Por. Moisés Alvarez Palacio
En la Ley General de Educación, en su artículo 12, se manifiesta que “en la prestación de los servicios educativos se impulsará el desarrollo humano integral”. Y en el artículo 18, numeral VII, dice: “El pensamiento crítico, como una capacidad de identificar, analizar, cuestionar y valorar fenómenos, información, acciones e ideas, así como tomar una posición frente a los hechos y procesos para solucionar distintos problemas de la realidad”.
Mencionado esto, el magisterio utilizó su pensamiento crítico y ha exigido al gobierno la derogación de la Ley del ISSSTE 2007. Dicha exigencia es acompañada porque en el 2018 y 2024 los entonces candidatos se comprometieron a derogar dicha ley. Sin embargo, parece ser que no fue una promesa hecha desde el pensamiento crítico, fue más bien para generar votos. Han pasado casi 8 años y siguen sin cumplir. No han utilizado su pensamiento crítico. Si es que lo tienen, solamente hubieran hecho la promesa de mejorar nuestras condiciones laborales. Hasta cierto punto sí lo han hecho, y tal vez la historia sería otra.
En esta misma Ley de Educación, en su artículo 12, numeral IV, se expresa que se debe “combatir las causas de discriminación y violencia en las diferentes regiones del país, especialmente la que se ejerce contra la niñez y las mujeres”. Sin embargo, el gobierno federal, en la Ciudad de México, con elementos de la Secretaría de Seguridad Pública utilizaron gases lacrimógenos y polvo de extintor para impedir que los maestros llegaran al Zócalo y realizaran su plantón, generando indignación y llamados a la presidenta Claudia Sheinbaum para garantizar sus derechos. Ella se niega al diálogo directo y manda al “diálogo” a la Secretaría de Gobernación y a la Secretaría de Educación Pública, quienes no solucionan nada.
Han pasado ya casi 8 años desde el inicio de la llamada supuesta transformación, pero lamentablemente a los trabajadores de la educación aún no llega, y los beneficios que hay son limitados. Se la pasan diciendo que no mienten y no traicionan. Entonces, el no cumplir con su promesa, ¿no es mentir y traicionar? O van a aplicar la de cuando Javier Corral era candidato a gobernador por el estado de Chihuahua, donde prometió que las universidades iban a ser gratuitas. Ya en el gobierno salió el secretario de Educación y Cultura, Pablo Cuarón, a dar la cara por él y dijo: “Es que habló con el corazón y no con la razón”.
Mientras tanto, la SEP exige a los maestros, mediante leyes, acuerdos y carga administrativa, que garanticen mejores condiciones para la educación de los alumnos, mientras al maestro no le cumple su promesa de mejorar sus condiciones laborales. Esta es la revalorización que dan.




