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Crisis en el IMSS: El déficit récord que amenaza su solvencia para 2036 y empuja a millones a la medicina privada.

Expansión Política

Dulce Soto @dulceanahisoto

El envejecimiento poblacional y las enfermedades crónico-degenerativas presionan las finanzas del Seguro Social, que cada vez debe atender a más pacientes con recursos limitados.

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) funciona bajo presión. Aunque tiene un presupuesto mayor, sus ingresos resultan insuficientes para brindar atención médica a los 79 millones de derechohabientes y, por lo menos desde hace 20 años, opera con un déficit millonario.

Esto impacta a los hospitales: mientras algunos cuentan con los mejores especialistas y equipos de alta tecnología, en otros faltan insumos médicos, personal o las instalaciones están deterioradas, como denunciaron trabajadores del IMSS en una Marcha Nacional .

¿Qué está pasando con el IMSS?

Desde la semana pasada, los trabajadores del IMSS protestan en las calles de la Ciudad de México para exigir un aumento salarial mayor al 2.9% que el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social ( SNTSS) aprobó inicialmente. En las movilizaciones, el personal también ha señalado las carencias con las que trabaja.

El director general del Seguro Social, Zoé Robledo, aceptó que existen algunos problemas de abasto de insumos, contratación de personal y antigüedad de las instalaciones. Para resolver estas carencias, anunció un diálogo directo con los trabajadores en 277 hospitales .


Sin embargo, especialistas en finanzas y salud ven difícil que los retos del IMSS se resuelvan sin destinar más recursos a su operación, debido a que cada año afilia a más personas mientras las cuotas obrero-patronales no aumentan.

Además, buena parte de la población está envejeciendo y padece enfermedades crónicas que demandan una atención médica de alto costo.

“Este subfinanciamiento afecta no solo el garantizar medicamentos, la atención, sino el pago a personal médico. Se requiere más presupuesto si queremos un mejor sistema de salud”, remarca Judith Méndez, directora ejecutiva del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria ( CIEP).

¿Cómo se sostiene económicamente el IMSS?

El Seguro Social se financia a través de las cuotas que aportan los trabajadores formales, los patrones y el gobierno federal. Pero estos recursos no alcanzan para sostener el costo real de la atención médica.

Como resultado, el Seguro de Enfermedades y Maternidad, a través del cual se otorgan servicios de salud a los afiliados, sus familias y los jubilados, opera desde hace 20 años con un déficit financiero.

En 2006, el déficit de este seguro estuvo por debajo de los 40,000 millones de pesos y se estima que, al cierre de 2026, alcance los 175,585 millones de pesos.

Los cálculos del instituto arrojan que el déficit continuará aumentando. Sin cambios en los ingresos o en la prevención de enfermedades, el déficit llegará a un monto estimado de 482,969 millones de pesos en 2055, de acuerdo con el Informe financiero que el IMSS entregó al Ejecutivo y al Congreso de la Unión en julio pasado.

Solvencia financiera del IMSS

El Seguro de Enfermedades y Maternidad representa el principal reto operativo y financiero para el IMSS. Zoé Robledo impulsa una serie de acciones para mejorar los servicios, optimizar los recursos y generar más ingresos.

Pero, aunque el Instituto mantiene una disciplina financiera y cada año incrementa su reserva financiera, el déficit de este seguro pone en riesgo la estabilidad: el IMSS estima que solo tiene 10 años de solvencia financiera y, sin cambios, tendrá que usar sus reservas financieras a partir de 2036.

¿Qué problemas tiene el IMSS?

Este panorama ha contribuido a que el IMSS enfrente una crisis por abasto irregular de medicamentos, provocado también por el incumplimiento de las empresas farmacéuticas que no entregan los insumos en las fechas acordadas.

También enfrenta saturación de los servicios médicos, debido a que el número de derechohabientes aumenta, igual que las consultas médicas, sin que los recursos crezcan a la par.

Alejandra Macías, experta en finanzas públicas, explica que las aportaciones obrero-patronales no se han actualizado, pues se necesitaría una reforma a la Ley del Seguro Social. “Eso hace que no sea suficiente el poder mantener los servicios de salud”, señala.

Otro problema es que muchas empresas mantienen un esquema de simulación: registran a los trabajadores con un salario menor al que realmente ganan, lo que afecta los ingresos del IMSS, pero también las prestaciones futuras de los empleados, como el pago de pensiones.

Y como el gasto público en salud de México se ubica entre los más bajos de la OCDE, la transferencias que el gobierno federal asigna al IMSS no cubren por completo el déficit.

Jorge Cano, coordinador del Programa de Gasto Público en México Evalúa, explica que actualmente un trabajador de un salario mínimo aporta alrededor de 11,000 pesos al año al IMSS solamente para el seguro de salud y maternidad, lo cual equivale –según los mismos cálculos del IMSS– a nueve consultas, pero en la realidad, los trabajadores no están logrando hacer efectivo ese acceso a la salud.

“Según la ENIGH 2024, vemos que las personas que tienen afiliación al IMSS, tan solo el 55% más o menos, pudo acceder cuando tuvo alguna enfermedad. Entonces vemos que sí existe un financiamiento importante por parte de los trabajadores, también por parte de las empresas, pero muchas veces ese financiamiento no se da en cuenta a los trabajadores”, explica.

El impacto de las enfermedades crónicas

Adicionalmente, el IMSS paga un alto costo por la atención de enfermedades crónicas. En 2025, el Seguro Social gastó 113,939 millones de pesos, equivalente al 20% de los ingresos del Seguro de Enfermedades y Maternidad, en solo seis enfermedades crónicas: diabetes mellitus, insuficiencia renal, hipertensión arterial, cáncer de mama, cáncer de próstata y cáncer de cuello uterino.

“Para el IMSS, estos padecimientos representan uno de los principales retos en materia de sostenibilidad financiera”, expone el informe financiero 2025-2026.

La experta del CIEP, Judith Méndez, apunta que el envejecimiento de la población y el incremento de enfermedades crónicas exigen reestructurar cómo se financia el Instituto, ya que su esquema de financiamiento fue concebido para población distinta.

Al Instituto, con lo que tiene de financiamiento actualmente, no le alcanza ni siquiera para cubrir los gastos actuales.

Judith Méndez, directora ejecutiva del CIEP.

Además, la falta de detección oportuna de estas enfermedades provoca que los pacientes lleguen en fases avanzadas y con complicaciones, lo que eleva el costo de tratamientos médicos, agrega Alejandra Macías.

“Es bastante alta la incidencia que tenemos de personas con diabetes, hipertensión. Con la diabetes, conforme se va complicando, resulta más caro. Entonces, tiene que haber una inversión también en prevención y en la detección oportuna”.

A esto se suma un costo creciente en subsidios por enfermedad general y maternidad. En 2015, el IMSS destinó 16,500 millones de pesos al pago de estos subsidios. En 2025 la cifra subió a 25,370 millones de pesos, 53% más.

El impacto en la atención médica

Ante los largos de tiempo de espera en el IMSS, empuja a las personas afiliadas a acudir a servicios de salud privados o a consultorios de farmacias, atención que pagan de su propio bolsillo a pesar de aportar sus cuotas al Seguro Social, subraya Méndez. En 2024, 54% de los afiliados al IMSS que buscaron atención médica la consiguieron fuera del Instituto.

Se tiene que gastar mejor, comprar medicinas sin sobreprecios, abatir la corrupción. Pero no va a ser suficiente para atender el reto de salud que tenemos.

Alejandra Macías, experta en salud y finanzas públicas.

La investigadora Macías agrega que el principal impacto está en la imposibilidad física de atender a los pacientes, en seguir con una infraestructura insuficiente y en enfrentar el descontento de los trabajadores, como ocurre en estos días de protestas.