Boston Celtics y su plan perfecto a futuro que sigue sin concretarse

José Bartolomei

Escritor ESPN Digital

A finales de mayo de 2018, los Boston Celtics disputaban un decisivo partido en las Finales de la Conferencia Este ante los entonces subcampeones Cleveland Cavaliers de LeBron James y compañía.

El conjunto bostoniano sorprendía, pero no por llegar nuevamente a esas instancias, pues un año antes lo había hecho con un sensacional Isaiah Thomas. Sino que, para esta edición, lo concretó contra todo pronóstico.

Para darle más contexto al asunto, los Celtics -entrenados en ese entonces por Brad Stevens- contaban en sus filas con el estelar base Kyrie Irving, así como también al alero Gordon Hayward. Ambos llegaron esa misma temporada baja a un equipo ya repleto de talento con Al Horford y otros con proyección, como Marcus Smart y Terry Rozier. Pero, ante sus respectivas lesiones, fue el novato Jayson Tatum y el sophomore Jaylen Brown los que se pusieron el equipo a la espalda.

Perdieron aquella serie en lo que marcó el último año de James en Cleveland, pero las buenas sensaciones eran inmejorables.

Había optimismo en Boston. Tenían la certeza de que, con Irving y Hayward de vuelta durante la próxima campaña, no habría competencia. Mucho menos con LeBron emigrando a la Conferencia Oeste luego de una década de dominio.

Pero no fue así. A partir de ahí, los Celtics cayeron eliminados en semifinales de conferencia en 2019, finales de conferencia en 2020 y primera ronda en 2021. En el proceso, igualmente, se marchó Irving a los Brooklyn Nets y Hayward a los Charlotte Hornets.

Durante este inicio de campaña, Boston perdió cinco de sus primeros siete compromisos, provocando que Smart se quejara públicamente de que Brown y Tatum no pasaban el balón lo suficiente.

Para aquel momento, los Celtics permitieron en la derrota ante los Chicago Bulls 128 puntos, de los cuales 39 fueron en el último periodo. Los jugadores se reunieron posterior a eso.

¿El resultado?

Desde el 3 de noviembre, Boston mejoró significativamente su defensa y, en ese lapso, lidera la liga en menos puntos permitidos vs. oponentes.

Antes, marchaban en el último lugar de dicho renglón, de acuerdo a ESPN Stats & Information.

De 119.7 PPJ, 46% en tiros de campo y 37% desde el triple que permitían a sus rivales, ahora mejoraron esos números a 96.5 PPJ, 42% en tiros de campo y 31% en triples.

Los oponentes cada vez atacan menos a su canasta, según Second Spectrum:

También mejoraron su récord en casa. Perdieron sus primeros tres y ahora encadenan cinco triunfos.

¿Pueden coexistir Tatum y Brown?

Es la inevitable pregunta que se trae a la mesa cuando los actuales Celtics fracasan en sus objetivos.

Ya ‘pagó’ el precio Stevens, quien dejó sus funciones de entrenador, y ahora ocupa el otrora puesto de Danny Ainge como presidente de operaciones.

La primera buena noticia es que Boston cuenta nuevamente con Brown tras perderse ocho partidos. Registra 24.9 puntos, el porcentaje más alto de su carrera.

Además, Tatum sigue sin soltar la batuta promediando al menos 30 puntos en sus últimos cuatro juegos, con un notable 50 por ciento en tiros de campo.

Es, según Second Spectrum, el tercer jugador que más anota en jugadas de ‘isolation’ con 11.1. Solo Shai Gilgeous Alexander (13.9) y Giannis Antetokounmpo (12.5) le superan.

No obstante, ocupa (Second Spectrum) el lugar número 44 en eficiencia de 55 con 50 ‘isos’ o más. Pero los Celtics han jugado muchos partidos cerrados esta temporada y Tatum no se esconde. Muchas de esas jugadas individuales, le tocan. Al momento que mantenga la consistencia, se convertirá en la superestrella que todavía se le espera.

¿Qué si pueden coexistir Tatum y Brown? La respuesta es sí.

Hay que recalcar que este es el primer año de Ime Udoka al mando del equipo. Desde el suceso de Smart, los Celtics tienen marca positiva de 8-3.

Si bien ocupan el octavo puesto del Este, están solo a tres juegos del liderato. Udoka parece estar poniendo las piezas en su sitio. Y los Celtics probablemente añadirán otra pieza a su equipo antes de la fecha límite.

Necesitan base nato. Un general de pista y alguien que cree espacios. Un jugador de las características de Ricky Rubio, por ejemplo. Su impacto en Cleveland, que de seguro no le dejará ir tras la lesión de Collin Sexton, ha sido notorio.

En la marcha, Tatum y Brown tienen su última oportunidad de demostrar que sí pueden ganar juntos. Con 25 y 23 años, respectivamente, siguen teniendo margen de mejora, aunque a veces pensemos que llevan toda una eternidad batallando en el Este.

Contra Brooklyn este miércoles pueden dar un golpe sobre la mesa. Lo que fue una promesa ya, más que una realidad, se convierte en una urgencia. A Boston, franquicia más ganadora de la historia junto a los Lakers con 17 campeonatos, le urge traer gloria a su histórica organización.

Un título en 13 años es inaceptable y peor dos en 35 años (ganaron previo a 08′ en 1986). El futuro que tanto se visualizó es ahora. De nada vale aprobar la clase con A, para luego en el examen final no rendir lo esperado.

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