Juárez: En Juárez comenzó la derrota de Victoriano Huerta, fallecido un día como hoy en El Paso, Texas

La Administración Municipal 2021-2024 que encabeza el Presidente Cruz Pérez Cuéllar, reseña este pasaje y honra quienes resistieron a la imposición de una nueva dictadura y a las y los juarenses que se unieron a la lucha por un México mejor.

Fue en Ciudad Juárez donde comenzó el final del villano más odiado de la época revolucionaria, Victoriano Huerta, quien un día como hoy de 1916, falleció en la vecina ciudad El Paso, Texas.
La administración municipal 2021-2024 que encabeza el Presidente Cruz Pérez Cuéllar, reseña este pasaje y a quien lo encabezó como parte importante de la historia de la antigua Paso del Norte fundada por fray García de San Francisco, hoy Ciudad Juárez y honra quienes resistieron a la imposición de una nueva dictadura y a las y los juarenses que se unieron a la lucha por un México mejor.


De cabello estilo “cepillo”, pupilas inquisitivas y ocultas tras unos lentes oscuros, de piernas cortas y zambas que lo inmortalizaron en la famosa canción “La Cucaracha”, Victoriano Huerta es recordado por poner fin al primer gobierno emanado de la Revolución Mexicana.
Tomó el poder tras dejar un reguero de cadáveres en la Ciudad de México durante el período conocido como “La Decena Trágica”, que provocaría que nuevamente el país se envolviera en una guerra sin cuartel en la que Ciudad Juárez sería otra vez un objetivo para conquistar a punta de bala y cañonazos.
El reguero de cadáveres que dejó en la capital del país sería precedido pronto de una ola de levantamientos armados hasta envolver a México en una guerra sin cuartel.


El general Francisco Villa se encontraba en Estados Unidos y regresaría a México cruzando por el Valle de Juárez para dirigirse a la hacienda Ojo de la Casa, en Samalayuca y continuar su camino reclutando cientos de hombres y mujeres para formar su ejército.
La segunda Toma de Ciudad Juárez ocurrió la madrugada del 15 de noviembre de 1913 por parte de Pancho Villa y sus tropas, quienes irrumpieron sigilosamente en la ciudad en un tren con furgones de carbón sin encontrar resistencia, fue clave para que el movimiento revolucionario creciera y en poco tiempo cimbrara nuevamente al país para sacudirse al huertismo.
La hazaña castrense al estilo de la épica batalla donde se utilizó un caballo de madera para tomar Troya, narrada en la mitología griega, catapultó mediáticamente a Villa hasta ser considerado por militares de la época como el Napoleón mexicano.
La fascinación popular por el caudillo revolucionario mexicano creció, cruzó fronteras y se agigantó a cada triunfo militar que le siguió hasta convertirlo en pieza fundamental para tomar Torreón y Zacatecas y en esta última ciudad derrotar al ejército federal de Victoriano Huerta que usurpaba la presidencia de México tras asesinar a Francisco I. Madero.
Tras 17 meses en el poder, Huerta fue obligado a renunciar y partió al exilio en el mismo barco que uso Porfirio Díaz; pero tiempo después sería capturado por el ejército de Estados Unidos cuando intentaba organizar un levantamiento armado en México y recluido en Fort Bliss por violar las leyes de neutralidad de ese país.
Alguna vez elogiado por Benito Juárez y reclutado por Donato Guerra, Huerta a quien los revolucionarios llamaron “El Chacal”, hizo una carrera militar en el porfiriato y tras usurpar la Presidencia vería su final en El Paso, Texas el 13 de enero de 1916, víctima de cirrosis hepática e ictericia por adicción al alcohol, dos años después de haber sido depuesto por el Ejército Constitucionalista.
Los restos de Huerta quedarían sepultados primero en el cementerio Concordia y poco después exhumados para ser enterrado en el panteón Evergreen, en El Paso.

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