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Por las calles y avenidas de Chihuahua.

Por: Manuel Narváez Narváez

Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com

Más pronto que rápido, el asunto de la movilidad está convirtiéndose en un grave problema que nos afecta a todos.

Pareciera que algunos funcionarios están más ocupados en construir imagen y estructura electoral en vez de trabajar para heredar un plan que armonice la movilidad urbana con el desarrollo social integral.

El problema ya lleva un par de años en el contexto público, es decir, desde que comenzó a sentirse el incremento indiscriminado del parque vehicular en la ciudad capital y el resto del estado.

Amplia y sobradamente han discutido las causas que han llevado a la heroica capital del estado a ser la ciudad con el mayor porcentaje per cápita de vehículos por habitante.

Este 2026, considerando que el año pasado incorporaron alrededor de 25 mil automotores a las vialidades capitalinas que sumaban más de 730 mil, la cifra no está lejos de los 800 mil.

Recordemos que el Gobierno federal anterior decretó la introducción indiscriminada de autos usados procedentes de Estados Unidos, ni advirtió el desgaste acelerado de carreteras sin mantenimiento al mismo ritmo que ocurrió en vialidades de todas las ciudades del país.

Casi 3 millones de autos fueron legalizados en un corto período de cuatro años, hasta que a principios de enero de este año la presidenta decidió cancelarlo.

Hay quienes opinan que la entrada de esos tres millones de automotores contrarrestó la tendencia alcista de costos de autos nuevos de las marcas tradicionales, a la par de las facilidades otorgadas al régimen chino para vender más de un millón 700 mil vehículos autos nuevos en el último año y medio, a precios más accesibles que las marcas de siempre.

Ciertamente las cifras son estimadas porque las han mencionado funcionarios públicos y la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).

Desafortunadamente la Secretaría de Hacienda estatal no ofrece datos duros del total del parque vehicular registrado, tampoco del monto que adeudan los morosos de la revalidación vehicular, ni el porcentaje que representan del total del padrón, debido a la cerrazón y censura del área de comunicación social.

Tanta carga vehicular, incluidos transporte público y privado, de carga y camiones pesados contribuyen con buena parte de la contaminación -alarmante- en la ciudad- y desgaste en las calles y avenidas, amén del deterioro criminal en tramos carreteros a cargo de la federación.

Además de la contaminación auditiva, el estrés que desarrollan los conductores por tanto tiempo al frente del volante, ya representa una disminución de la calidad de vida de los residentes de la ciudad y, anótelo, comience a ser un serio problema de salud pública.

El deterioro de la carpeta asfáltica es muy notorio, y no es exclusivo de la capital, Juárez lidera en ese rubro, y por las mismas andan las ciudades medianas y pequeñas de la entidad.

Lo malo es que el dinero que la federación entregó por concepto de la legalización de autos usados apenas si sirvió para construir unas cuantas calles y repavimentar otras tantas. El daño fue desproporcionadamente muy superior al supuesto beneficio.

Y si restamos los recortes de mil millones de pesos de la federación al estado de Chihuahua, para compensar el excesivo gasto “social”, ajeno a la infraestructura carretera y vial, por cierto, no hay dinero que alcance para reparar calles y avenidas, mucho menos para construir nuevas arterias que desfoguen el brutal tráfico vial.

Ciertamente, hay que decirlo, las últimas cuatro administraciones estatales y las correspondientes municipales no advirtieron, ignoraron o simplemente patearon el bote, el crecimiento poblacional y del parque vehicular.

El ritmo de las autorizaciones de nuevos fraccionamientos y ventas de autos nuevos fueron más rápidos que el mantenimiento y la construcción de nuevas vialidades. El decreto presidencial fue la gota que derramó el tepache.

Con la bronca ya encima, en toda la ciudad, no sólo en la zona Reliz, como algunos grillos y oportunistas quieren hacer pensar, y con presupuesto ajustado por los recortes de la federación, la administración municipal construye tres gazas para agilizar la carga vehicular en horas pico entre las 6 am y las 9 pm.

Sin participación federal ni estatal, las gazas que construyen en la capital del estado apenas si van a ordenar la movilidad vial. Del proyecto poniente 5 que, si lo construyen en los próximos nueve años como han dicho, para cuando sea concretado, el parque vehicular rondará el millón.

Como alternativa al intenso tráfico vial y ante la falta de un sistema de transporte eficaz y confiable, muchas personas ya empiezan a moverse en el Centro con scooters, patines y bicicletas eléctricas. No está regulado este transporte, y no sé que carajos esperan, pero los percances pueden comenzar a afectar a los peatones porque los conductores circulan por banquetas y zonas peatonales

El secretario general de Gobierno y el presidente de la Canaco han sugerido transporte público ligero para mejorar la movilidad desde y al Centro de la ciudad, pero como todo lo que tiene que ver con concesiones del transporte público se atora, por miedo al “pulpo camionero” o por codicia a la hora de repartir semejante pastelote.

Lo cierto es que a la movilidad integral en la capital y al resto del estado no le ven rumbo. Las autoridades y organismos empresariales lo toman a la ligera y siguen pateando el bote.

En caso de ponerse las pilas antes que terminen las administraciones estatal y las municipales, favor de involucrar a la sociedad civil, al pueblo pues, porque es el destinatario de las decisiones, planeaciones y regulaciones.

Dicen que por la víspera se conoce el día, esto quiere decir que el tema estará calientito, sabroso y muy presente en el discurso electoral 2027.

Se agota el tiempo y la paciencia.

Es cuanto