Que se note la diferencia

Por: Manuel Narváez Narváez

Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com

«Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo»

George Santayana

Rara vez usó frases o citas, pero esta vez lo hago para decantar mi colaboración de esta semana, a propósito de la “N” ocasión que la gobernadora y sus más cercanos colaboradores destacan la persecución y violencia política de la que fue objeto por parte del exgobernador Javier Corral Jurado.

Ahora si hubo pretexto válido como lo fue la encuerada que el presidente López Obrador le puso al exmandatario de Chihuahua, de origen texano.

Mordaz y amarra-navajas como lo es, el titular del ejecutivo federal destacó la semana pasada que había invitado a Corral Jurado para ocupar un cargo en el servicio exterior mexicano, sin embargo, dada la doble nacionalidad que ostenta no fue elegible.

Como lo he señalado a lo largo de estos últimos 5 años y medio, AMLO y el CJ son almas gemelas: mal intencionados, mitómanos, rajados y peligrosos. Nada nuevo que una mente abierta y objetiva no sepa.

Esta última vez las circunstancias quisieron que el hambre y la necesidad se juntaran, es decir, la acusación pública de un juez sobre la presión que ejerció el CJ para perjudicar políticamente a la entonces alcaldesa de la capital del estado y precandidata al gobierno, así como la exhibida matutina que Andrés le puso al pluri legislador (¿panista?).

Es esa bisagra mediática la que confirma lo que muchos ya sabíamos con relación a la misoginia de Corral y su patología de mentir, y marco perfecto para que Maru y panistas de primer nivel la secundaran retratar, otra vez, al repudiado CJ.

Pero continuar con el refrito de que el CJ es el peor gobernador que ha tenido Chihuahua desde que se tenga memoria, puede arriesgar el debido proceso, digo, si es que ya existen denuncias y carpetas de investigación para ir detrás del sucesor de Duarte.

Sería un error garrafal menospreciar que el oriundo de El Paso, Tx es diestro en la perversión de la polémica, porque conoce perfectamente -y tiene adictos a su labia que hacen eco de sus fantasías ideológicas- los caminos para hacer sonar las cajas de resonancia a su conveniencia.

No se trata de rehuirle al CJ, pues en el gobierno de Maru Campos hay quienes tienen la jerarquía y el oficio político para ponerlo en ridículo; además, que necesidad existe de arriesgar un capital político bien ganado si ya lo venció en tribunales y lo derrotó en las urnas.

Eso de darle pretextos a Javier para que agarre tribuna y se coloque frente a la boca un micrófono como le encanta y siga pavoneándose por las calles del estado y del país, contradice a la elegancia que conlleva la prudencia política.

De existir elementos constitutivos de delitos como se presume con respecto a actos de corrupción cometidos en la administración del corralato, se pudiesen debilitar con la quema mediática,  como la que emprendió el CJ contra César Duarte y la misma Campos Galván.

Si el CJ se mantiene vivo y activo políticamente es gracias al oxigeno indirecto que le suministran desde las esferas del poder estatal y del PAN que da pie para que el mitómano siga defecando por la boca y salpicando al partido que usó para sus fines aviesos porque si lo expulsan, se hará la víctima, pero si lo ignoran, se irá solito al cubil de Movimiento Ciudadano como lo viene sosteniendo hace meses.

El ciudadano común espera que esta administración se distinga por los resultados y no por las lapidaciones mediáticas como las que practicaba el CJ.

El chihuahuense es listo, inteligente y tiene memoria, por eso hay que ser cautos con el canto de las sirenas.

Es cuanto.

P.D. La prensa de Chihuahua está de luto por el sensible fallecimiento de dos extraordinarias personas que dieron estatura a la comunicación y a la información. DEP Luis Jorge Serrano y Mario Flores.

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