
France 24
Por:
Bahar Makooi
Irán lleva cinco días convulsionado por las protestas contra el alto costo de la vida y el régimen. Tras los comerciantes, la ira se ha extendido a las universidades y ha dado un giro político. Los manifestantes corean consignas dirigidas al poder, pero también a las fuerzas del orden. Revisamos el panorama.
La ola de protestas contra la subida de los precios continúa en Irán. El movimiento comenzó el pasado domingo 28 de diciembre, con una huelga y manifestaciones de comerciantes en Teherán, a las que rápidamente se sumaron estudiantes de varias universidades. Aunque la magnitud de estas movilizaciones aún no ha alcanzado la de las que siguieron a la muerte de Mahsa Amini en 2022, el descontento parece hoy más generalizado.
Las autoridades iraníes han decretado el cierre de los establecimientos públicos, dejando a gran parte del país en vacaciones, alegando oficialmente el frío y la necesidad de ahorrar energía. A pesar de estas medidas, las protestas continúan. Al menos seis personas murieron este jueves 1 de enero de 2026, en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, según lo reseñado por medios de comunicación locales, mientras el descontento se extiende a ciudades provinciales más pequeñas, como Marvdasht.
En los videos difundidos en redes sociales, las consignas políticas se mezclan con las reivindicaciones económicas, lo que refleja un hartazgo generalizado que atraviesa todos los estratos de la población, como muestra el análisis de los mensajes coreados en los últimos días en las calles del país.
- “Ni Gaza, ni Líbano, que mi vida sea sacrificada por Irán”
Este eslogan, que se escucha en numerosos videos, y que fue retomado por los manifestantes en los primeros días de protesta, refleja la creciente indignación contra la política exterior iraní.
Al rechazar el apoyo del régimen islámico a Hamás y Hezbolá, los manifestantes cuestionan décadas de compromiso regional, el hecho de que estas alianzas movilicen recursos en detrimento de las necesidades internas, mientras Irán atraviesa una grave crisis económica.
Más allá de los comerciantes afectados por la depreciación de la moneda, que ha paralizado las ventas de productos importados, toda la población sufre una inflación galopante. En diciembre, los precios aumentaron una media del 52% en un año, según el Centro de Estadísticas de Irán, pero esta media oculta subidas aún más intensas en los productos de primera necesidad. Una situación que aviva la frustración social y refuerza el simbolismo del eslogan.
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- “¡No tengamos miedo, estamos todos juntos!”
En un callejón del bazar de Teherán, una joven vestida de manera informal, con tenis y cola de caballo, encabeza la marcha de comerciantes en el tercer día de manifestaciones. Se da la vuelta y arenga a la multitud con su voz aguda, con el puño en alto: “¡No tengamos miedo! ¡No tengamos miedo! ¡Estamos todos juntos!”. Los hombres que la siguen repiten inmediatamente la consigna.
A su paso, miradas atónitas y una transeúnte que graba la escena y grita: “¡Bravo! Qué valiente es esta chica”.
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Esta consigna, que se ha escuchado en todas las manifestaciones iraníes durante los últimos años, no es nueva. Pero la presencia de esta joven entre los comerciantes del bazar, que parecen apoyarla, ilustra una convergencia de luchas que ahora sale a la luz. Las reivindicaciones políticas del movimiento “Mujer, vida, libertad” se suman aquí al descontento de los comerciantes del bazar, que pertenecen a los sectores más religiosos y tradicionales de la sociedad.
Otros lemas escuchados en los últimos días llaman a la movilización: “¡Iraní, alza la voz y reclama tus derechos!”, “¡No se queden como espectadores, únanse a nosotros!” o “Quien se declare neutral es necesariamente deshonroso”, coreado el 30 de diciembre por estudiantes de la Universidad de Yazd, en el centro del país.
- “¡Libertad, libertad, libertad!”
Esta consigna, símbolo de las manifestaciones en las universidades, ha vuelto a resonar en los últimos días. En este video del 30 de diciembre, grabado en la Universidad Tecnológica Khajeh Nasir Toosi de Teherán, se ve a los estudiantes marcando el ritmo con sus zapatos, mientras corean el canto en los pasillos.
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Las universidades, sometidas a una vigilancia especial, siguen siendo focos de protesta. El lunes por la noche, los estudiantes de la residencia universitaria de Teherán organizaron una manifestación al grito de “¡Estudiantes libres, protesten! ¡Protesten!”. Pero las fuerzas de seguridad reaccionaron rápidamente rodeando el complejo y bloqueando las entradas. Al día siguiente, las marchas se extendieron a una decena de otras grandes universidades de la capital.
- “¡Policías, apóyennos!”
“¡Sin honor, sin honor!”, al unísono, las estudiantes de la Universidad Shahid Beheshti de Teherán se enfrentan a las fuerzas de seguridad “que acudieron a reprimir la concentración organizada en la noche del miércoles al jueves en su residencia universitaria, situada en el norte de la capital”, relata el periodista Armin Arefi.
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Estos lemas acompañan la mayoría de las manifestaciones desde el domingo, resonando en cada barricada de la Policía Antidisturbios, tiroteo de gas lacrimógeno o detención violenta, como muestra un video del 31 de diciembre, en el que un estudiante es detenido ante los ojos de sus compañeros por fuerzas de seguridad vestidas de civil.
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Este jueves, los comerciantes y vendedores que volvieron a manifestarse en Teherán comenzaron insultando a las fuerzas especiales antes de gritar esta vez: “¡Policías, apóyenos!”. La multitud espera así que algunos agentes se pongan de su lado, lo que podría dar un giro al movimiento y darle un nuevo impulso.
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- “¡Este año será el año de la sangre, Seyed-Alí (Jamenei) será derrocado!”
El jueves 1 de enero, en Marvdasht, cerca de Shiraz, manifestantes muy jóvenes lanzaron esta amenaza directa al líder supremo, filmada en un video que se compartió ampliamente.
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Alí Jamenei, la figura número uno de la República Islámica, es desde hace tiempo blanco de las consignas de los manifestantes. En Teherán y en otras provincias, también gritan “¡Muerte al dictador!” hasta quedarse sin voz.
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Los estudiantes de la Universidad de Teherán también corearon: “¡Muerte al principio del Velayate Faqih!”. Con estas palabras, cuestionan los fundamentos mismos de la República Islámica, dictada por el ayatolá Jomeini sobre el principio del “Velayat-e faqih”, que confiere a los religiosos la primacía sobre el poder político y sitúa al líder supremo, de hecho, en la cúspide del Estado.
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Las consignas dirigidas a Alí Jamenei reflejan así un rechazo tanto hacia la figura individual como hacia el sistema político que encarna.
Las protestas también incluyen referencias al antiguo régimen. Los manifestantes gritaban: “¡Esta es la última batalla, Pahlavi volverá!” o “Reza Shah, que tu alma descanse en paz”, en apoyo a Reza Pahlavi, hijo del último Sha de Irán, exiliado en Estados Unidos y controvertida figura de la oposición.
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Aunque goza de cierta popularidad, especialmente entre la diáspora, no todo el mundo está de acuerdo con él, y en los últimos días también se ha escuchado el eslogan “Ni Shah, ni Mollah”.
Algunos señalan su cercanía con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, mientras que ‘Haaretz’ ha mencionado recientemente una operación de influencia destinada a reinstalarlo como Shah durante la guerra de 12 días entre Irán e Israel en junio.
Pero, más allá de las figuras políticas, la mayoría de los manifestantes expresan una aspiración más amplia: pasar página a la República Islámica y construir un futuro diferente, como indica este grito: “¡Luchamos, morimos, pero recuperaremos Irán!”.