMS en la NASA. “Sabremos mucho más cuando esta misión regrese… Realmente impulsará [la gestión de residuos] en futuras misiones Artemis y en la campaña lunar, así como en la futura campaña a Marte”, agregó.
La misión Artemis II ya dejó claro que la exploración profunda exige tanto tecnología de punta como soluciones prácticas para la vida cotidiana. El inodoro espacial, lejos de ser un detalle menor, se consolidó como una pieza central en la arquitectura de las naves del futuro.
Términos y CondicionesPolítica de Privacidad
Todos Los Derechos Reservados © 2026 Infobae


