Alertan de reforma regresiva; temen a hiperpresidencialismo

Excélsior

IVONNE MELGAR

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Por lo pronto, es mejor preservar la modalidad actual de que ningún partido podrá sumar más de 300 diputados, asevera el jurista Diego Valadés.

Impulsar una reforma democrática exige ánimo constructivo y respeto por el diferente… (ahora) desde ambos lados del tablero, el diferente es estigmatizado. En un ambiente de pugnacidad aguda, las reformas de vanguardia son muy improbables”. Diego Valdés, jurista

En las actuales condiciones de polarización del país, emprender una nueva reforma electoral tendría altos riesgos de dar como resultado una reforma regresiva y sin avances hacia un cambio democratizador, advirtió el jurista Diego Valadés Ríos.

Interrogado sobre la viabilidad de modificar la manera en que se conforma la Cámara de Diputados para garantizar una mejor y mayor representación de la pluralidad política de México, el investigador emérito de la UNAM y exministro de la Suprema Corte de Justicia respondió que, por lo pronto, es mejor preservar la modalidad actual de que ningún partido podrá sumar más de 300 diputados.

“Suprimirla, en un contexto de hiperpresidencialismo, expondría al surgimiento de un nuevo partido hegemónico”, alertó al referirse a un eventual cambio que, como en el caso del fin de los plurinominales, aumentaría la representación del partido gobernante.

“En un sistema político con un poder tan concentrado en el Presidente de la República, considero preferible preservar esa modalidad, que se hará prescindible cuando México viva en una democracia institucional, no sólo electoral, y deje atrás el arcaico presidencialismo plebiscitario adoptado desde 1917”, argumentó el también exprocurador de la República y de la capital del país.

Constitucionalista atento a la evolución del sistema legislativo y electoral, Valadés Ríos ha sido asesor en el Congreso para diversas reformas en la materia. Recientemente, en la designación de los cuatro consejeros del INE que, en 2020, concretó la Cámara de Diputados, fue integrante del grupo que evaluó los perfiles idóneos que posteriormente consiguieron el consenso de las fuerzas políticas.

DISTORSIONES

Desde esa experiencia, le solicitamos sus reflexiones sobre los asuntos que podría contener una futura reforma electoral y, en el contexto de la eventual iniciativa presidencial para eliminar los plurinominales, pedimos su opinión sobre nuevos límites que eviten distorsiones en la representación legislativa.

“Soy un decidido partidario de reformar la Constitución para reordenar su contenido y democratizar el régimen de gobierno”, definió el exdirector del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, de la que también fue su abogado general.

“Empero —alertó en seguida— en las condiciones de polarización extrema que prevalecen, con un bajo umbral de tolerancia y de disposición a conciliar posiciones, los riesgos de una reforma regresiva son mayores que las posibilidades de un cambio democratizador”.

Para Valadés Ríos, impulsar “una reforma democrática exige ánimo constructivo y respeto por el diferente”.

Y, en este momento, advirtió el académico, “desde ambos lados del tablero, el diferente es estigmatizado”.

Esto lo lleva a concluir que, “en un ambiente de pugnacidad aguda, las reformas de vanguardia son muy improbables”.

Nivel 3 del Sistema Nacional de Investigadores, Valadés Ríos respondió a la pregunta de si continúa justificándose la necesidad y la vigencia de la cláusula de gobernabilidad en nuestro actual sistema democrático.

Explicó que así se le llamó al sistema de adjudicación de diputados mediante el principio de representación proporcional, conforme al cual el partido político mayoritario disponía del número suficiente de curules para alcanzar la mayoría absoluta. Éste fue un sistema vigente entre 1986 y 1993.

“Hubo varias causas que motivaron su adopción. La más importante fue contar con una mayoría absoluta que permitiera calificar las elecciones de Presidente y diputados, y aprobar el presupuesto. Otros aspectos que preocupaban consistían en que, si la mayoría absoluta de los diputados era de opositores, podría llevar a juicio político ante el Senado a los integrantes del gabinete presidencial, o declarar la procedencia de la acción penal en contra de cualquiera de ellos, con la consiguiente separación del cargo”, contó el académico al abundar sobre la historia del tema.

Aclaró que esa preocupación en torno a los opositores fue superada con rapidez ante las complejidades del juicio político y el desafuero.

INNECESARIA

Además, Valadés Ríos precisó que una vez que se contó con instancias autónomas para la calificación de las elecciones, dicha cláusula de gobernabilidad se volvió innecesaria.

En su opinión, “era excesivo hablar de una ‘cláusula de gobernabilidad’, pues la permanencia y estabilidad del gobierno en un sistema presidencial no dependen de la mayoría parlamentaria. Por lo mismo, la llamada ‘cláusula de gobernabilidad’ operaba como un mecanismo para preservar la hegemonía de partido, más que para asegurar la gobernabilidad del país”.

Recordó que nuestra Constitución ya prevé la alternativa de que el Presidente opte por un gobierno de coalición, con uno o varios partidos políticos, “lo que abre la posibilidad de una parlamentarización progresiva del sistema mexicano”.

Sin embargo, enfatizó el jurista, “esto queda sujeto, desde luego, al talante democrático de quien ocupe la Presidencia de la República”.

A su juicio, “cuando se apliquen, los gobiernos de coalición sí significarán una verdadera forma de gobernabilidad democrática en México”.

Valadés Ríos reseñó que, en 1990 se estableció en la Constitución que ningún partido podría sumar más de 350 diputados; en 1993 el número bajó a 315 y tres años más tarde disminuyó a 300. “Esta es la disposición vigente, pero no es equiparable a una cláusula de gobernabilidad”, opina.

Y precisó que, si bien esta regla actual no corresponde al constitucionalismo más ortodoxo, sí protege a las minorías y contribuye a la pluralidad en la Cámara de Diputados. “Suprimirla, en un contexto de hiperpresidencialismo, expondría al surgimiento de un nuevo partido hegemónico”, advirtió.

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