Los empleos mal pagados.

Por: Manuel Narváez Narváez
Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com
“Más y mejores empleos mejor pagados”, resuena el estribillo de cada gobernante que llega.
Administraciones van y vienen, a Europa, Estados Unidos y Asia también, “para atraer inversiones”, justifican por sus constantes viajes.
Las personas que se ocupan en empleos de manera provisional, temporal o permanentes, ya sea porque es joven y desea pagar sus estudios, porque es cabeza de familia, porque la edad lo obliga a tomarlo o simplemente porque es lo que hay, devengan salarios de pobreza.
Discriminados por pertenecer a un grupo social modesto y en el que el promedio de estudios apenas alcanza hasta el primero de preparatoria, un amplio sector de la población es condenada a emplearse en trabajos sin futuro.
Empleos como operador en la industria maquiladora, despachadores de gasolina, guardias de seguridad, dependientes de mostrador, cajeros de tienda de autoservicio, de todólogo en salas de cine, call center financiero o de telefonía celular, vendedores de alimentos de comida rápida, refrescos, frituras y demás chuchulucos; pagan no más de 500 dólares a mes.
En México ser estudiante, mamá soltera, papa joven, con estudios mínimos, con alguna discapacidad o ser mayor de 38 años aun con estudios de licenciatura, implica recibir ingresos castigados a cambio de 48 horas o más de trabajo semanalmente.
Entre los países de la OCDE, los trabajadores de nuestro país promedian 2225 horas al año. Quinto a nivel mundial.
Un trabajador con las características mencionadas obtiene a lo mucho 6 mil dólares anuales. En el ranking mundial ocupamos el lugar 70, con un ingreso anual de 10 166 dólares, según Wiki.
En este contexto, los datos oficialistas señalan que en México el 3.7% de la población está desocupada, unos 2.2 millones estiman.
También reconocen que el 43.3% de la población económicamente activa tiene un empleo formal y está inscrita en el IMSS o el ISSSTE, el otro 56.7 vende en los tianguis, burritos, tortas, tacos, fritangas, jala en el crimen organizado, arreglando cosas o de magnates.
Las inversiones en la industria maquiladora se dan porque la mano de obra es muy barata.
Los terratenientes, los más ricos del país, los banqueros y las trasnacionales son felices en México porque obtienen ganancias superiores que en países desarrollados.
Esta tierra es un paraíso laboral y fiscal; se gana mucho y se paga poco.
Para muestra un botón, la industria maquiladora de Juárez oferta 20 mil vacantes, las que está llenando con personal que trae desde Asia o por contratación de personas de pueblos originarios del sur de México, que aceptan los salarios de pobreza.
Otros datos:
• Clarita es una joven de 17 años que trabaja en un call center donde promueve planes de telefónicas. Le pagan ¡diez pesos! Por cada venta, y 4200 al mes por 36 horas de trabajo a la semana. Esto, para costear sus estudios de bachillerato.
• Evaristo y Roxana trabajan de vendedores de refrescos y frituras, respectivamente. Él trabaja de 7 am a 6 pm de lunes a sábado, por lo que recibe 9 700 mensuales, libres de polvo y paja. Ella tiene un horario parecido, pero recibe 8 200 mensuales, ya con vales y comisiones.
• Yadira trabaja de cajera en un Oxxo y Karen en una sala de cine. La primera solo terminó la secundaria, la segunda cursa el VI semestre en el Bachilleres. La cajera devenga 6 500 mensuales por turnos rotativos; a la estudiante le pagan 28 pesos la hora y el transporte porque sale a las 0 30 de la madrugada.
-Las cadenas de supermercados pagan entre 5 500 y 9 mil mensuales. Turnos rotativos.
-Los despachadores de gasolinas 5 500 de sueldo más propinas. Turnos rotativos.
-Operario en maquiladora obtiene de 5 mil a 7 200 mensuales, ya con todos los arrimajos. Turnos rotativos o jornadas extenuantes de tres días.
Esta es la realidad de mexicanas y mexicanos discriminados laboralmente y condenados a recibir salarios de pobreza (que ni los migrantes que llegan aceptan), por el hecho de ser modestos, sencillos y sin tantos estudios, que no criterio. Como si fueran animales de carga.
Tal vez la respuesta a esos salarios miserables es que se desairan dichos los empleos y prefieren vender burritos, paletas, ropa usada, arreglar cosas, ser halcón o sicario, regidor, diputado, senador o gobernador para ganar más y cubrir sus necesidades.
Es cuanto
P.D. A la mentira se le vence con la verdad. El ejemplo arrastra.

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