La Antártida alcanzó una temperatura récord de 18,3ºC en 2020

France 24

La Organización Meteorológica Mundial confirmó que la temperatura de 18,3ºC registrada en febrero de 2020 en la región de la Antártida es la más alta en toda la historia del territorio. La entidad descartó otro indicador, que superaba los 20 ºC, registrado días después a causa de una alteración del medidor.

A mediados de febrero de 2020, los medios de comunicación de diversas partes del mundo titularon una noticia alarmante: la región de la Antártida, situada al sur de América del Sur, había superado por primera vez los 20ºC en los registros de mediciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Sin embargo, este 1 de julio de 2021 la Organización publicó un nuevo comunicado en el que informa que la región sí registró un récord el 6 de febrero del año pasado, pero este fue de 18,3ºC. El otro, de 20,75ºC y que valió los titulares mundiales, fue considerado por la organización como inválido, tras descubrirse que la medición fue alterada por un escudo antirradiación colocado por un equipo de investigadores.

Pero si bien el máximo no es el alertado por la prensa, el director de la OMM, Petteri Taalas, recalcó que los 18,3ºC registrados no dejan de revelar una situación crítica para el mundo entero. “La península antártica se encuentra entre las regiones del planeta que se calientan más rápido, casi 3 °C en los últimos 50 años. Por tanto, este nuevo récord de temperatura es coherente con el cambio climático que estamos observando”, indicó el experto.

La Antártida, regulador del clima, los océanos y el nivel del mar

Para la OMM, que registra las temperaturas en los distintos puntos de la tierra, fue prioritario corregir la información, debido a la importancia que tienen lugares como la Antártida o el Ártico, situados en ambos polos. “Ambos [territorios] juegan un papel importante en la evolución del clima, de los océanos y del aumento del nivel del mar”, indicó Taalas, quien también resaltó la necesidad de aumentar las bases de observación meteorológica y climatológica, que permiten determinar la evolución del clima.

En la misma línea se pronunció Celeste Saulo, responsable del servicio meteorológico argentino y vicepresidenta de la OMM, quien hizo hincapié en la necesidad de continuar fortaleciendo los sistemas de vigilancia: “este nuevo registro muestra una vez más que el cambio climático requiere de medidas urgentes (…) es fundamental seguir fortaleciendo los sistemas de observación, previsión y alerta temprana para responder a los eventos extremos que se producen cada vez con más frecuencia por el calentamiento global”.

Archivo. La superficie de un enorme iceberg B-15A en McMurdo Sound después de que se rompió la plataforma de hielo Ross en la Antártida, en noviembre de 2000.
Archivo. La superficie de un enorme iceberg B-15A en McMurdo Sound después de que se rompió la plataforma de hielo Ross en la Antártida, en noviembre de 2000. AFP – JOSH LANDIS

El tamaño de la Antártida es casi el doble del de Australia y su clima es frío, seco y ventoso. Este territorio tiene una temperatura anual que varía entre los −10°C en la costa y los −60°C en algunas partes del interior. La capa de hielo que lo forma abarca hasta 4,8 kilómetros de espesor y concentra el 90% de toda el agua dulce del planeta.

Estudios científicos citados por la agencia de noticias AFP apuntan que un aumento del 2ºC de la temperatura actual en el continente podría favorecer el deshielo en Groenlandia y el oeste de la Antártida, lo que provocaría una subida del nivel del mar de 13 metros. Si toda la superficie de la Antártida se derritiera por completo, su agua elevaría 60 metros el nivel del mar.

Con AFP

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