
Por: Alejandra Ugalde, Directora de comunicaciones corporativas
Durante años, la experiencia laboral ha sido uno de los principales requisitos para acceder a un empleo. Sin embargo, esta condición plantea una contradicción evidente: ¿cómo puede una persona adquirir experiencia si no tiene la oportunidad de comenzar? Para miles de jóvenes, el mayor desafío no es la falta de talento o preparación, sino encontrar una empresa que decida apostar por su potencial.
Esta realidad cobra especial relevancia en un contexto donde el acceso de las nuevas generaciones al mercado laboral sigue representando un reto. Si bien el empleo juvenil muestra señales de recuperación a nivel global, los jóvenes continúan enfrentando mayores barreras para acceder a trabajos de calidad, con estabilidad y oportunidades de desarrollo profesional. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que fortalecer la inserción laboral sigue siendo una prioridad para construir economías más resilientes e inclusivas.
En América Latina y el Caribe, el panorama resulta aún más complejo. De acuerdo con el informe Juventud en cambio, presentado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2025, el desempleo juvenil casi triplica al de los adultos y seis de cada diez jóvenes ocupados trabajan en la informalidad, una situación que limita sus oportunidades de desarrollo profesional y estabilidad laboral. Fortalecer la inserción laboral de las nuevas generaciones, por tanto, no solo beneficia a quienes buscan su primera oportunidad; también constituye una condición indispensable para construir economías más resilientes, productivas e inclusivas.
La experiencia también se construye
Con frecuencia se asume que la experiencia es un requisito previo para contratar talento. Sin embargo, la experiencia no es únicamente un punto de partida; también es el resultado de que una organización decida brindar oportunidades de aprendizaje, capacitación y crecimiento para los jóvenes.
Más allá de cubrir una vacante, abrir espacios para quienes buscan su primer empleo representa una inversión estratégica. Las empresas que forman talento desde el inicio desarrollan colaboradores que se identifican con su cultura organizacional, fortalecen capacidades internas y construyen equipos preparados para responder a un entorno económico y tecnológico en constante transformación.
Además, la primera experiencia laboral suele ser el espacio donde se desarrollan competencias que difícilmente pueden adquirirse fuera del entorno de trabajo: comunicación, trabajo en equipo, liderazgo, atención al cliente, resolución de problemas y capacidad de adaptación. Estas habilidades acompañan a las personas a lo largo de toda su trayectoria profesional, independientemente del sector en el que continúen su carrera.
Formar talento también es una decisión estratégica
El impacto de una empresa en el empleo juvenil no debería medirse solo por el número de contrataciones, sino por su capacidad para abrir oportunidades de primer empleo formal. En una región donde la informalidad sigue siendo un obstáculo para millones de jóvenes, formar talento desde el inicio fortalece tanto las trayectorias profesionales como la competitividad de las organizaciones.
Un ejemplo es Arcos Dorados, operador de McDonald’s en América Latina y el Caribe. En la región, más del 53% de sus colaboradores tiene menos de 24 años y, durante 2025, la compañía generó más de 351 mil instancias de formación y empleo juvenil formal. En México, el 66.7 % de su plantilla está integrada por personas menores de 24 años. Más que una acción de responsabilidad social, este ejemplo demuestra que invertir en talento joven genera valor compartido, amplía las oportunidades para las nuevas generaciones y, al mismo tiempo, fortalece a las organizaciones.
Apostar por el talento es apostar por el futuro
La experiencia no aparece por sí sola; comienza cuando una organización decide abrir una puerta, apostar por el primer empleo significa reconocer el potencial de quienes aún no acumulan años de experiencia, pero sí capacidad para aprender, innovar y crecer.
Cuando las empresas asumen ese compromiso, no solo contribuyen a ampliar las oportunidades para las nuevas generaciones, sino que también ayudan a construir una fuerza laboral más preparada para responder a los desafíos del futuro.
Al final, la pregunta no debería ser cuánta experiencia tiene una persona joven, sino cuántas oportunidades estamos dispuestos a crear para que pueda construirla.
Fuentes consultadas
- Organización Internacional del Trabajo (OIT). Tendencias Sociales y del Empleo 2026. Disponible en: https://www.ilo.org/es/publications/flagship-reports/tendencias-sociales-y-del-empleo-2026
- Arcos Dorados. Arcos Dorados se afirma como puente al primer empleo formal para jóvenes en un contexto donde acceder al mercado laboral es cada vez más difícil. Disponible en: https://www.arcosdorados.com/arcos-dorados-se-afirma-como-puente-al-primer-empleo-formal-para-jovenes-en-un-contexto-donde-acceder-al-mercado-laboral-es-cada-vez-mas-dificil/
- Arcos Dorados. Reporte Integrado 2025. Disponible en: https://www.arcosdorados.com/2026/
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Arcos Dorados es el mayor franquiciado independiente de McDonald’s del mundo y la cadena de restaurantes de servicio rápido más grande en América Latina y el Caribe. La compañía tiene el derecho exclusivo a poseer, operar y otorgar franquicias de locales McDonald’s en 21 países y territorios de esas regiones, y contabiliza más de 2.500 restaurantes, entre unidades propias y de sus franquiciados, que juntas emplean más de 120.000 personas. La empresa está comprometida con el desarrollo de las comunidades en las que opera, con ofrecer a los jóvenes su primera oportunidad de empleo formal y con utilizar su Receta del Futuro para lograr un impacto medioambiental positivo. Cotiza en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE: ARCO). Para más información: www.arcosdorados.com.



