La facilidad para apostar desde el celular, publicidad agresiva y la falta de regulación han agravado una adicción silenciosa que ya provoca pérdidas económicas, conflictos familiares y afectaciones graves a la salud mental.
En México, miles de personas están perdiendo su sueldo, sus ahorros y hasta el patrimonio de toda una vida en cuestión de horas o incluso minutos. Un trastorno del que poco se habla, pero que cada vez más personas padecen.
Se trata de la ludopatía —una adicción reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS)— que avanza de manera silenciosa a nivel nacional, impulsada por la facilidad de apostar desde un teléfono celular, en cualquier momento y sin controles efectivos.
La mayoría de las personas que entran a este mundo lo hacen por “diversión”, a través de juegos en aplicaciones virtuales y para “pasar el tiempo un rato”; sin embargo, lo que inicia como un pasatiempo se convierte en deudas impagables, conflictos familiares y hasta problemas de salud mental.
La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, reveló recientemente que casi 4 millones de personas —entre 12 y 65 años— apostaron en el último año.
Y aunque la mayoría de personas encuestadas detalló que se considera “jugador recreativo”, se constató en este sondeo que más de 249 mil ya presentan juego problemático, es decir, una adicción.
Los datos indican que los hombres concentran el mayor riesgo, con una prevalencia de 8.7 por ciento de juego problemático, frente a 1.4 por ciento en las mujeres. Además, son ellos quienes apuestan más del doble: 6 por ciento contra 2.7 por ciento.
Por si fuera poco, se confirmó que la ludopatía se está formando desde edades tempranas. De ahí la importancia de un ejercicio estadístico que no se había realizado sobre este tipo de adicción en el país y que revela la gravedad del problema.
‘Perdí 30 mil pesos en minutos’
“José”, quien solicitó cambiar su nombre, entró al mundo de las apuestas deportivas hace cuatro años. Al igual que muchos jugadores, empezó apostando pequeñas cantidades de dinero en aplicaciones en línea.
“Lo vi como un juego y una manera fácil de ganar dinero, por lo que fui incrementando el dinero en las apuestas. Si tuviera que hacer un balance, tengo que decir que he perdido más dinero del que he apostado”, relata en entrevista el jugador.
El momento más crítico que vivió José, que tiene 30 años, fue cuando perdió más de 10 mil pesos en una sola noche, tras apostar en un partido del Super Bowl durante una de las ediciones del año pasado.
“Por un instante, se me cruzó la idea del suicidio después de haber perdido ese dinero. Inmediatamente me di cuenta de que esto se estaba convirtiendo en un problema, por lo que decidí desinstalar las aplicaciones y dejar de apostar durante esos meses”, lamenta.
Y aunque reconoce que esto puede ser un problema, insiste en que puede dejarlo en cualquier momento. Solo en los últimos meses perdió más de 30 mil pesos en una apuesta, lo que lo ha llevado a endeudarse con la tarjeta de crédito e incluso a comprometer su sueldo en varias ocasiones.
Otro caso similar es el de Edgar Ramírez, de 32 años, quien confiesa que el dinero que ganaba en las apuestas, en lugar de disfrutarlo o usarlo para pagar deudas, lo volvía a apostar, en un círculo vicioso que se repetía constantemente.
“No puedo pasar un día sin hacer una apuesta. Al principio está la alegría de acertar, pero después deja de ser divertido y empiezas a sentir tensión.
“Si pierdo dinero, tengo que ver de dónde recuperarme. He tenido problemas con mi pareja por cuestiones económicas a causa de las apuestas”, dice.
Reconoce que esto lo llevó a tomar terapia debido a la falta de liquidez y las deudas que comenzaba a arrastrar. “Sentía tristeza, enojo, frustración y coraje a tal grado que me generó insomnio y ansiedad”.
Entre los problemas que las apuestas generaron en Edgar se encuentra la pérdida de la sensibilidad del dinero, pues llegó a comprometer el salario de una quincena en cuestión de días o incluso en minutos.
“No pierdan la tranquilidad y la estabilidad económica, porque terminan arrastrándote las apuestas. Uno piensa que se hará rico y más cuando comienzas a ganar, pero no es así”, asiente.
Apostar la estabilidad económica y emocional de la familia
El año pasado, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) emitió una alerta sobre este juego patológico, que padece un sector importante de la población mexicana y que se caracteriza por la dificultad para controlar el impulso de jugar y apostar.
Para Álvaro Urzúa —también de 32 años— las apuestas comenzaron en la preparatoria con boletos de sorteos y, posteriormente, en aplicaciones virtuales. Fue en este punto cuando empezó a apostar mayores cantidades de dinero.
“En deportes, llegué a apostar en promedio dos mil pesos por semana. En mi caso, busco confirmar lo que sé sobre ciertos juegos. Aunque he perdido el 90 por ciento de lo que he apostado, ese 10 por ciento restante es adrenalina pura”, confirma.
El jugador aceptó que ha llegado a perder hasta 120 mil pesos en una apuesta de media hora. “Estaba encabronado porque me di cuenta de que había apostado la estabilidad de mi familia en ese momento”.
Álvaro sabe que es un ludópata “controlado”, como se autodenomina, y acepta que, más allá del dinero que pueda ganar, es el sentimiento de ganar una apuesta lo que lo ha mantenido en las apuestas, aunque en menor medida.
“En las aplicaciones es muy fácil apostar actualmente, puedes hacerlo en cualquier momento y eso ha generado que más personas entren a las apuestas”, confiesa.
Aumentan casos de adicción al juego
El aumento en la cifra de casos de ludopatía ha llevado a especialistas y organizaciones civiles a pronunciarse recientemente a favor de políticas que regulen la publicidad de las apuestas en todo el país, pues consideran que la falta de reglas claras ha provocado que más personas se involucren en este mundo sin conocer las consecuencias reales.
En entrevista con la Unidad de Investigación de Reporte Índigo, Mariana Azcárraga, psiquiatra y especialista en adicciones precisó que este trastorno, al igual que muchos otros, es gradual.
“En términos de las apuestas, las pérdidas económicas suelen ser tan impactantes que dejan a las personas en bancarrota; además, suelen venir acompañadas de otros trastornos mentales. Es muy frecuente que, ante estas problemáticas, las personas se depriman o comiencen a consumir alcohol”, explicó.
La especialista sostiene que algo que se ha observado tanto en el juego como en cualquier otra sustancia adictiva es que, entre mayor sea su disponibilidad, mayor será su consumo o práctica. Tal como sucede con las apps de apuestas que se encuentran en cualquier dispositivo celular.
“Entre más fácil sea que cualquier persona ingrese a una página y le regalen mil pesos para apostar, aumentará el número de personas que lo hagan. Lo mismo sucede con el alcohol”. agrega.
Mariana Azcárraga detalla que diferentes organismos internacionales han señalado que se ha sido muy flexible con las casas de apuesta, tanto físicas como en línea, por lo que confía en que esta actividad se regule pronto y se realicen campañas informativas sobre los riesgos de las apuestas.
Para la psicoterapeuta Leticia Pineda Rosas, los casinos en línea han generado una especie de calma o relajación en los jugadores, lo que a mediano plazo los vuelve dependientes de estas actividades.
“Aunque del otro lado de las emociones, cargan con una terrible ansiedad. Es muy fácil apostar ‘jugando’. Además, hay una soledad inmensa: las personas acuden a estos espacios para sentirse acogidas y calmadas, aunque las consecuencias son otras”, aclaró la especialista.
Van por ley para casas de apuesta
La apertura sin control de casas de apuestas en línea y físicas va acompañada del auge de los deportes. Un estudio realizado por la compañía tecnológica Zinkla refiere que alrededor del 70 por ciento de las apuestas deportivas en el país se realizan en futbol, lo que supera por mucho a cualquier otra disciplina.
Ante este escenario, Ana Karina Rojo, diputada federal del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo en San Lázaro, sostuvo a Reporte Índigo que es urgente que el sistema de salud atienda el problema de la ludopatía.
“No estamos estigmatizando; al contrario, proponemos que el sector salud atraiga a las personas que tienen este problema. Se está normalizando el tema de las apuestas, lo que ha generado un crecimiento de esta adicción”, dijo.
Agustín Dellepiane, psicólogo por la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, rememoró que hasta hace unos años, las apuestas eran circunstanciales pues los jugadores tenían que desplazarse hasta un casino.
No obstante, explicó que a partir de 2019 este problema se detonó debido a que las apuestas están al alcance de todos a través del celular.
“Antes, las personas tardaban entre cinco y siete años en desarrollar una adicción al juego; ahora, lo que vemos es que esto puede presentarse en menos de un año”.
Dellepiane, quien trabaja desde 2007 en el Programa de Prevención y Asistencia al Juego Compulsivo confirmó que son justamente los menores de edad quienes ahora están ingresando a este mercado.
“La ludopatía es una enfermedad silenciosa, las personas no se dan cuenta que están desarrollando una adicción. La persona que está comprometida porque hay una ilusión de control, es decir, que pueden dejar de apostar cuando ellos quieran y eso no pasa, pues siguen haciéndolo y el pensamiento mágico de ganar mucho dinero en alguna apuesta afecta más de lo que uno cree”.
Al igual que otros especialistas, Agustín aclaró que esta adicción es muy difícil de detectar para amigos y familiares, a diferencia de lo que ocurre con el consumo de alcohol u otro tipo de drogas, ya que en esos casos los síntomas físicos suelen ser mucho más visibles.