Estamos perdiendo a los jóvenes.

Por: Manuel Narváez Narváez

Email: narvaez.manuel.arturo@gmail.com

Los recientes secuestros y homicidios de dos jóvenes conductores de la plataforma de transporte DIDI, se suman a los casi 11 mil homicidios dolosos ocurridos hasta ahora, en el peor gobierno de la historia de Chihuahua.

Al calor de los acontecimientos, las redes sociales arden con los familiares de las víctimas que buscan los desesperadamente.

En el caso de las autoridades policiacas, la preventiva y la investigadora hacen su aparición mediática cuando encuentran los cuerpos de los infortunados, localizan vehículos y, en ciertos casos, capturan a los presuntos perpetradores de los crímenes.

De estos últimos hechos, el todavía fiscal del estado, César Peniche Espejel, presumió la captura de dos personas aparentemente responsables de la desaparición y muerte de los jóvenes conductores de DIDI: “cero impunidad”.

Asimismo, el fiscal deslizó la posible participación de algunos conductores de las plataformas privadas de transporte, en el crimen organizado.

De antemano, Peniche sabe que existe colusión entre conductores y vendedores de drogas al menudeo, sin embargo, la ´cero impunidad´ solo opera cuando se reportan desapariciones y homicidios relacionados con el crimen, porque NO HAY RESULTADOS QUE SUGIERAN INVESTIGACIONES A FONDO NI DETENCIONES PARA DESACTIVAR ESE MOUDS OPERANDI.

Se sabe que, efectivamente, entre el gremio de DIDI, UBER y otras plataformas, hay conductores que cayeron en la tentación de aliarse con vendedores de drogas al menudeo, o bien, no les queda de otra cuando el ´dealer´ ya está arriba de la unidad, por lo que se ven obligados a hacer entregas a domicilio.

La pus rebrota y ocupa las ocho columnas de los medios de comunicación cuando las bandas criminales que operan en Chihuahua capital y Juárez, eliminan a los rivales para proteger o ampliar sus territorios.

Esta situación se recrudece porque la FGE y las policías municipales hacen poco o nada, ya sea porque reciben cotorra o dan por perdida la batalla contra las drogas.

Aunado al terrible legado que el gobernador Corral deja a la sucesora, el panorama es bastante sombrío para la siguiente administración, si no es capaz de modificar la inercia desastrosa e ineficaz estrategia del gobierno de López Obrador contra los cárteles de las drogas, que ya le ha costado al país casi 90 mil muertos.

Las cuentas de Javier Corral en materia de seguridad son horribles. De los casi 11 mil homicidios dolosos cometidos en su fracasado quinquenio, el 80% está relacionado con el crimen organizado. Estamos hablando que en esta gestión perdida se completa un camposanto sangriento del tamaño del estadio de la UACH o de la UACJ.

Lamentablemente estas son malas noticias para los chihuahuenses en materia de seguridad.

Desde que Calderón se aventuró a combatir el narcotráfico (Peña igualmente fracasó), con AMLO las estrategias han empeorado. El tácito acuerdo de impunidad del gobierno de México con el crimen organizado, permitió la consolidación y ampliación de los cárteles criminales que operan en el país.

De la mano de su gemelo megalómano, Corral también consintió la expansión del crimen organizado en el noroeste del estado, y solo malgastó los recursos de seguridad en venganzas políticas y perseguir rivales imaginarios.

De los fallidos programas sociales para jóvenes, mejor ni hablar. Nuestros chavos y chavas siguen siendo presa fácil para los reclutadores del crimen organizados, pese a la mala paga y a la corta expectativa de vida.

El desafío es titánico, pero es nuestro deber rescatar a los jóvenes de los peores gobierno estatal y federal juntos, en la historia de Chihuahua.

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