A darle la vuelta a la página

Por: Manuel Narváez Narváez

email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com

Para la historia y las anécdotas han quedado las frases y las buenas intenciones.

Cumplidas las formas y los protocolos de la toma de protesta de la primera gobernadora de Chihuahua, la instalación de la Legislatura (con o sin paridad de género) y la de los 67 cabildos del estado, a jalar se ha dicho.

Para la historia y las anécdotas han quedado las frases y las buenas intenciones, ésas que a lo largo de las gestiones de cada autoridad van cobrando vigencia o bien, van decepcionando al gobernado y acrecentando la indignidad política. Ya veremos.

Claro está que hay un antes y un después de cada gestión gubernamental.

En las siguientes semanas seguramente conoceremos a ciencia cierta los datos duros de las finanzas públicas, las estatales (de los tres poderes) y las municipales.

Sin especulaciones el Congreso local y el Poder Ejecutivo estatal deben compartir a la opinión pública la radiografía real de los estados financieros que reciben, porque tenemos derecho como ciudadanos a conocer la verdad, y ellos como gobernantes a darla a conocer, de manera simple, sin eufemismos, sin adjetivos y sin ambigüedades.

Lo único oficial hasta ahora es el saludo del auditor superior del estado, a quien el presidente provisional del Congreso solicitó diera a conocer el saldo de la deuda heredada por la administración de Javier Corral Jurado.

74 mil millones de pesos es lo que debe el Gobierno del Estado al asumir la primera magistratura María Eugenia Campos Galván, según Héctor Acosta, el auditor.

Entre deuda a largo plazo y créditos a liquidar a la brevedad, Corral aumentó en casi 18 mil millones de pesos la hipoteca de las finanzas estatales en relación a lo recibido de César Duarte.

Que si Javier, Peniche, García, Mesta (s) Ávila, Pinedo, entre otros exfuncionarios y en organismos descentralizados cometieron delitos, que sean las autoridades competentes las encargadas de iniciar las investigaciones e integrar las carpetas respectivas, sin manoseo mediático y abuso de poder como sí lo hizo Corral Jurado.

Destaco dos momentos en la carrera política de la ahora gobernadora, cuando aceptó con dignidad el resultado adverso del plebiscito para echar atrás la propuesta de iluminar la ciudad capital.

El segundo momento fue durante la toma de protesta en Ciudad Juárez, cuando la gobernadora hizo un recuento de la promiscua forma en que Javier Corral comprometió el presente y futuro de los chihuahuenses.

En ambas ocasiones Campos Galván, con el sentido común que la caracteriza, sentenció: “hay que dar vuelta a la página”.

No puedo estar más de acuerdo de que, sin soslayar el castigo por lo que se haya hecho mal, las energías se enfoquen hacia los resultados que honren la palabra empeñada en campaña.

El panorama no parece ser el más óptimo para el Gobierno estatal en los meses siguientes, por lo menos hasta que finalice este 2021, salvo las alcaldías que, todo indica, han resultado mejores sinodales en la disciplina financiera.

No extrañe entonces que actividad gubernamental de aquí a diciembre se ciña a lo básico, es decir, a contener la inseguridad, a sortear los reclamos por la falta de medicamentos, a supervisar la culminación de las obras inconclusas, a mantener en condiciones aceptables las carreteras bajo su responsabilidad y a rescatar cuanto sea posible de los ingresos propios.

“Obras son amores, y no buenas razones”. Ni más ni menos.

Es cuanto.

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