Nanoplásticos en botellas y garrafones, calor dispara consumo de agua “contaminada” en mexicanos.

Publimetro
Por Armando Yeferson
En México el consumo de agua embotellada supera el promedio mundial, y la llegada del calor intensifica una preocupación emergente.
La llegada de marzo marca la cuenta regresiva para el fin del invierno en México y el arranque de semanas con temperaturas altas en buena parte del país. Con el calor, crece el hábito de comprar una botella de agua —en el semáforo— para aguantar el día; sin embargo, esta práctica podría ser perjudicial para la salud a largo plazo.
Esta rutina, tan normalizada entre los mexicanos, se coloca en el centro de una alerta, ya que recientes estudios detectaron una cantidad masiva de partículas diminutas de plástico en muestras de agua envasada, las cuales pasan desapercibidas y podrían tener un impacto en los consumidores.
En entrevista con Publimetro, Rubén Falconi, gerente de Growth Marketing en Bebbia, advirtió que los riesgos pueden aumentar cuando el agua pasa semanas almacenada dentro de envases plásticos y sometida al calor durante su transporte o resguardo.
“La clave es dejar de almacenar agua y empezar a purificarla justo antes de beberla. Es un cambio de chip: cuando el agua pasa semanas encerrada en una botella o un garrafón que se calienta en el camión repartidor, el plástico empieza a degradarse y a soltar partículas”, explicó.
¿Cómo afectan los nanoplásticos a la salud?
Los nanoplásticos son tan diminutos que actúan como microinvasores, ya que pueden atravesar los tejidos intestinales y pulmonares para entrar directamente al torrente sanguíneo; de ahí que se eleve el riesgo de padecer un infarto o problemas metabólicos.
“Estamos ingiriendo el peso de una tarjeta de crédito en plástico a la semana, que son 5 gramos. Para que te des una idea, un cabello humano tiene unos 70 a 80 micras de ancho; un nanoplástico mide una micra. Entonces estamos hablando de partículas pequeñas que podrían alinearse 80 de ellas en el ancho de un solo pelo”, señaló.
Por ello, para reducir la carga tóxica por consumo de agua embotellada, Rubén Falconi recomendó a las personas eliminar las fuentes de fricción y calor que estén cerca de los envases plásticos, como una primera medida.
Como segunda recomendación, el líder corporativo pidió considerar la sustitución del uso del garrafón de PET por un purificador de alta eficiencia, ya que este reduce la ingesta de partículas hasta en un 95% en comparación con el agua embotellada.
“Impulsamos que la gente recupere el control en su cocina, queremos darles autonomía. La manera más segura es usar tecnología de ósmosis inversa directamente en el grifo y, para llevar el agua contigo, usar siempre vidrio o acero inoxidable; estos materiales no contaminan el agua”, apuntó.
También, el especialista sugirió, principalmente a amas de casa, descartar el uso de recipientes plásticos en el microondas, ya que calentar recipientes de polipropileno libera hasta 2 mil millones de nanoplásticos por centímetro cuadrado.
“Cambiar tablas de picar de plástico por madera o bambú y preferir alimentos frescos sobre los ultraprocesados, cuyos empaques suelen ser una fuente primaria de contaminación”, advirtió.
¿Qué tan seguro es beber agua de garrafón?
Por otra parte, el gerente de Growth Marketing en Bebbia, Rubén Falconi, aclaró que si bien el proceso de envasado del agua de garrafón es correcto, el envase es realmente el problema, ya que al ser de policarbonato tiene una vida útil, y la exposición al sol durante el reparto es lo que provoca la liberación masiva de microplásticos.
“El garrafón fue una solución para el siglo pasado. La ingesta acumulada de plásticos es una realidad; por ello, la tecnología permite la pureza en las casas, ya que elimina la dependencia de un sistema de almacenamiento que, por su manipulación en la cadena de traslado, se vuelve vulnerable”, concluyó.
Datos:
- El agua embotellada se ha convertido en uno de los principales puntos de ingesta masiva de nanoplásticos, y datos indican que cada litro de agua envasada puede tener hasta 240 mil de estas nanopartículas.
- México es un país donde el consumo de agua embotellada es cinco veces más alto que el promedio mundial, con una compra de 282 litros por persona, según el IMCO.
- Un mexicano podría estar ingiriendo, en promedio, 5 gramos de plástico a la semana, lo que equivale a comerse una tarjeta de crédito cada siete días.
- Los investigadores estiman que nadie está exento de ingerir nanoplásticos, ya que datos de Toxicological Sciences en 2024 arrojaron que la exposición a estas partículas empieza antes de nacer: se encontraron microplásticos en el 100% de las placentas analizadas durante el estudio.
Frase:
“La clave es dejar de almacenar agua y empezar a purificarla justo antes de beberla. Es un cambio de chip: cuando el agua pasa semanas encerrada en una botella o un garrafón que se calienta en el camión repartidor, el plástico empieza a degradarse y a soltar partículas”.— Rubén Falconi – Gerente de Growth Marketing en Bebbia


