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Proyecto en Israel: calles para hombres, calles para mujeres.

DW actualidad

David Ehl

Una ciudad con mucha población ultraortodoxa planea separar a hombres y mujeres en dos calles. Los israelíes más liberales están consternados.

Recorrer virtualmente la calle Shlomo HaMelech en Bnei Brak con Google Street View no depara una vista espectacular. Puede verse una estrecha carretera asfaltada, bordeada de edificios de viviendas con apenas unos pocos peatones sobre las aceras de bordillos rojos y blancos. En su mayoría, hay hombres con levitas y sombreros negros típicos de los judíos ortodoxos y, con menos frecuencia, mujeres.

Y precisamente por la libertad de movimiento de hombres y mujeres en dos calles ha estallado una disputa que se extiende mucho más allá de la ciudad de 200.000 habitantes, situada a las afueras de Tel Aviv. Según medios locales, la administración municipal ya ha comenzado a ensanchar las aceras, a instalar barreras y a colocar señales para separar físicamente a los dos géneros. Finalmente, tras las fuertes críticas, las obras fueron detenidas y las señalizaciones retiradas.

Los israelíes más liberales temen que el caso de Bnei Brak siente un precedente poco antes de las elecciones en otoño. Además, piensan que el caso podría reforzar aún más la influencia de los sectores más conservadores ortodoxos en la sociedad. Y es que un proyecto de ley similar, que se debate en la Knéset, también cuestiona la igualdad de género, garantizada de hecho por varias sentencias del Tribunal Supremo.

Barreras para acceder por separado a los salones de bodas

La segregación de género es usual en el judaísmo. Las sinagogas ortodoxas tienen áreas separadas para hombres y mujeres. Los judíos más conservadores evitan el contacto físico con personas del sexo opuesto, también cuando se saludan. En las celebraciones y bodas de ortodoxos, los hombres y mujeres suelen sentarse separados.

La segregación en Bnei Brak tiene un origen. El lugar cuenta con salones de banquetes, que suelen estar al máximo de su capacidad para bodas, y los rabinos locales desean que los invitados puedan llegar antes por separado, de acuerdo a su género. Es decir que el dinero de los contribuyentes podría utilizarse ahora para la segregación permanente de género en un espacio público y que, por lo tanto, debe ser neutral. Esto ha generado numerosas críticas.

Según medios israelíes, la administración municipal ha rectificado. En respuesta a las grandes concentraciones de personas, solo se reajustará la infraestructura física. La segregación de género no es una orden ni una norma política de la ciudad.

Tribunal Supremo garantiza libertad de movimiento 

Durante décadas, la proporción demográfica de la sociedad israelí ha ido cambiando progresivamente a favor de los ortodoxos y ultraortodoxos de estricta comprensión religiosa y, en ocasiones, de tendencia nacionalista conservadora.

Esto ejerce una presión creciente sobre el orden político. Ya en la Declaración de Independencia de 1948, el Estado de Israel garantizó la igualdad política y social de todos los ciudadanos “sin distinción de religión, raza o sexo”. Al mismo tiempo, el entonces fundador del Estado de Israel, David Ben-Gurión, prometió a los ultraortodoxos que el Estado y sus instituciones respetarían ciertas normas religiosas importantes para asegurarse su apoyo.

Basándose en ese principio, los tribunales rechazaron intentos anteriores de division de género. Un fallo del Tribunal Supremo de 2011 sentó un precedente, aclarando que en los autobuses públicos —incluso en aquellos que dan servicio a barrios ultraortodoxos— ni se puede separar obligatoriamente a mujeres y hombres, ni presionarlas para que se sienten en la parte trasera del vehículo.

En 2017, el tribunal amplió esta aclaración de manera más profunda incluyendo los espacios públicos. En concreto, se ordenó a la ciudad de Beit Shemesh que retirara las llamadas “señalizaciones de decencia”, que imponían códigos de vestimenta a las mujeres y que también evitaran ciertas partes de las aceras alrededor de las yeshivás, escuelas de estudio de la Torá para hombres religiosos. La ciudad tardó en retirarlas y, posteriormente, los extremistas religiosos colocaron repetidamente nuevos letreros por iniciativa propia.

La Knéset, segregación de género en las universidades

Los opositores a la division de género en Bnei Brak ya han presentado un recurso de urgencia ante el Tribunal Supremo. Dadas las sentencias anteriores, tienen razones para estar tranquilos, de no ser porque la igualdad también está siendo atacada en otro ámbito.

El jueves 16 de julio de 2026, la Knéset aprobó una ley que otorga a las universidades y centros de enseñanza superior el derecho fundamental de ofrecer programas de máster y doctorado separando a los y las estudiantes. Con anterioridad, esto solo era posible en algunos programas de licenciatura.

Los tribunales se han opuesto reiteradamente a la discriminación contra las mujeres. La nueva normativa pretende ser voluntaria y no debería resultar en la segregación fuera de las aulas, pero las universidades protestaron contra la ley antes de la votación, argumentando que podría socavar los estándares académicos, sobre todo, en los campos de la medicina y la salud, y que podría dificultar el acceso de las mujeres a profesiones mucho más especializadas. Para centros de ciencias aplicadas (Fachoschulen), sin embargo, la regulación podría ser beneficiosa, ya que les permitiría llegar a un un público más amplio y, por lo tanto, obtener más beneficios económicos.

La votación fue una de las últimas del Parlamento actual: la Knéset se disolvió para dar paso a las nuevas elecciones del 27 de octubre. Además de la ley de educación universitaria, la coalición nacionalista religiosa de derecha del primer ministro, Benjamín Netanyahu, aprobó varias leyes controvertidas: la Knéset también decidió restringir las facultades de supervisión del fiscal general sobre el gobierno. Una nueva ley de medios, según los críticos, otorga al gobierno mayor influencia. Y la consagración del estudio de la Torá en la Constitución podría, en el futuro, eximir permanentemente del servicio militar a los hombres ultraortodoxos. Durante años, este tema ha sido motivo de controversia entre las diversas facciones de la sociedad israelí.

Todo parece indicar que los debates fundamentales sobre la convivencia social probablemente influirán mucho en la primera campaña electoral nacional, desde el atentado terrorista de Hamás del 7 de octubre de 2023 y las guerras en GazaLíbano e Irán.