Perdió el examen de matemáticas…, ‘gracias a Dios’, dice

ESPN

Su mamá quería que entrara a un colegio militar. Para ello debía pasar un examen de matemáticas en… el Maracaná. En aquel templo del futbol Lucas Paquetá pensó en goles y no en números. Perdió la prueba y Brasil ganó un jugador.

Los años pasaron y el mediocampista no se enfundó el uniforme oliva, pero sí el manto ‘verdeamarelo’. Ahora está a horas de disputar la final de la Copa América-2021 en el icónico recinto de Rio de Janeiro ante la Argentina de Lionel Messi, en una nueva edición de un clásico mundial.

La idea de una formación militar fue de su madre, Cristiane, en momentos en que el hijo, que ha sellado una fructífera alianza futbolística con Neymar en el torneo sudamericano, ya se destacaba con la pelota

Para ingresar a la institución debía pasar un test de portugués y otro de matemáticas. El primero lo aprobó; la derrota en el segundo, en el estadio, fue un aviso del destino.

Ahí no hubo forma, me imaginaba jugando y metiendo gol. Perdí la concentración, ¡Gracias a dios!”, recordó el mediocampista, entre risas, en una entrevista en 2018.

El Maracaná no sólo lo alejó de la disciplina castrense sino que terminó por convertirse en su segunda casa.

El mediocampista entró con nueve años al Flamengo, el popular club carioca. Al legendario estadio, casa del ‘Fla’, iba a alentar a sus ídolos, como Ronaldinho Gaúcho, y luego fue objeto de esos cánticos de apoyo.

CAMINO ESPINOSO

Su hermano Matheus, tres años mayor y quien ha desarrollado una modesta carrera por equipos de tercera y cuarta división en Brasil, entró chico al ‘Fla’.

Marcelo, el padre, pensaba que Matheus era el único con don para el balompié hasta que unos amigos suyos vieron a Lucas jugando en las playas de la isla de Paquetá, a una hora en barco de la ciudad de Rio de Janeiro, donde la familia vivía.

¡Demonios, tiene talento!”, exclamó el padre tras confirmar los rumores.

Cristiane y el abuelo paterno Otamir, pieza central en la carrera del volante, lo llevaron a una prueba al ‘Fla’. En esa época jugaba como lateral izquierdo y no tuvo que esforzarse mucho para ser seleccionado.

Lucas Tolentino Coelho de Lima empezó a cumplir el sueño de todo hincha, defender los colores de su equipo.

En las inferiores de los rojinegros abandonó su nombre de pila. Los proyectos de futbolistas “competían” sobre quién vivía más lejos del centro de entrenamiento, y Lucas siempre vencía.

“Llegaba gente nueva y seguía ganando. En vez de llamarme Lucas, sólo me llamaban Paquetá, Paquetá y se terminó quedando“, contó.

La alegría no fue perenne y un inconveniente serio estuvo cerca de alejarlo del profesionalismo. Le detectaron un problema óseo que le impidió crecer y desarrollarse a la misma velocidad que los demás.

Lucas Paquetá parecía un niño al lado de sus compañeros, que caminaban a la adolescencia. Los médicos le recetaron baterías de medicamentos y pasó “muchas horas” en el gimnasio.

“Fue el periodo en que más sufrí en el Flamengo, también pensé en desistir porque ya estaba pensando a creer que no iba a crecer, que no me iba a desarrollar”, aseguró.

El tratamiento fue efectivo y hoy mide 180 centímetros. En 2016 debutó con el ‘Fla’ en el Campeonato Carioca, un año después de que se viralizara una canción de estadio que grabó en 2011 en la que alentaba a los jugadores rojinegros.

CRUZAR EL ATLÁNTICO

El nivel irregular del ‘Fla’ en el periodo de su debut lo privó de tener continuidad. La llegada en agosto de 2017 de Reinaldo Rueda, hoy técnico de Colombia, eliminada en semis por Argentina, le dio un nuevo aire.

El colombiano le dijo que iba a jugar, se formó un vínculo especial entre ambos y Paquetá lo vio como una figura que le recordaba a su fallecido abuelo.

Rueda dejó Rio para dirigir a Chile y Paquetá se consolidó como ídolo del ‘Fla’, pese a que apenas ganó un torneo estadual. El AC Milán lo compró por 38 millones de euros en enero de 2019. No le fue bien en Italia, aunque ese año ganó la Copa América con Brasil.

En Milán me presioné mucho, demasiado”, confesó al diario francés L’Equipe el año pasado.

En los ‘rossoneri’ jugó temporada y media antes de partir por 20 millones de euros al Olympique de Lyon, donde retomó nivel y Tite le extendió la mano de nuevo.

Paquetá, de 23 años, devolvió la confianza anotando los goles de las victorias contra Chile, en cuartos, y ante Perú, en semis.

“Hemos tenido sorpresas positivas con él”, dijo César Sampaio, asistente técnico de Brasil. Y aún queda la final.

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