
El Financiero
Raymundo Riva Palacio
Estrictamente Personal
Andy López Beltrán, a quien AMLO designó heredero de su legado, cada vez está más enlodado, a lo que está contribuyendo su viejo amigo y socio, Jorge Amílcar Olán, a quienes la prensa colocó esta semana en el patíbulo político.
Las estrellas se le están desalineando rápidamente al expresidente Andrés Manuel López Obrador. Los reclamos absurdos y arrogantes a la presidenta Claudia Sheinbaum porque no ha defendido con cuerpo y alma, con su investidura y fuerza, a su hijo Andy, cada vez pierden más aterrizaje en la política real y se vuelven gritos en el vacío. Andy López Beltrán, a quien designó heredero de su legado, cada vez está más enlodado, a lo que está contribuyendo su viejo amigo y socio, Jorge Amílcar Olán, a quienes la prensa colocó esta semana en el patíbulo político.
La pareja de los negocios –legales, a decir del gobierno que dice no tener investigaciones abiertas en su contra–, ha sido exhibida. En su edición digital de ayer, que encontrará posiblemente hoy un espacio en la primera plana, The New York Times confirmó lo que varios hemos revelado: que el gobierno de Donald Trump tiene puesta la mirada en él por presuntos vínculos con el crimen organizado y contrabando de combustible. El Times abona, en un trabajo firmado por cuatro de sus corresponsales en México, que dos agencias que no identifica están analizando las acusaciones en su contra, y que se ha puesto en contacto con funcionarios estadounidenses –aparentemente del FBI– a través de intermediarios “en múltiples ocasiones”, pero que no han mantenido conversaciones formales.
El diario recuerda que el nombre de López Beltrán ha aparecido en expedientes de la Fiscalía General de la República, relacionados con una “gigantesca” trama de contrabando de combustible. Esos expedientes fueron elaborados durante la gestión de Alejandro Gertz Manero, cuya salida de la fiscalía tuvo como detonante el que se negara a cerrar la investigación contra Andy por contrabando de combustible, donde aparecían vinculados Raúl Rocha Cantú, el exdueño del concurso Miss Universe, y sus ramificaciones llegaban al senador Adán Augusto López, guardaespaldas de López Obrador en las estructuras políticas de la ‘4T’. Desde que se fue, los expedientes fueron congelados.
Pero el calor que rodea a López Beltrán es más fuerte que el encubrimiento del gobierno. La víspera del trabajo del diario neoyorquino, TV Azteca difundió un trabajo realizado por el reportero que cubre las actividades presidenciales, Irving Pineda, que durante una semana estuvo cazando a Amílcar Olan en Lugano, la quinta ciudad más cara de Europa –detrás de otras cuatro suizas–, donde cuesta 30% más caro vivir que en París y 50% por encima de la vida en Madrid. Con sus hijas estudiando en Suiza y él sin trabajo en ese país, la única forma visible que pudieran haberle dado a él la residencia era haber demostrado un patrimonio capaz de solventar todos sus gastos.
El periodista Claudio Ochoa reportó el mismo día de la difusión del reportaje y una entrevista frustrada con Amílcar Olán –que por cierto se hizo cirugía plástica para cambiar sus facciones y evitar reconocimientos faciales–, que el amigo de Andy y su hermano se habían mudado de casa, a un rumbo, en estos momentos, desconocido. La reacción de pánico tiene sentido: se sintió desnudado y el santuario en el cual había vivido hace al menos un año quedó expuesto. Huyó en busca de un nuevo escondite, pero no de las autoridades, que dicen que no tiene acusación sobre sus hombros, lo que lleva a una segunda reflexión: ¿cuál fue el objetivo final de la exposición?
Periodísticamente fue una joya, probablemente el primer gran golpe que da TV Azteca desde el linchamiento de los policías federales en Tláhuac en 2004, pero bajo un matiz político, ¿qué logró? Se puede argumentar que exactamente lo mismo de la cena de Andy con su socio restaurantero, compañero de viaje y farra, el diputado Daniel Asaf, el presidente ejecutivo de José Cuervo, Juan Domingo Beckmann, y su ayudante informal, Mauricio Garduño, que es el enlace de los hijos del empresario de la ‘4T’, Carlos Slim, con el hijo de López Obrador: una operación sicológica para que sepan que los están vigilando.
A diferencia de las fotografías de los cuatroteros cercanos a López Obrador –incluido su hijo Andy–, que fueron captados en fotografías en hoteles de lujo en Europa y en Japón, este trabajo no fue producto del Centro Nacional de Inteligencia –que recibió la colaboración de servicios de inteligencia en los otros continentes– para exhibirlos ante el fundador del movimiento. De hecho, los informes que tenía el gobierno en su poder no precisaban si Amílcar Olán se encontraba en Suiza o en España.
El gobierno de Sheinbaum había tomado un renovado interés en Amílcar Olán ante el creciente temor de López Obrador y Andy de que estuviera dispuesto a colaborar con las autoridades sobre los negocios oscuros del clan del expresidente. Hace un año publiqué en este espacio que estaba hablando con funcionarios estadounidenses en Suiza, y a principios de septiembre pasado mencioné que había promovido un amparo, de los que llaman “buscadores”, para verificar si había órdenes de aprehensión en su contra. Hasta el primer semestre de este año, no había ninguna.
Amílcar Olán es una pieza importante en el entramado empresarial de Andy, además de serlo para el senador López y varios miembros del Grupo Tabasco. Su reubicación en Suiza los preocupó porque se llevó unos tres mil millones de pesos aparentemente del grupo, cuya transferencia fue detectada por las autoridades hacendarias que, sin embargo, no levantaron banderas rojas ni abrieron investigación alguna.
La información que tiene es potencialmente explosiva, e incluye, de acuerdo con grabaciones que difundió Latinus en agosto, una afirmación donde presume la relación de su hermano Luis Alberto Olán –que fue gerente en la obras de construcción del Tren Maya, vigilando los intereses de su hermano y presuntamente de Andy y Gonzalo López Beltrán– con Iván Cazarín Molina, El Tanque, operador del Cártel Jalisco Nueva Generación en el sur del país, donde se encuentran los intereses económicos de López Obrador, y controlador de La Barredora, que creció al amparo del entonces gobernador de Tabasco, el senador López.
Andy López y Amílcar Olán están separados, pero mantienen comunicación. Las grabaciones que publicó Latinus deberían haber detonado una investigación contra Amílcar Olán, pero no pasó nada. Posiblemente fue para no asustarlo y que buscara la protección estadounidense. Encontrarlo en Lugano es un antídoto al blindaje del gobierno, aumentando el temor de Andy de que declare contra él, y el de López Obrador, que sí cree que un comando puede venir por él.



